Separar en la fuente, tan sencillo como hacer basura

Generamos a diario una enorme cantidad de residuos sólidos, materia prima de gran valor, sin embargo, los eliminamos como basura, generando con ello un ciclo interminable de contaminación. Separar en la fuente es el primer paso para ser parte del ciclo de reciclaje.

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Las imágenes que muestran los noticieros, medios impresos y digitales, cada vez que se genera una crisis en la recolección de residuos sólidos en alguna ciudad de Colombia, en las que se observa la mal llamada basura, dispersa y acumulada en el espacio público, permiten descifrar lo mal que estamos con relación a la implementación de una verdadera política de reciclaje.

Lo primero que se observa es la cantidad de materia prima, la cual podría ser reutilizada por algún tipo de industria, como plástico duro y blando, vidrio, papel, tetrapak, metal, electrodomésticos, icopor, entre otros, mezclada con restos de materia orgánica y echados a perder. Este revuelto perverso se genera al no disponer por separado estos materiales en un recipiente diferente al de los residuos contaminados. 

El concepto para romper con este ciclo se denomina separación en la fuente y consiste en ubicar, en el hogar o lugar de trabajo, todo el material cuya vida útil es por lo general efímero, como las envolturas de alimentos, empaques, cajas, recipientes, vasos desechables, textiles, pitillos, papel, etc, en un lugar de disposición temporal para, más adelante, ser entregado a un reciclador, empresa de aseo o centro comercial que implemente campañas de reciclaje.

El paso complejo es hacer de esta acción un hábito diario tan común como botar todo en la cesta de la basura y así hacer que el cerebro rompa con esta mala costumbre. Se trata de tener dos espacios para ubicar materiales limpios de restos de comida y líquidos, de tal manera que siempre que se consuma algún producto la materia prima sea separada. Es fácil comenzar con un sólo nivel de separación, es decir toda la materia prima en una bolsa. Con el tiempo, se puede tener una con el cartón y papel, otra con el resto de material recuperado y una tercera con residuos contaminados, más adelante, si hay disciplina, se pueden aumentar gradualmente los niveles de separación, incluso, en algún momento, dejar uno para restos vegetales y hacer con ellos compostaje. 

Se trata de un cambio cultural en la manera como nos relacionamos con lo que consumimos y de lo cual todos somos responsables. Por fortuna, existen en el mundo experiencias muy valiosas de reciclaje como es el caso de Suiza, “el mayor reciclador del mundo” en donde se recupera alrededor de un 52% del material que puede ser reciclado y donde existe una cadena de empresas dedicadas a generar dinero () de lo que por décadas, en muchos países, se ha denominado basura. El promueve el programa de (la gran meta), del cual Australia es uno de los estados pioneros, Colombia y muchos otros, todavía, están muy lejos de lograrlo.

En Colombia, poco a poco, estamos avanzando en este proceso con la creación de políticas públicas, no sin olvidar que ha existido desde hace más de cincuenta años un grupo social, los recicladores, que lo han hecho por nosotros, exponiendo su integridad física, disminuyendo con su labor el volumen de basura que llega a los botaderos y aprovechando materiales que ahorran dinero, agua y energía.

Gran parte de estas materias primas, no separadas en la fuente, terminan contaminando océanos, ríos, quebradas, humedales, suelos, bosques, o agotando la vida útil de los rellenos sanitarios. Necesitamos hacernos responsables de los residuos sólidos que producimos, el primer paso es separar en la fuente.

      Periodista prueba

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