María Andrea y el éxtasis de la muerte

“La madre y yo estamos más envejecidos. A veces pienso no soy yo, esto no puede haberme pasado a mí. Alguna vez pensé a raíz de la muerte de un hijo de un conocido, si esto me pasara a mí no podría seguir viviendo”... (revista Aperturas Psicoanalíticas).

Este espacio es posible gracias a

Patrocinio Patrocinio

La muerte de María Andrea Cabrera nos conmueve a todos los colombianos, pero en particular a quienes somos padres de hijas millenial. Siento, como en un caso de estudio de la revista española Aperturas Psicoanalíticas que “si esto me pasara a mí no podría seguir viviendo".

Por eso entiendo la reacción del General Fabricio Cabrera de buscar un culpable y tratar por todos los medios de que responda por su crimen.  Yo no puedo por ello juzgarlo, pero tampoco me aventuro como él a juzgar a ningún culpable.

Lo único que me parece claro es que el juicio va a ser supremamente doloroso para el denunciante y los denunciados e, independientemente de ello, de un enorme interés pedagógico en la sociedad. Basta para ello pensar en un audio revelado al diario El Tiempo, por Jaime Esparza, uno de los sindicados.

En el audio en donde “la víctima” se refiere a Esparza se escucha: “Está con un cuerpito delicioso, así como todo ‘viga’, pero ya no me azara”.

El proceso penal aún no ha comenzado y ya se conocen descargos como este mientras se investigan y aportan pruebas para asegurar culpabilidad y posible dolo. Lo único que podemos asegurar por ahora, ante el veredicto de medicina legal es que a María Andrea la mató ‘el éxtasis’.

Y el éxtasis, decía la revista Semana en junio de 2002, “es la droga de moda entre los jóvenes de estratos altos”. Esta afirmación coincide, dieciséis años más tarde, con el perfil de los involucrados y el sector de Bogotá, la reconocida ‘Zona T’, donde ocurrieron los hechos.

 

¿Por qué consumen éxtasis?

Y mientras se investiga el supuesto delito –podría serlo o no- tratemos de entender como sociedad el grave peligro que esta droga representa. Todo parece indicar, por ahora, que el éxtasis que consumieron los jóvenes involucrados no obedeció a una circunstancia fortuita. Su consumo, según serios estudios se disparó desde los años 90.

Y, en el fondo del asunto está una creciente necesidad sicológica de desinhibición y afecto en jóvenes de estratos altos, especialmente proclives a ciertas drogas. Ciertamente el éxtasis prueba ser más peligroso que el plebeyo licor o la marihuana de mayor acceso en los estratos más bajos. 

Y cuál es el atractivo del éxtasis, en la escala del “refinamiento” social. Su consumo está relacionado con la rumba raver en “clubes”, como el MInt Social Club, donde combinan música electrónica, juegos de luces con rayos láser y bebidas ‘energizantes’. Este tipo de prácticas culturales seduce a jóvenes que tratan de mitigar el estrés de sus vidas académicas o laborales mediante la saturación de sus sentidos.

La música que acompaña el consumo de éxtasis es una experiencia sensorial complementaria del éxtasis. El sonido parte de mezclas realizadas por un DJ, que emiten 120 beats por minuto, acompasando el latido del corazón del consumidor.

De esta manera, en palabras de un 'raver', "uno mismo se pierde en el beat, llegando a ser uno con la música y dejando que la música controle tus movimientos". El momento del consumo del éxtasis, al ritmo de raven, genera una sublimación de euforia. El consumidor –que se vuelve drogadicto- llega a experimentar, según se dice, como una separación de cuerpo y alma.

 

Origen del éxtasis

Desde 1912 los laboratorios Merck sintetizaron la metilenedioximetanfetamina, con el nombre de MDMA, que sería luego utilizada en tratamientos sicoterapéuticos. La MDMA, es un medicamento de la familia de las metanfetaminas, con efectos adictivos entre los pacientes, que promovieron indirectamente el consumo “recreativo” en los años 60 en los EE.UU.

Desde entonces se conoce como ecstasy. Cuando en 1970 ya se había vuelto un problema de salud pública, el gobierno de Nixon lo añadió a la lista de drogas prohibidas. “Después de la ilegalización de la sustancia, su uso médico se detuvo, aunque algunos terapeutas continuaron recetándola como medicamento de manera ilegal”.

La prohibición solo disparó el tráfico ilegal de la droga. Lo cierto es que a finales de los 80, el consumo de ‘éxtasis’ se había difundido en Ibiza, España, en el Reino Unido y otras partes de Europa.

Poco después se importó a Colombia, por cuenta de ciudadanos adinerados. Para 1992 ya representaba en nuestro país el 3% del consumo de drogas y en 2013 había crecido al 12%. Mientras tanto, en estos mismos años la BBC de Londres informó “que el uso de MDMA había disminuido en el Reino Unido respecto a años anteriores”.

Esta reducción se achacó al aumento de reacciones adversas en su consumo y a la disminución de la producción de los compuestos utilizados en su fabricación.

 

Efectos del éxtasis en el organismo

El éxtasis tiene especial incidencia en la liberación de serotonina, un importante regulador del estado de ánimo, las emociones, el sueño o el dolor. La serotonina induce a la euforia, una sensación de intimidad emocional y disminuye la ansiedad.

En aspectos fisiológicos, dilata las pupilas y puede disminuir el dolor físico, pero también deshidrata el organismo. Las pupilas dilatadas llevan al uso de lentes oscuros para que la luz no afecte. La deshidratación obliga a aumentar el consumo de agua y de colombinas para contrarrestar la resequedad de la boca.

Lo cierto es que en determinados organismos, o en ciertas dosis excesivas, el éxtasis puede ser sumamente peligroso a nivel cardiovascular algunos minutos después de ingerirlo. Dicen que la MDMA alcanza sus máximas concentraciones en el aparato circulatorio entre 90 minutos y tres horas después de la ingestión.

Por otra parte, un experimento realizado en humanos en 2012 con objetivos farmacológicos, señaló que las mujeres sufrían un efecto fisiológico más acentuado.

 

El consumo de éxtasis en Colombia

En encuesta de consumo entre los universitarios, el 7,7 de los estudiantes dijeron que en el transcurso del 2016 recibieron alguna oferta para probar o comprar éxtasis.

Un estudio escrito por el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, con dos investigadoras de la Universidad de Los Andes, revela que el consumo de drogas en  Colombia pasó en veinte años del 3,4 % a 12 %.

Hay ciudades en Colombia donde el problema es epidémico. El mayor consumo está en Medellín, seguida por Armenia, Pereira y Villavicencio. El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, señaló con preocupación que en la ciudad existen 3.548 adictos. El alcalde inició una campaña de denuncia de este tipo de drogas sintéticas, que amenazan ahora incluso a los escolares, ampliamente difundida en redes sociales en pasados días.

La lamentable muerte de una persona tan joven y bonita, como María Andrea, alerta a la sociedad sobre los peligros del éxtasis, y de suplir necesidades sicológicas con sus prácticas culturales de consumo. Por supuesto todos los productos psicoactivos, incluyendo el alcohol, son peligrosos. Pero este, el éxtasis, puede entrañar más altos riesgos.

      Periodista prueba

      Powered by