El mal ambiente que trae la propuesta de POT para Bogotá

Como se esperaba y conociendo la posición de esta administración en los temas ambientales, el borrador de la propuesta del POT debilita aún mas la posibilidad de conservar las Áreas Naturales Protegidas, al igualarlas en su uso con cualquier espacio público de la ciudad.

Al revisar la propuesta del en los enunciados de varios artículos y capítulos se pondera la importancia de la conservación de la fauna y flora, el reverdecimiento de la ciudad, afrontar el cambio climático, la necesidad de proteger los cuerpos de agua, entre otros, y hace pensar que sí hay un compromiso serio para afrontar las problemáticas estructurales de la ciudad capital en lo ambiental.

Si bien, parece que en varios de esos aspectos podría ser así, en otros como el relacionado con las Áreas Naturales Protegidas de nivel Distrital, caso humedales, es cuando la incoherencia se hace evidente, al encontrar propuestas de intervención que son contrarias a las normas de superior jerarquía establecidas a nivel nacional y distrital, eso sin contar con los tratados internacionales y fallos de las altas cortes.

Humedal el Burro, localidad de Kennedy.

En los artículos 38, 40 y 56, de manera positiva se propone: un “Programa de Rehabilitación Ecológica de la Estructura Ecológica Principal, con el fin de incrementar su biodiversidad”; “Conservar los ecosistemas presentes en el Distrito Capital, a través de iniciativas de conservación in situ debido a su vulnerabilidad especial frente al cambio climático.” y “La rehabilitación ecológica debe ser el principal proceso de manejo de la Estructura Ecológica Principal, tanto en la reparación inicial del deterioro acumulado en estas áreas, como en el mantenimiento permanente para compensar la afectación producida por el entorno urbano o rural.”

Sin embargo, la estrategia propuesta para lograr estos loables objetivos se lograría por ejemplo “proporcionando iluminación que brinde visibilidad y seguridad, con eficiencia lumínica” (Artículo 59)  afectando con ello, en especial, a la fauna nocturna y en general la vida silvestre.

Prohibiendo el cerramiento perímetral “que restrinja su acceso, disfrute y libre transito” (Artículo 59) , el cual ha sido la única manera efectiva de proteger la riqueza natural de los humedales contra el cambio de uso del suelo, de la cacería, del ingreso sin control, del deposito ilegal de basuras y escombros, de los habitantes de la calle, entre otros. El Jardín Botánico y en el parque Simón Bolivar, que ni siquiera son ecosistemas naturales, cuentan con cerramiento para su protección y ello no impide su disfrute y acceso. 

Con la dotación de “Infraestructuras complementarias, tales como senderos, ciclorrutas y otras circulaciones internas; instalaciones menores para el acceso a sistemas de transporte como paraderos, taquillas y estaciones; y redes de servicios públicos y tipologías menores de sistemas urbanos de drenaje sostenible, electrolineras que se ubiquen en espacios con accesibilidad vehicular, siempre que no afecten la función principal y uso del área.” (artículo 50), todas ellas acciones que promueven la recreación activa, y para nada favorecen la conservación de la fauna y flora de los ecosistemas de humedal, cerros, bosques y quebradas.  

Humedal de Córdoba, localidad de Suba

Mediante el nuevo concepto de “Estructura ambiental y de espacio público” (artículo 46), al cual pertenencen los humedales, bosques, quebradas, canales, parques y zonas verdes recreativas, en conjunto serán manejados  como “Espacios públicos de permanencia” (artículo 58),  causando con ello una uniformidad en el uso del suelo. De tal manera que será lo mismo el estar y el hacer en un espacio natural provisto de vida silvestre, que en uno artificial construido a través de un proceso de urbanismo.

Esta propuesta que plantea un enorme retroceso ambiental y un desprecio total por la riqueza natural de la capital Colombiana, desconoce por completo la ley 99 de 1993; la que establece que “Las normas y medidas de policía ambiental, podrán hacerse sucesiva y respectivamente más rigurosas, pero no más flexibles, por las autoridades competentes del nivel regional, departamental, distrital o municipal” (rigor subsidiario); las Políticas Nacional y la ; tratados internacionales como el de RAMSAR y el de Biodiversidad; así como varios fallos de las altas cortes que ni siquiera se mencionan.

Incluso la reciente otorgada por el Ministerio de Ambiente a 11 de los 15 humedales de Bogotá, cuyo objetivo principal es la protección de las es ignorada por completo en esta propuesta de POT, porque a punta de iluminación, ciclorutas, baños, puntos de venta, plazoletas, senderos, antenas radioléctricas, bazares, eventos circenses y filmaciones audiovisuales, difícilmente podrán sobrevivir en estos “Espacios Públicos de Permanecia”.

No deja de sorprender que la verdadera esencia de esta popuesta, en relacion con humedales, quebradas y cerros, no es la protección del patrimonio natural, sino la movilidad, el turismo y la recreación activa, muy bien articulada con el de septiembre 2018, que promueve el aprovechamiento económico del espacio público, cambiando por completo el uso del suelo destinado a la conservación. Y, como el mal ejemplo cunde, de ser aprobado este POT, su efecto se podría extender a muchos de los ecosistemas del territorio nacional.

Proyecto de supuesta recuperación ecológica, de la Alcaldía Mayor de Bogotá, a través de la Empresa de Acueducto, el cual ya inició su construcción sobre el cuerpo de agua del humedal. Mediante el cual se hará un puente elevado en concreto, con iluminación, de 1.2 km, que afectará la vida silvestre que allí habita.
      Periodista prueba

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