Los excombatientes se sienten tan presos como Santrich

Los excombatientes se sienten tan presos como Santrich

La captura y posible extradición del ex jefe guerrillero Jesús Santrich ya tiene su primer coletazo en terreno, lejos del búnker de la Fiscalía: los excombatientes que viven en los Espacios Territoriales de Capacitación para la Reincorporación, que son los sitios a los que llegaron a dejar las armas, están preocupados y en alerta, algunos se han ido de los espacios a raíz de la noticia y los que viven ahí, están evitando salir porque temen que los capturen. Los presos también anunciaron huelga de hambre.

El efecto Santrich

Aunque en La Silla no logramos confirmar exactamente cuántos se han ido de las zonas luego de la noticia de Santrich y en todo caso la desbandada viene desde mucho antes, sí supimos por dos fuentes de Farc en terreno que entre los excombatientes se ha regado el rumor de que varios salieron de los espacios luego del lunes, cuando se supo la noticia.

 

 “Sabemos de compañeros que se fueron pero pues uno no sabe a dónde, puede ser a sus casas porque ahí se sienten más seguros que en el Espacio. Se ha comentado entre varios”, nos dijo una persona que pertenece a la Farc en el sur del país y que no quiso que pusieramos su nombre por seguridad.

 En algunas zonas la reacción ha sido mantener lo más lejos posible a los enlaces del Gobierno, como una muestra de la desconfianza que les tienen.

 Eso pasó en los tres espacios del Meta, que quedan en Mesetas, La Macarena y Vista Hermosa, donde hay aproximadamente más de 300 excombatientes.

 Apenas se enteraron de lo de Santrich, el Consejo Político departamental de la Farc en el Meta, sacó un comunicado en el que se declararon en asamblea permanente (eso significa que se reúnen sin pausa) y dijeron que  “suspendemos temporalmente todas las actividades relacionadas con la reincorporación civil y solicitamos a los funcionarios de la Agencia de Reincorporación, de la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y de Fondopaz retirarse temporalmente de los espacios territoriales de capacitación hasta tanto no haya claridad de lo que va pasar con el proceso de paz”.

 La Silla supo que en dos de estos sitios a los funcionarios les tocó salir del espacio y horas después, por orden del Gobierno, volver porque al fin y al cabo esos sitios no son propiedad de la Farc.

 Cuando llegaron, algunos líderes de Farc les dijeron que seguían en asamblea y que no eran bienvenidos, pero finalmente lograron quedarse porque otros excombatientes les dijeron que no había problema.  

 En respuesta a eso, el jefe de la Farc, Rodrigo Londoño escribió “qué sentido tiene echar de los espacios a los representantes del gobierno, con quienes antes tenemos que estrechar más las relaciones para avanzar más rápidamente la implementación”, en una carta dirigida a todos los excombatientes en la que les pidió no desmotivarse.

 Que esto esté pasando justo en el Meta es preocupante porque como lo ha contado La Silla Sur, este departamento junto a Guaviare, se ha vuelto el epicentro de la disidencia de Gentil Duarte, cuyos planes son revivir a la guerrilla.

 En asamblea permanente también están los exguerrilleros de Agua Bonita en Caquetá y de Pondores en La Guajira.

 En otras zonas, aunque no están en asamblea permanente, hay temor de que los capturen y para eso están tomando medidas para protegerse.

 Por ejemplo en Agua Bonita, en La Montañita, Caquetá, según dijo a La Silla Federico Montes, el responsable de esa zona “estamos tomando medidas como decirles a todos los camaradas aquí que no salgan del espacio para evitar capturas”.

 Lo mismo encontramos al hacer reportería en las zonas veredales de Filipinas, en Arauca, y de Caño Indio, en el Catatumbo. Aunque no hay una directriz, en ambos espacios asumieron que lo mejor es no moverse de la zona.  

 “Estamos esperando el pronunciamiento del Gobierno y después nosotros nos pronunciaremos. Por ahora la incertidumbre es quién nos va juzgar a nosotros”, nos dijo Jairo Quintero, uno de los representantes de la Farc a la cámara en Santander.

 Algo muy parecido encontramos en Antioquia.

 Según le confirmó a La Silla el elegido representante de la Farc Olmedo Ruiz, la directiva departamental para los cinco espacios que hay allí es que todo el mundo permanezca unido y que nadie salga de las zonas, cosa que hasta al momento han cumplido, según confirmamos con Fancy Orrego, vocera del Partido y miembro del Consejo Nacional de Farc.

 Sin embargo, ella nos dijo que sí están preocupados porque “si hoy le hicieron esto a Santrich, luego pueden hacerlo con cualquiera de nuestros líderes”.

 En otros espacios como La Carmelita, en Putumayo, a pesar de que se regó el rumor en redes sociales de que la zona estaba “llena de Ejército, se puede decir que por cada casa hay un soldado”, La Silla Sur verificó con dos fuentes de la Farc que viven allí. Ambas nos aclararon que el martes en la noche el Ejército si fue a hacer patrullaje, pero que fue algo de rutina.

 “Estamos a la espera de la orientación nacional. Hay preocupación, pero de aquí nadie se ha ido”, nos dijo una de esas fuentes.

 Y esa misma incertidumbre también se extiende a cárceles, como la de Cómbita en Boyacá, donde los presos de la Farc se declararon en huelga de hambre ayer en la mañana en “solidaridad con el camarada Santrich”.

 A pesar de ese difícil panorama hay dos cosas claras por ahora.

El coletazo

Una primer coletazo de la captura de Santrich es que dentro de la Farc esto ha acrecentado el temor de que la DEA tenga entre ojos no solo a exnegociadores, sino a mandos medios como ‘El Paisa’ por narcotráfico.

De hecho en San Vicente del Caguán en Caquetá se regó el rumor desde el lunes de que ‘El Paisa’, que comandó la Teófilo Forero, se había ido del espacio de capacitación de Miravalle y que no había vuelto.

La Silla Sur confirmó con una fuente que lo sabe de primera mano, que aunque sí salió la noche del lunes, que fue cuando se supo la noticia, volvió a las pocas horas y ahí sigue.

Lo otro que por ahora queda claro, al menos en el sur del país, que es donde hay más excombatientes agrupados, es que descartan rearmarse, como nos lo dijo René Hertz, excombatiente del frente 29 el espacio de El Estrecho, al sur del Cauca.

O como nos dijo Montes, el de Caquetá. “La cabeza nuestra no está en eso. Ya lo hubiéramos hecho antes con todos los incumplimientos. Lo que sí está en nuestra cabeza es la zozobra”.

Más allá de los nervios, lo paradójico es que en vez de una desbandada, los excombatientes no tienen otra salida que quedarse en los espacios.

 

    Periodista prueba

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