Los primeros votos de las Farc en el Caquetá y su impacto para las elecciones regionales

Aunque la Farc no sacó una gran votación, sus resultados revelan muchas cosas de la democracia en Caquetá. 

La entrada de las Farc al juego político legal en el Caquetá puede ser analizada a partir de su participación en las elecciones para el Senado.

A nivel nacional, dos municipios en el Caquetá, Florencia y San Vicente del Caguán, están entre los veinte municipios donde sacaron mayor votación. El Caquetá, departamento donde ha tenido presencia histórica esta guerrilla, sigue siendo uno de los territorios donde tienen más apoyo político.

Como se observa en la siguiente gráfica, la votación de izquierda se concentra en el norte del Caquetá y se inclinó, como en el resto del país, hacia el Polo y no hacia las Farc.

Esto se podría entender porque las Farc son un segmento de la izquierda muy específico (no todo votante de izquierda apoya a las Farc) y porque, ante el temor de que el Polo no alcanzara el umbral, como se rumoraba, y ante la certeza de que las Farc ya tenían curules garantizadas, la votación de izquierda se inclinara, en términos generales, hacia el Polo.

En 13 de los 16 municipios fue mayor la votación por el Polo que por las Farc. Sin embargo, hubo municipios como Puerto Rico, Curillo y Solano donde fue mayor la votación por las Farc.

VOTACIÓN DEL POLO Y DE LAS FARC A LAS ELECCIONES DE 2018 AL SENADO  EN LOS MUNICIPIOS DEL CAQUETÁ

La siguiente tabla muestra la votación de las Farc por municipios del Caquetá. Como era de esperarse, los municipios con mayor votación fueron Florencia, San Vicente del Caguán, Montañita y Cartagena. Destaca Puerto Rico que no ha tenido una tradición de izquierda pero que sí se caracterizó durante el conflicto por tener una fuerte presencia de milicias en su casco urbano.

El municipio donde es más alta la votación por las Farc en relación a la votación total es Montañita, si bien esta cifra no asciende sino a un 4 por ciento de los votos. Sigue San Vicente, Cartagena y Puerto Rico, donde el 3 por ciento de la votación fue por las Farc.

Expresando la diferencia entre los dos fenómenos, las siguientes gráficas muestran la distribución de los votos por municipio entre las Farc y el Centro Democrático.

La votación por las Farc se distribuye en distintos municipios, particularmente en el norte. En contraste, la de Centro Democrático se concentra principalmente en Florencia.

Conflicto armado, posacuerdo y participación electoral

Otra expectativa frente a estas primeras elecciones del posacuerdo fue el nivel de participación electoral.

La presencia de las Farc y las dinámicas del conflicto armado en el Caquetá siempre expresaron una relación de tensión frente a los procesos electorales.

De participar durante los ochentas a través de la Unión Patriótica hasta el saboteo violento cuyo pico se alcanzó en 1997, las Farc afectaron activamente la política local. 

Históricamente el Caquetá ha tenido altos niveles de abstención electoral, y como se muestra en la siguiente gráfica de la participación en las elecciones de marzo de 2018, el nivel de votación es incluso significativamente menor al de departamentos vecinos con características sociodemográficas e históricas similares.

En este mismo sentido, con excepción de la Macarena, Meta, los municipios con menor participación electoral de la Amazonía nor-occidental son San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá, Solano, Solita y Curillo, todos en el Caquetá.

Habría que preguntarse, entonces, las razones de esta baja participación en los municipios del Caquetá, considerando que comparten características geográficas e históricas con municipios donde la abstención no es tan alta.

Para esto sería útil profundizar en las dinámicas municipales e integrar diversas variables, entre ellas las planteadas por la MOE, que requerirían una indagación en terreno.

RIESGOS ELECTORALES EN EL CAQUETÁ EN 2018 SEGÚN LA MISIÓN DE OBSERVACIÓN ELECTORAL, MOE

Esto en términos de la comparación geográfica, pero en términos históricos ¿Qué cambió en las primeras elecciones del posacuerdo?

Tomando datos desde 1994 (Ver gráfica), en el Caquetá se pueden identificar distintas trayectorias de la participación electoral según las subregiones dentro del departamento.

Lo que muestra la revisión de las trayectorias de participación municipales es que el conflicto armado afectó significativamente la participación electoral, mayoritariamente en territorios de confrontación entre las Farc y la Fuerza Pública (San Vicente del Caguán, Cartagena del Chairá, Montañita) y menos en los de presencia paramilitar (Belén de los Andaquíes).

TRAYECTORIAS DE LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL EN EL CAQUETÁ, 1994-2018

Mientras en Florencia la participación ha tenido un crecimiento constante (con un estancamiento a partir de 2010) en municipios del norte del Caquetá la participación es irregular y va paralela a las dinámicas de la guerra.

Así, en San Vicente del Caguán no fue sino hasta 2010 que se recuperaron los niveles de participación de 1994, por su parte en Montañita y en Milán esto no ocurrió sino hasta 2014.

La escalada violenta de las Farc de finales de los noventas y la arremetida de la Fuerza Pública con el Plan Colombia hicieron que 1997, 2002 y 2006 fueran años en que la participación electoral en estos municipios rondara entre el 7 por ciento y el 16 por ciento.

¿Se expresó en este contexto alguna preocupación porque en el Caquetá se eligieran representantes al congreso con promedios de participación del 7 por ciento al 16 por ciento?

 

El caso de Cartagena del Chairá

En este municipio no hubo participación para las elecciones al Congreso de 1997 ante el saboteo efectuado por las Farc. En contraste, para las elecciones siguientes de 2002, en un contexto de Zona de Distensión, el nivel de participación en Cartagena del Chairá alcanzó el histórico pico de 54 por ceinto, siendo la participación más alta a unas votaciones al Congreso en la historia de un municipio en el Caquetá.

De ésta, alrededor del 98 por ciento de los votos fueron para Doña Nelly, una líder comunal de Cartagena proveniente de una vereda a once horas del casco urbano del municipio.

Si bien estuvo muy cerca de arrebatarle la curul a los gamonales de la época, Doña Nelly no ganó las elecciones y en la contienda siguiente. En 2006, la participación en Cartagena se redujo al 10 por ciento, incluso menor a la participación registrada en 1994.

Para entender el comportamiento de la participación electoral en los municipios rurales afectados por el conflicto armado sin duda habría que estudiar qué elementos hicieron que el 54 por ciento de la población habilitada para votar en Cartagena  del Chairá en 2002 acudiera masivamente a hacerlo, prácticamente por una candidata.

¿Qué mecanismos se activaron allí? Ahí ni la escasez de los puestos de votación, ni la distancia, ni la guerra fueron impedimento.

Para quienes de forma simplista atribuirían esta votación a las Farc habría que preguntarse ¿por qué no lo hicieron en otros escenarios, por qué no lo repitieron otra vez?

Como era de esperarse, la iniciativa electoral de Doña Nelly tuvo su costo y en 2002 fue condenada por vínculos con la guerrilla. Sin embargo, en 2005 fue absuelta y en 2012 se le ordenó a la nación indemnizarla.

Las primeras elecciones del posacuerdo fueron las que registraron mayor votación en la historia del departamento, si bien no fueron las que marcaron el mayor aumento en la participación electoral.

Si bien sí aumentó la participación, como lo hizo en todo el país, la siguiente tabla muestra que el mayor aumento de participación electoral en el Caquetá se dio en el periodo entre 2006 y 2010. En este periodo los municipios aumentaron su participación en entre 6 por ciento a 19 por ciento.

PUNTOS PORCENTUALES DE DIFERENCIA EN LA PARTICIPACIÓN ELECTORAL EN LOS PERIODOS 2006-2010 Y 2014-2018

Los primeros votos de las Farc en el Caquetá y su impacto para las elecciones regionales_13

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El crecimiento entre los años 2006-2010 coincide con la desmovilización paramilitar y la relación se confirma si se considera que los municipios con mayor aumento de la participación en este periodo fueron los del sur del departamento, en los que el paramilitarismo había tenido mayor poder.

Así mismo, el aumento en la participación coincide con la disminución de la arremetida militar tras la recuperación de la Zona de Distensión y el fin de la política de Seguridad Democrática.

Este crecimiento también es notable si consideramos que en las elecciones de 2002 y 2006 la participación electoral en el Caquetá tuvo los niveles más bajos de las últimas décadas, años que coinciden con los picos más altos del conflicto armado.

Para las primeras elecciones del pos-acuerdo, con excepción de Solita y Morelia, los municipios alcanzaron los niveles de participación más altos en la historia del Caquetá y en este caso los más beneficiados fueron los del norte del departamento como Montañita, Puerto Rico, San Vicente del Caguán y Cartagena del Chairá, donde se había vivido más duramente la guerra con las Farc.

 

Conclusiones de los resultados

En el Caquetá sigue habiendo un sector de la población, con arraigo histórico en municipios como Montañita, Cartagena del Chaira y San Vicente del Caguán, que sigue sin tener representación política.

La ausencia de esta representación ha estado estrechamente vinculada al conflicto armado. Así, el conflicto se ha originado en esta falta de representación y a su vez la falta de representación se ha explicado por el conflicto.

El Acuerdo de La Habana estableció unas circunscripciones especiales que en teoría servirían para ampliar la democracia en estos territorios afectados por la guerra y que para el caso del Caquetá pueden ayudar a eliminar el desbalance entre votación urbana y rural. Desbalance que habría que eliminar si entendemos el conflicto colombiano como originado por un problema agrario.

El Acuerdo de Paz con las Farc sí generó condiciones para que hubiese un aumento de la participación electoral en el Caquetá, principalmente en los municipios del norte más afectados por la guerra.

El conflicto armado generó durante muchos periodos una fuerte distorsión de la participación en elecciones. Sin embargo, ya eliminada la distorsión de las armas, es una realidad que los municipios del Caquetá, particularmente los del norte y los del río Caquetá, tienen una fuerte historia de abstención, que incluso es alta en comparación con municipios vecinos de otros departamentos.

Estudiar las experiencias electorales de estas poblaciones, incluyendo casos como el de Cartagena del Chairá en 2002, pueden dar luces importantes sobre la relación de estos municipios con el sistema político colombiano, con el Estado nación y qué mecanismos se deben activar para que espacios como el Congreso realmente estén ocupados por representantes de la sociedad.

Si bien el voto a favor o en contra de la guerra ha sido un importante articulador del territorio al sistema político colombiano, el principal vehículo de articulación sigue siendo el clientelismo.

      Periodista prueba

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