En las cadenas de suministro la clave son los eslabones

Es preciso que quienes lideran estos procesos tengan en cuenta que la mayor posibilidad de éxito puede darse al evidenciar cómo la sostenibilidad puede generar valor

Desde hace varios años, actores públicos y no gubernamentales en el nivel global y local, vienen tratando de generar impactos en temas sociales y ambientales a través de las cadenas de suministro de las empresas.

Si bien la lógica y los esfuerzos por alcanzar objetivos de sostenibilidad a través del sector corporativo tienen sentido, resulta fundamental que el punto de vista y los intereses de las empresas no sean abordados como secundarios, si se quiere garantizar que éstas participen y adopten las soluciones promovidas.

Para lograr esto, se sugiere que los esfuerzos mencionados partan desde un enfoque basado en valor y que tengan siempre un alcance realista.

 

De cadenas y eslabones

La Universidad de Stanford recientemente publicó un estudio en el que se hace uno de los análisis más robustos a la fecha respecto a la contribución de las cadenas de suministro a la sostenibilidad.

En sus escasas seis hojas, dicho estudio ofrece importantes datos que validan el potencial de hacer una aproximación a la sostenibilidad desde las cadenas de suministro. Por ejemplo, resalta que el 80 por ciento del comercio del mundo pasa a través de cadenas de suministro globales, mientras que más del 95 por ciento de los impactos sociales y ambientales se asocian a las cadenas de suministro de tres sectores (alimentos, textiles y madera).  

Adicionalmente, también pone en evidencia algunas de las grandes limitaciones en los esfuerzos de sostenibilidad desarrollados a nivel global hasta el momento por el sector corporativo. De acuerdo con el estudio, tan sólo el 3 por ciento de las prácticas de compra sostenible tienen trazabilidad desde la producción del insumo hasta el producto final, y la mayoría de las compañías se está enfocando en tan sólo un subconjunto de materiales o líneas de producción, en la medida que los consumidores rara vez diferencian entre un producto parcialmente sostenible y otro que lo es del todo.

 

Aproximación basada en valor

La invitación a las empresas para participar en iniciativas de sostenibilidad a través de sus cadenas de suministro, que son diferentes a sus cadenas de valor, debe tener en cuenta que éstas tocan las fibras más sensibles de la competitividad empresarial.

Esto no quiere decir que las iniciativas globales de sostenibilidad deban poner los intereses de las empresas primero. Sin embargo, sí se debe tener presente que cualquier iniciativa que no identifique cómo las actividades propuestas afectan los intereses y la configuración del entorno competitivo de las empresas, de manera positiva o negativa, difícilmente logrará tracción más allá de las coincidencias fortuitas con un número limitado de actores.

Por el contrario, se quisiera sugerir que las iniciativas que buscan promover objetivos de sostenibilidad a través de las cadenas de suministro, deberían hacer su aproximación al sector corporativo con gran claridad, e idealmente con cifras, sobre cómo dicha iniciativa contribuye a generar valor en los diferentes niveles y para cada uno de los miembros en la cadena de suministro.

Este “valor” puede traducirse en términos de mitigación de riesgos, de menor volatilidad en la disponibilidad y precios de los insumos, en la reducción de costos y gastos de producción, en la mejora del margen, en la fidelización de proveedores, entre muchos otros posibles beneficios. El estudio de Stanford identifica 16 tipos de prácticas de compra sostenible que bien valdría la pena analizar, respecto a cada cadena en la que se quiere incidir.

 

Limitar el alcance para garantizar la vinculación

La vinculación de las empresas a iniciativas globales como los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas viene en aumento. En Colombia, importantes iniciativas que buscan generar sostenibilidad a través de las cadenas de suministro del sector empresarial también empiezan a tomar forma. Estas incluyen la Nueva Visión para la Agricultura del Foro Económico Mundial (WEF) y las Cadenas Cero Deforestación del Tropical Forest Alliance 2020 (TFA 2020).

En la medida en que se avanza en la estructuración de dichas iniciativas, la aproximación basada en valor resulta fundamental, y debe ser complementada por la conciencia de la diferencia que existe en el alcance que pueden llegar a buscar los actores corporativos frente a los públicos y los no gubernamentales.

En este sentido, mientras que los dos últimos tienden hacia el nivel más general al definir su alcance, los actores corporativos buscan por lo general limitar sus actividades a lo que resulta material o relevante en términos financieros, sociales y económicos para los tomadores de decisiones o inversionistas, o de acuerdo al estudio de Stanford, hasta donde la presión de los consumidores exija.

Esto resulta relevante, en la medida en que el interés de las empresas será mayor cuando las iniciativas relacionadas con sus cadenas de suministro estén alineadas con temas de alta materialidad. De igual forma, existirán mayores retos con las empresas cuyas marcas sean poco visibles o no estén expuestas a la presión directa de los consumidores.

El interés del sector corporativo por contribuir a la sostenibilidad es evidente a nivel global. Para que se haga efectivo a través de las cadenas de suministro de las empresas, es preciso que quienes lideran estos procesos tengan en cuenta que la mayor posibilidad de éxito puede darse al evidenciar cómo la sostenibilidad puede generar valor a los diferentes eslabones que hacen parte de dichas cadenas.    

      Periodista prueba

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