El periódico se extingue

El periódico de papel está desapareciendo debido a dificultades económicas. Su existencia en medios electrónicos también es precaria y no parece que puedan sobrevivir aunque sea en forma digital, sobre todo manteniendo un periodismo de calidad en información y opinión.

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El periodista y sociólogo italiano Marco D’Eramo ha publicado un articulo, Auge y Caída del Periódico, en la revista inglesa New Left Review (2018), en donde traza el ascenso desde la invención del periódico y su instrumentalización por parte de la burguesía, como clase emergente principal de la sociedad moderna, para promover no solo sus intereses económicos inmediatos, sino también como el vehículo de sus intereses para influenciar a quienes dirigen el estado y para participar en la lucha política.

La prensa escrita es una invención burguesa excepcional -el primer medio de masas de la historia- a pesar de la búsqueda de antecedentes en el tiempo para situar su origen mucho antes, como las Acta diurna en Roma, los Avvisi italianos en las ciudades-estados, e incluso, los Canards Sanglants franceses. La prensa diaria nació en Londres, y en 1702 es fundado el Dayly Courant, de una sola página, “sin comentarios” pero con anuncios, y noticias de ultramar.

Las razones para el surgimiento del periódico son básicamente tres. En primer lugar, la necesidad de información económica y política de distintos lugares del mundo que están atadas a las inversiones, al comercio y a las finanzas de las metrópolis.

En segundo lugar, la alfabetización de masas creó los lectores.

Y en tercer lugar, hubo tres desarrollo tecnológicos importantes que posibilitaron el desarrollo del periódico: Uno, transportes, los ferrocarriles y los barcos a vapor, ampliaron el mercado mas allá de los limites locales, y la prensa se hizo nacional; dos, la invención del telégrafo, por su parte, se convirtió en el vehículo de la transmisión de noticias desde cualquier parte del mundo hacia los periódicos, por parte de enviados y corresponsales hasta la década del 80 del siglo XX; y  tres, la invención de tipos móviles de plomo hicieron posible las grandes tiradas de hasta 50.000 ejemplares por hora, como en el caso del N.Y. Times que tenía 12 páginas, en 1892.

Sin embargo, y a pesar de los desarrollos tecnológicos, el gran problema de los periódicos ha sido la diferencia entre el precio de venta y los costos. Sin los ingresos por la publicidad, los periódicos no hubieran sido el gran medio de masas en que se convirtió.

El desarrollo de la radio en los años 20 y de la televisión a partir de 1945, así como de la internet en los 90, en la escala que la conocemos hoy, ha dado al traste con los ingresos por publicidad que sostenían a los periódicos (y revistas), al igual que con la pérdida de status desde el punto de vista político, en la formación ideológica, y hasta en el campo de la información. En consecuencia, la circulación de los periódicos en EEUU cayó, hasta alcanzar en 2016, solo la tercera parte de lo que era en 1945: Pasó de 35 ejemplares por cada cien personas a 12.

Para dar una idea de la importancia de los ingresos por publicidad, en 2006, los periódicos norteamericanos recibían 60.000 millones de dólares de ingresos (mdd), 50.000 por publicidad y 10.000 por ventas. En 2016 pasaron a recibir 29.000 mdd, 18.000 por publicidad, y 11.000 por ventas, incluidas las subscripciones digitales.

Es decir, se evaporaron 32.000 millones por publicidad, mientras los ingresos por suscripciones digitales son marginales, al igual que los ingresos por ventas de publicidad digital. En 2013, mientras se perdían 15 dólares en publicidad en los medios impresos se estaba ganando solo un dólar en publicidad digital. En el N.Y. Times las suscripciones digitales subieron de 640.000 a 760.000, pero la publicidad digital cayó 4% en el mismo año.

El problema crucial para D’Eramo es cómo ante estas circunstancias se puede mantener el periodismo como formador de opinión y de calidad, cuando la formación periodística es costosa, esta no se puede improvisar, y “todavía no se  ha encontrado la fórmula de generar dinero a través de la información de masas en formato digital”. La formula de basarse en los lectores, solo la puede tomar muy pocos medios, que como el NYT que tiene cerca de 2.6 millones de subscripciones digitales.

La otra forma “alternativa”, de recurrir al mecenazgo tampoco es real para que la mayoría de los periódicos afronten esta problemática. The Guardian cuenta, por ejemplo, con una dote de 1.000 millones de libras esterlinas que generan cerca de 50 millones de libras anuales, con lo que puede compensar su enorme déficit. La adquisición de Washington Post por parte del dueño de Amazon, Jeff Bezos, también se incluye dentro de la categoría de mecenazgo.

En este campo, también habría que incluir a La Silla Vacía, en Colombia, producto de los aportes de fundaciones de cooperación internacional y personales de sus lectores, que ha logrado convertirse en un medio alternativo muy importante, manteniendo el profesionalismo informativo y de opinión de alta calidad.

En conclusión, la desaparición de los periódicos y su tortuosa existencia es una renuncia a tener una opinión pública informada y activa, y haciendo que la información de calidad sea comprada por quienes tengan con qué, como sucede con la educación universitaria. Es decir, el mundo se encuentra ante el dominio de una elite que no requiere de una opinión pública, bien informada y numerosa. Un peligro para una sociedad pluralista y democrática.

 

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