La llamada de la tribu y la defensa del Estado liberal de Vargas Llosa

Si discutimos dos visiones opuestas de Estado, recordemos esta frase: “Las ideas importan, yo creo que eso es fundamental, que las ideas son las que hacen mover más a la historia. En eso creo que todos los pensadores liberales están convencidos...” (MVLL).

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El momento político que vivimos en Colombia es sin duda apasionante, pero esta pasión no puede llevarnos a la destrucción, sino a la discusión profunda de ideas.  En este sentido, queda claro que la campaña presidencial se ha polarizado entre dos visiones del Estado, como expuso con claridad el doctor Santiago Montenegro en su columna de opinión en EL ESPECTADOR, del pasado 11 de marzo: .

Coincidencialmente acabo de leer una de las mejores defensas de aquella visión de un Estado liberal (ideas que agrupan al amplio espectro político de centro).  Precisamente, yo creo en esa visión, de las mencionadas por Montenegro. De hecho creo que representa a las propuestas de ‘todos’ los candidatos políticos, aunque a alguno de ellos lo haya cuestionado por su incongruencia vital. Este candidato no se aleja en su plataforma de campaña de tales planteamientos, pero sí lo ha hecho a lo largo de su vida. También ha mostrado en su retórica reciente, del último año, afinidades con esa otra visión que no comparto. Yo he criticado, además, sus competencias como ejecutivo, con base en resultados y en hechos bien conocidos de su dudosa capacidad de trabajar en equipo.

La lectura que acabo de hacer fue publicada hace tres semanas en la reconocida revista The Economist. En ella, dicho medio entrevistó al Nobel y extraordinario intelectual Mario Vargas Llosa. En la entrevista se discutió su nuevo libro ‘La llamada de la tribu’, que el autor presentó en la reciente Feria del Libro de Bogotá. Con este marco de fondo el nobel ensayista explicó su pensamiento sobre el liberalismo y Latinoamérica, que vale la pena conocer antes de votar. Lo que decidimos, lo que está en juego, no es una lucha de clases ideológica tras superar, para bien o para mal, 53 años de lucha armada por la misma razón. En esto se equivocan los ‘opinadores’ que nos llevan a posiciones extremas y a personalizar los ataques de campaña.   

Por motivos de espacio, y de temática de esta columna, he editado algunas de las respuestas de Vargas Llosa, aunque pongo a disposición la fuente original de consulta: . Más allá de alguna breve introducción para dar contexto a las respuestas de MVLL, cito textualmente, 'entre comillas', la entrevista original en español, hecha por “M.R.”

La llamada de la tribu y una historia ‘smithsoniana’    

Vargas Llosa explica que trataba de responder a su inquietud de escribir sobre el liberalismo y su precursor, Adam Smith... “Una historia que comenzara en un pueblecito escocés con el nacimiento de Adam Smith, y que pues fuera mostrando a través de personajes, de hechos, lo que había sido la evolución de las ideas liberales. Y en realidad de ese remoto modelo ha resultado algo muy distinto. Mira, escribí el libro básicamente porque creo que no hay nada que haya estado tan tergiversado, tan calumniado, tan distorsionado como el liberalismo tanto en el mundo latinoamericano, como en el mundo europeo, y en el mundo entero en realidad. Se ha presentado al liberalismo como idéntico al conservadurismo más reaccionario, como la máscara de la explotación. Y además había una confusión total con lo que es realmente liberalismo. Poco a poco mi llegada al liberalismo después de la gran decepción con la revolución cubana, con la URSS".

El verdadero liberalismo no es el de dictaduras ni de izquierda ni de derecha

“Y sobre todo yo creo que hoy día en America Latina, digamos, han quedado completamente destruidos los ideales de las dictaduras militares, las dictaduras desarrollistas, la revolución socialista, los guerrilleros guevaristas. Hoy día yo creo que el grueso de América Latina entiende que esas fórmulas están completamente fracasadas, frustradas. Ahí están los ejemplos de Cuba, de Venezuela. Y que entonces hay una oportunidad grande, que de hecho está materializándose, en favor de la democracia. Y entonces en este momento me parecía que era oportuno en América Latina defender la opción liberal y explicar que algunas cosas que están pasando en América Latina tienen un origen liberal, que el liberalismo es la forma más avanzada, progresista, de la democracia. Que el liberalismo es todo lo contrario de las caricaturas que lo presentan como el conservadurismo más extremo, la defensa del capitalismo manchesteriano y cosas así, ¿no? Entonces esa es un poco la idea del libro... por eso digo que el libro en cierta forma es un libro autobiográfico”.

La educación y el liberalismo de la igualdad de oportunidades.

“Eso es lo más importante, yo creo que eso es lo que más se ha olvidado con el liberalismo. Y sin embargo, yo creo que todos los grandes pensadores liberales están de acuerdo con la igualdad de oportunidades. Es un tema que lo repite muchísimo Popper, por ejemplo, es un tema que repetía muchísimo Revel, Raymond Aron”... “Igualdad de oportunidades, es partir de un punto más o menos…y para eso la educación es absolutamente fundamental, y de hecho las sociedades más avanzadas digamos las sociedades nórdicas, por ejemplo, pues tienen esa igualdad de oportunidades, hay una educación pública de altísimo nivel, que prepara a cada generación para una cierta igualdad en el comienzo, no es verdad? Entonces, yo creo que mientras una sociedad percibe que hay esa igualdad de oportunidades, acepta la diferencia de patrimonios. Acepta que algunos que prestan una contribución mucho mayor al desarrollo de una sociedad pues reciban ganancias más elevadas. Lo que no es justo, lo que no es aceptable es que no haya igualdad de oportunidades, que se nazca con unos privilegios que te garanticen un éxito, o que te garanticen un fracaso desde un principio, entonces eso es lo que no es aceptable. Pero creo que eso es una idea liberal, profundamente liberal, ¿no?".

Un libro sobre tradición liberal en días tan limitados por la desigualdad…

“Es que los liberales en el siglo XIX no creían en el mercado libre, y entonces claro, ellos creían en la tolerancia, estaban contra la iglesia, contra el estado religioso, pero no creían en el mercado y entonces las democracias que resultaban que se llamaban liberales, eran democracias que fracasaban en lo económico. Porque justamente no había mercados libres, no había los juegos de la oferta y la demanda. Esa fue la gran limitación del liberalismo en América Latina. Y en el caso moderno, yo creo que la limitación es que las dictaduras llamadas desarrollistas se presentaban como dictaduras liberales porque abrían mercados, pero esa es una caricatura monstruosa del liberalismo. Porque el liberalismo...desaparecida la libertad política, ya no hay liberalismo posible”... “Claro los militares argentinos se llamaban desarrollistas, y eran una dictadura absolutamente feroz, que no permitía una prensa libre, y además exterminaban, torturaban a los adversarios, eso pues no puede ser considerado liberalismo en ningún caso".

América Latina hoy día ve una oportunidad

“Sin ninguna duda. Yo sí creo que hoy día, regímenes como los de Chile, por ejemplo... Chile es una sociedad hoy día democrática y es una sociedad que está más bien orientada hacia las formas liberales, tanto en la economía como en las reformas de tipo social”.

“Pero veo el camino político como difícil y que es difícil que el liberalismo avance sin que haya una versión política renovada del liberalismo”... “Más moderna y más…..hombre, si claro, sin ninguna duda. El liberalismo tiene que tener digamos unos efectos muy concretos para que cambie la gran distorsión que hay en la mentalidad latinoamericana respecto a lo que es el liberalismo. Pero en cambio la idea democrática yo sí creo que está muy extendida en América Latina y la idea democrática para mí es inseparable del liberalismo. El aspecto político del liberalismo es la democracia, es la sociedad democrática, la sociedad con elecciones libres, con partidos políticos, con libertad de prensa, con derechos humanos. Esa es la sociedad democrática liberal, ¿no?. ..Yo creo que eso es… también soy optimista en ese sentido, creo que América Latina va en esa dirección, puede haber algunos tropiezos, retrocesos pero lo que ha pasado con Cuba y sobretodo últimamente con Venezuela, yo creo que ha contribuido de una manera decisiva a destruir el modelo utópico, socialista, colectivista, ¿Quién quiere para su país una segunda Venezuela? Nadie que esté en su sano juicio, ¿no es verdad? Salvo sectores muy pequeñitos, muy marginales, fanáticos". 

      Periodista prueba

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