El quiosco del alcalde de Molagavita

En Molagavita, un pueblo de Santander se le cayó al Alcalde William Eduardo Barajas el quiosco del parque después de haber invertido 160 millones de pesos, la obra no alcanzó a cumplir un mes, sin embargo es el símbolo vivo de la precaria calidad de las obras públicas por falta de planeación, y por qué no, de corrupción. 

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En Molagavita, un pueblo de Santander se le cayó al Alcalde William Eduardo Barajas el quiosco del parque después de haber invertido 160 millones de pesos, la obra no alcanzó a cumplir un mes, sin embargo es el símbolo vivo de la precaria calidad de las obras públicas por falta de planeación, y por qué no, de corrupción.

Nuestro país se caracteriza por anunciar en prensa cuantiosas inversiones en todo tipo de gasto público, sin embargo, al ver las obras terminadas casi siempre queda la impresión de que la obra pudo costar mucho menos, y que lo entregado no corresponde a los miles de millones anunciados en la publicidad.

Molagavita hoy es un ejemplo nacional del ineficiente actuar del Estado, y es que las fotos publicadas en la prensa dejan mucho que desear, después de invertir una cantidad nada despreciable de dinero lo único que se logra ver es una simple estructura de madera, pareciera que esa platica no se invirtió en la obra, aunque esta afirmación le corresponderá a los entes de control aclararla.

Sin embargo tenemos otros ejemplos con la represa de Vélez, construida durante la administración de Horacio Serpa y que hoy está colapsada, sumamos a la lista el embalse de Bucaramanga del cual ningún ciudadano ha tomado un vaso de agua, o la carretera a Barrancabermeja con cierre parcial por deslizamientos después de juiciosas recomendaciones de la Sociedad Santandereana de Ingenieros que advirtieron los problemas del trazado.

Si sumáramos el valor de las obras inconclusas, inútiles o de mala calidad en donde se invierte el dinero público es posible afirmar que tendríamos el dinero suficiente para hacer de Santander un departamento próspero y desarrollado, por eso es tan importante en este nuevo proceso electoral que ha iniciado escoger muy bien a nuestros representantes, dejando de lado a los caciques políticos que nos siguen entregando obras como el vergonzoso quiosco de Molagavita.

Solo queda expresar toda la solidaridad que los vecinos de ese municipio, que en parte son responsables por designar los gobernantes que se gastan la plata pública en quioscos desechables. 

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