De Adriano a Stone…

Lo que leemos importa. Nos marca. Por eso vale la pena escogerlo bien. 

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Aún recuerdo (hace tiempos) cuando el presidente Belisario Betancur, tal vez bajándose de un avión, cargaba con sus documentos las “Memorias de Adriano.” Muchos de nosotros conocimos así a Marguerite Yourcenar y este descubrimiento accidental, disparó las ventas del libro de una manera loca en Colombia.

El libro está escrito en forma de carta. Adriano le escribe a su sucesor Marco Aurelio, filósofo estoico, autor de las “Meditaciones Morales.”  Para Belisario la problemática de “Adriano” ilumina las circunstancias políticas, sociales y culturales de la Colombia de entonces. Leía ahí, una reflexión de la necesidad del pragmatismo y del sentido de lo posible al gobernar. Se preguntaba qué tanto la paz y la guerra pueden ser controlables.  Inquietudes que igual aplican hoy. No hemos cambiado tanto. Belisario lo leía, entre otras cosas, como un curso de modestia y de humildad para los políticos.

Y me acuerdo de “Adriano” en este momento, porque este domingo 27, nos cuenta sobre el círculo de Iván Duque, su agenda, sus decisiones. Y, de esto que escribe, lo que me llama la atención es el libro que nos dice que Duque está leyendo: “Stone’s Rules: How to win at Politics, Business and Style.”

Y quién es su autor, Roger Stone? Lo acaban de encarcelar y está sonando bastante en las noticias gringas. No se sabe que tanto ayudó a elegir a Donald Trump, pero se conocen vínculos entre él y los culpables de la hackeada y filtración  de los correos del partido demócrata, una operación que se le atribuye al gobierno ruso, y que pudo ser determinante para la victoria de Trump.

Desde el escándalo de Watergate, Stone ha cultivado una reputación de súper villano que usa trucos sucios. Pero no empezó ahí. Uno de los recuerdos que él mismo comparte, es como en su adolescencia convenció a sus compañeros de votar por John F. Kennedy, asegurándoles que Nixon iba a hacer que tuvieran colegio los sábados. “Por primera vez entendí el  valor de la desinformación.” Esta lección le serviría luego para convertirse en uno de los pioneros de las campañas publicitarias negativas.

Y así ha manejado la política. Stone ha sido un importante promotor del actual estado de caos en los Estados Unidos, promoviendo la idea de que el único factor que motiva la política es ganar y la moralidad es un sinónimo de debilidad. El canto de “lock her up”, (encarcelemos a Hillary Clinton), que aún se oye en las manifestaciones de Trump, es de Stone.

Netflix sacó al aire el documental “Get me Roger Stone” unos 6 meses después de la elección de Trump. Es una mirada minuciosa y entretenida de cómo la política gringa se volvió tan fea, y es una ventana a la mentalidad de su actual presidente. Stone se presenta a si mismo como un dandy y un canalla que encarna la rabia y el deseo de fama que muestra lo peor de la política gringa. “Es mejor ser aborrecido que nunca haber sido famoso”

 

El documental muestra su increíble capacidad para la traición. Su mayor revelación es cómo los personajes como Stone se mueven, no tanto por ideología, como por una inmensa sed de poder y celebridad. Los impulsa la más completa antipatía y desprecio por sus enemigos y el deseo de destruirlos.

“El odio es un motivador más poderoso que el amor.”

Se refieren a Stone como “el siniestro Forrest Gump de la política Americana que aparece en el trasfondo, cuando hay una crisis constitucional o un escandalo mayor.” Viendo el impacto que ha tenido, y sigue teniendo, en la política de los Estados Unidos, la revista The Atlantic termina catalogando el documental dentro del genero de horror.

Las 140 reglas de Stone son aforismos de una frase. Un libro de instrucciones para un mundo dónde el fuerte destruye al débil y no se acepta el compromiso.

 “Los trucos sucios de un hombre son la acción política de otro hombre.” Su falta de moralidad le permite explotar las peores tácticas. “Admita nada; niéguelo todo, lance el contra ataque.” “Para ganar se tiene que hacer todo.”

Aunque no sé que tanto caso le va a hacer nuestro presidente, por todo lo anterior me parece aburrido que lo esté leyendo. A pesar de los peros de su gobierno, nos muestran a Duque como un buen tipo. Su primera reacción después del horrible atentado de la escuela de Carabineros fue un llamado a la unidad a pesar de la presión de los guerreristas.

Sólo espero que la lección de su tiempo como presidente, con el partido que lo eligió dejándolo frecuentemente solo, no lo lleve a tomar los consejos de Roger Stone  como guía de su gobierno.

En lugar de seguir una política de peleas personales y división cultural podría seguir libros como las “Memorias de Adriano”. O, por lo menos, seguir cumpliendo únicamente  (como nos dice La Silla Vacía que ya lo hace) la regla # 44 de Stone: “Escríbalo todo.” Esta es inofensiva. Casi todas las otras 139 reglas, nos dan un país de pesadilla.

      Periodista prueba

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