Armar a la gente de bien

Aún no sabemos si el gobierno del presidente Duque prorrogará para 2019 la suspensión general de los permisos para el porte de armas en todo el país . Uribistas y conservadores piden flexibilizar el acceso a las armas. Una pésima idea.

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En febrero de 2016, el presidente Juan Manuel Santos decretó la suspensión general de los permisos para el porte de armas en todo el país, decisión que luego prorrogó en otras dos ocasiones. Desafortunadamente, hoy no sabemos si el gobierno del presidente Iván Duque tiene intensiones de mantener la restricción en 2019. 

Hace unos días, congresistas del Centro Democrático y del Partido Conservador le enviaron una carta al presidente Duque invitándolo a reformular la suspensión de estos permisos y a flexibilizar la manera cómo los ciudadanos acceden a armas de fuego. Una solicitud absurda si se tiene en cuenta que en Colombia el homicidio es la cuarta causa de muerte y que somos el quinto país con el mayor número de asesinatos por armas de fuego en todo el mundo, tan solo superados por Brasil, Venezuela, Estados Unidos y México. ¿En verdad necesitamos más armas?

El representante por el Centro Democrático, Christian Garcés, quien desde su campaña a la Cámara de Representantes ha insistido en armar a los "ciudadanos de bien", insiste en que busca una flexibilización únicamente para quienes se encuentran en grave riesgo de secuestro o extorsión. Sin embargo, la excepción por gravedad siempre se ha mantenido. El Departamento Control Comercio de Armas Municiones y Explosivos del Comando General de las Fuerzas Militares se ha encargado de procesar las solicitudes de todos los interesados, aún durante la restricción en el gobierno Santos. Lo que quiere Garcés es que en Colombia cualquier persona pueda sacar un arma sin tanta justificación ni trámites. 

La propuesta de los congresistas uribistas y conservadores no cuenta con ningún sustento serio que lleve a creer que el porte de armas puede reducir o prevenir el crimen. Mientras de lo que sí podemos tener pruebas es que si damos este paso, cometeríamos los mismos errores de Estados Unidos, en donde es más fácil comprar un rifle de asalto que abrir una cuenta en un banco. El Centro para el Estudio y Políticas de Armas de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins concluyó en el documento "Porte legal de armas: Hechos vs. Ficción", que no existe evidencia alguna que permita concluir que portar un arma brinda mayor protección a las víctimas. David Hemenway, de la Universidad de Harvard, y Sara Solnick, de la Universidad de Vermont, encontraron que el uso de armas de fuego para defensa personal se presenta en menos del 1% de los crímenes. 

Permitir el fácil acceso a armas de fuego no solo es ineficaz para prevenir delitos, también resulta siendo un incentivo para fomentar la violencia. Un estudio liderado por el profesor John Donohue de la Universidad de Stanford encontró que con cada año que pasa desde que un Estado adopta una política de porte legal de armas, se aumenta el número de casos de crímenes violentos. Los investigadores encontraron que los crímenes fueron entre 11% y 14% mayores, comparado con la proyección si el porte legal nunca hubiese sido aprobado. 

¿Por qué insistir en una estrategia fracasada que no va a reducir el crimen, sino que tiene el potencial de aumentar el número de tragedias producto del uso de armas de fuego?

La carta que busca facilitar el acceso de los ciudadanos a armas para ejercer una supuesta legítima defensa, está liderada por los representantes Christian Garcés (Valle), César Martínez (Antioquia), Margarita Restrepo (Antioquia) y Edward Rodríguez (Bogotá). Irónicamente, los tres departamentos con el mayor número de homicidios en el país. En el Valle del Cauca, por ejemplo, los homicidios fueron la segunda causa de muerte en 2017; acabaron más vidas que el cáncer de estómago, de pulmón, y de colon juntos. La solución al crimen no puede ser volver a la cultura de las armas, en donde el miedo y la zozobra determinen nuestro actuar. 

Con la prórroga de la suspensión general de los permisos para el porte de armas, el presidente Duque tiene la posibilidad de evitar muertes innecesarias e injustas. Armar a los ciudadanos no va a reducir el crimen, sencillamente le dará el poder a "la gente "de bien" de apagar anticipadamente la vida de cualquiera que les resulte peligroso y diferente. ¿Por qué insisten tanto en que inscribamos la violencia en el ADN de los colombianos?

      Periodista prueba

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