La USO se la juega por las energías de Petro

Por Jineth Prieto 21 de Mayo de 2018

Dentro de todas las organizaciones sindicales y sociales que agrupó la aspiración de Gustavo Petro, el respaldo de la Unión Sindical Obrera, USO, el principal de la industria del petróleo, ha sido el más llamativo de toda la contienda electoral.

No solo porque una de las principales banderas del candidato es migrar del modelo de extracción -el alma del sector- al de la producción de energías limpias y renovables, sino también porque no es tan claro cómo aterrizaría esa propuesta y en esa medida no se puede prever cómo la transición afectaría la estabilidad actual de la industria.

Aunque el apoyo no es unánime - está dividido en el 75 por ciento para Petro y 25 para Sergio Fajardo, según las cuentas de las mismas directivas-, más allá de los candidatos, las posiciones están divididas entre los que creen que respaldar a Petro podría ser un tiro en el pie, y los que creen que estar con él es el paso obvio debido a que las reservas de petróleo en el país solo alcanzarían para 7 años más.

En medio de ese debate también está la discusión de cuántos votos le aportaría realmente la USO a Petro dado que en los últimos 15 años ese sindicato ha perdido mucho terreno dentro de la industria y no todos sus afiliados se mueven en la misma línea política.

Las razones y las dudas

Cinco miembros de la USO -tres directivos y dos líderes de base- le dijeron a La Silla que las razones para que la mayoría del sindicato se hubiera decidido por respaldar la aspiración de Gustavo Petro son tres.

La primera tiene que ver con el debate que se está dando alrededor de todo el mundo sobre el cambio de la matriz energética, que está pensada para que en las próximas dos décadas exista una transición enfocada al uso de energías renovables. 

Por eso desde la visión de los líderes que apoyan a Petro, Ecopetrol debe empezar cuanto antes a virar su modelo de negocio si no quiere desaparecer.

 

“Lo que nos queda es la transición energética”, le dijo a La Silla Fredy Pulecio, líder de la USO.

Una directiva de la USO que nos pidió la reserva de su nombre porque no estaba autorizada a hablar explicó: “La Shell ya está pensando en expandir el modelo de negocio a la producción de energías limpias ¿Por qué Ecopetrol no? Este es un tema de visión” 

Según los datos más recientes recogidos en la industria petrolera, aunque Ecopetrol es dueña del 95 por ciento de las reservas nacionales, todos los campos potencialmente productivos del país representan apenas 7,1 años de consumo interno de petróleo (1.659 millones de barriles de crudo). 

El panorama se tiende a poner más gris, porque por ahora el único plan b que hay es empezar a extraer petróleo vía fracking, pero esa técnica aún no tiene viabilidad y genera mucha resistencia entre ambientalistas e incluso dentro de la misma USO debido a que los riesgos ambientales que supone son altos.

“El único camino que nos queda es buscar otros caminos. Si seguimos pensando que el modelo del petróleo se va a mantener desapareceremos”, explicó a La Silla Moisés Barón, líder de la USO y militante del Polo.

Para la USO la prueba de que Ecopetrol debe diversificarse y apostarle con fuerza a generación de energía alternativa está en que desde el año pasado  para hacerlo. 

Además de que creó Ecopetrol Energía ESP para empezar a desarrollar su propia energía, está alistándose para construir en alianza con privados cuatro granjas de páneles solares.

Sin embargo, el modelo de negocio todavía es muy incipiente porque hasta ahora solo está pensado para que la energía se consuma solo dentro de los campos de Ecopetrol con el fin de disminuir los costos de producción de combustibles.

El segundo argumento de la USO para respaldar a Petro está en que en su plan de gobierno plasmó que la transición no afectaría “la gestión de la extracción petrolera” en el corto plazo y que eso les da un margen suficiente para entrar al nuevo modelo de negocio sin traumatismos.

Esa idea la ha repetido el candidato en varios de sus discursos y entrevistas. 

“Tenemos que transitar en los próximos 20 años fuera del petróleo y el carbón”, dijo Petro en su visita a Barranca.

Por eso creen que aún cuando el modelo energético que Petro privilegie será otro, habrá modernización de la Refinería de Barrancabermeja (proyecto que enterró el Gobierno Santos y que cuesta 7 mil millones de dólares) pese a que esa bandera entra en contradicción con lo que propone. 

La explicación estaría en que modernizar la refinería seguiría siendo útil porque además de que abarataría costos en producción, permitiría reducir las importaciones de combustible, que le cuestan al país, según datos recopilados por la Asociación Colombiana del Petróleo, ACP, poco más de 3 mil millones de dólares anuales.

La garantía de la USO es que el mismo Petro planteó esa posibilidad en su discurso en plaza pública en Barrancabermeja. 

“(Este plan de las energías renovables) también implica que la modernización de la refinería tengan que ver, y atarse a la sustitución de importaciones que Colombia hoy hace de combustibles fósiles”, dijo el candidato. “Aún en la transición en los próximos 10 años o 15 se seguirán importando, a menos que la refinería los sustituya. Si los sustituye la balanza de pagos de Colombia será menos vulnerable a la caída del precio del petróleo”. 

Sin embargo, hay varias preguntas que quedan en el camino, y que, como contó La Silla Cachaca, aún no es claro cómo se resolverán. 

Por ejemplo, ir hacia allá obliga a definir cómo reemplazar los ingresos que hoy obtiene Ecopetrol, empresa que el año pasado fue la que más ingresos obtuvo en Colombia, con $50 billones de pesos (más o menos lo que cuestan las vías 4G), y eso no lo explica Petro.

Tampoco es claro cómo lograría la caja para modernizar la refinería - el equivalente al presupuesto de dos años de inversión de toda la empresa-, si no estaría invirtiendo en exploración y explotación (que es lo que le da la plata a Ecopetrol) y al tiempo impulsaría un modelo de producción energética diferente.

“Este es el riesgo más latente. No hay claridad de lo que sucedería, y la llegada de Gustavo Petro podría ser un tiro en el pie para ellos mismos”, dijo a La Silla Óscar Vanegas, exasesor de la USO que apoya la candidatura de Sergio Fajardo. “Este fácilmente podría convertirse en el momento de la historia de más confrontación de la USO con un Gobierno”.

Y es que como cambiar el modelo de negocio implica cambiar el tipo de personal por uno experto en energías renovables, desfinanciar unos proyectos para priorizar otros y, en general, darle un revolcón administrativo a la empresa para asegurar nuevos objetivos, de entrada la USO entraría en conflicto con sus afiliados.

La tercera razón por la que la USO está con Petro es la que mejor los representa como sindicato: su idea de tumbar la reforma laboral que fue promovida y aprobada por Álvaro Uribe Vélez, para revivir la jornada laboral hasta las 6 de la tarde, el pago de horas extras, recargos nocturnos y festivos y hasta los contratos a término indefinido. 

“Es la primera vez que un candidato que representa todo lo que defendemos laboralmente, que representa a la izquierda, tiene tantas oportunidades de llegar a la Presidencia”, dijo a La Silla César Loza,  presidente de La USO.

Pero  más allá de ese debate, está la idea de que el respaldo de la USO a Petro es más simbólico que práctico.

Lo que aporta electoralmente la USO

La Unión Sindical Obrera  fue el primer sindicato de la industria petrolera (se creó en 1922)  y desde entonces ha sido el de mayor visibilidad en el país. 

Sin embargo, en los últimos 15 años ha ido perdiendo terreno, conexión con las bases y parte de su espíritu.

La última vez que se sintió su fuerza fue en la huelga que sus afiliados lideraron en 2004, cuando por 37 días pararon las operaciones de todo Ecopetrol en protesta por la privatización parcial de la empresa, una política que promovió Álvaro Uribe para capitalizar su gobierno e invertir en la política de ‘seguridad democrática’.

Desde entonces, el poder que representaba dentro de los trabajadores del sector se ha ido diluyendo por varios factores. 

Uno de los principales está ligado a que su fuerza está principalmente concentrada en los contratistas temporales, y no en el personal de planta. 

Según nos dijeron en el sindicato, de los 18 mil afiliados, solo 3 mil son empleados directos de Ecopetrol.

“Su fuerza es muy gaseosa. Muchos de los afiliados tienen contratos de solo unos meses”, dijo a La Silla  un mando medio de Ecopetrol que ha trabajado en la empresa más de una década. 

Eso ha afectado directamente la representatividad política de la USO debido a que no tiene bases cohesionadas y alineadas para moverse.

Por ejemplo, aunque en la USO hay presencia del sindicalismo clasista (Partido Comunista, Colectivo Guillermo Marín, Poder y Unidad Popular), sindicalismo Polo Democrático (Moir) y sindicalismo democrático (Progresistas y la tendencia PTC), quienes se afilian no responden en su gran mayoría a un criterio político.

Según nos contaron cuatro personas que han tenido vínculos laborales con Ecopetrol, dos de las cuales estuvieron afiliadas en la USO, la idea de estar en el sindicato es más utilitarista. 

“Mucha gente llega y le dicen que se afilie que eso significa que lo van a defender si lo despiden irregularmente o cosas así, y al que le suena lo hace, pero solo por eso”, nos dijo una de esas fuentes que nos pidió la reserva de su nombre porque trabaja en Ecopetrol. “A nadie le gusta mezclar la política del sindicato con el trabajo y menos a los contratistas”.
  
La minada de la USO también ha tenido que ver con una baja en su credibilidad, debido a que dentro de Ecopetrol un sector cree que en los últimos años los empleados han perdido beneficios (eso está más ligado a la caída de precios del petróleo) porque el sindicato no responde a los intereses de los empleados. 

“El poder que tenía (la USO) ya no es nada. Ya la gente no se afilia, los que están son los viejitos que no entraron en pensiones. Muchos beneficios se perdieron debido a la caída de precios del petróleo y la gente ya no se afilia”, nos contó un exfuncionario de Ecopetrol. Dos fuentes más, un contratista y un excontratista, nos dieron una versión similar. 

Todo eso sin contar que en toda la industria empezaron a crearse nuevos sindicatos que también están peleando afiliados y poder.

Cesar Loza, presidente de la USO, le dijo a La Silla que esa percepción no era cierta. 

“La USO sigue siendo una organización muy fuerte, tenemos capacidad de interlocución y de movilización. En tres meses vamos de cara a un proceso de negociación con Ecopetrol en el que vamos a luchar contra la idea de seguir privatizando la empresa y los derechos de los trabajadores”, explicó el líder sindical. “La dispersión tiene que ver más con un tema de redes sociales porque ya la gente se da por enterada de todo a través de ese canal”

La versión de Loza contrasta con los resultados de sus últimas manifestaciones, que en el caso de Barrancabermeja, donde está concentrada  buena parte de su fuerza, no han sido muy concurridas. 

Por eso, la percepción es que aunque la USO dice que su fuerza electoral se traduce en los votos de los 18 mil afiliados con sus núcleos familiares, en la práctica el apoyo es sustancialmente menor y termina teniendo un efecto más simbólico para Petro.

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