Modelos de preguntas para el auto-reconocimiento del campesinado colombiano

Se analizan los modelos censales que hacen operativa la segmentación social de identidades colectivas tomando como referencia las preguntas de auto-reconocimiento para pensar al campesinado colombiano.

 


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Por: Carlos Duarte, María Catalina Gómez & Camilo Montenegro

 

A. El enfoque de derechos humanos

De acuerdo con la CEPALen América Latina y el Caribe, el despliegue de leyes en las que se especifican derechos o el impulso de labores sociales e institucionales dirigidas a formular políticas públicas desde esta perspectiva es cada vez mayor. En particular, la integración de los derechos humanos en el desarrollo contribuye a que, en las medidas puestas en práctica, se contemple la situación específica de los individuos y grupos vulnerables, marginales, desfavorecidos o socialmente excluidos. En virtud de lo anterior, el enfoque de derechos humanos ha adquirido una importancia relativamente reciente como horizonte normativo y programático del desarrollo.

Indudablemente, fue bajo el enfoque de derechos humanos que la Corte Suprema de Justicia tomó una decisión frente a la tutela que 1.770 campesinas y campesinos presentaron en noviembre del año pasado, pidiendo ser incluidos en el censo poblacional y de vivienda de este año. De acuerdo con las Naciones Unidas, el enfoque de desarrollo basado en los derechos propicia la titularidad de derechos humanos de todos los grupos sociales y, al tiempo, coadyuva a que aquellos que fueron excluidos en el pasado sean tratados ahora sobre la base de la igualdad y del respeto de la dignidad humana, favoreciendo la integración social y la construcción de una sociedad para todos. Así las cosas, la Sala Penal de la Corte no solamente reconoció que el campesinado colombiano es una de las poblaciones más pobres del país, sino que vive en condiciones de extrema vulnerabilidad en diferentes ámbitos sociales y políticos.  Dicho fallo, también resaltó que el Estado necesita información estadística del campesinado, pues es la única manera de tenerlos en cuenta en la creación de políticas públicas que respondan a sus necesidades y garanticen su derecho a la igualdad material; que puedan gozar de todos sus derechos en condiciones similares al resto de la población.

Como producto de la anterior decisión judicial, la Procuraduría y la Delegada para asuntos Agrarios y Tierras de la Defensoría del Pueblo han convocado un espacio de diálogo entre los ministros del Interior y de Agricultura, el DANE, el ICANH, la academia, representantes de las organizaciones campesinas y Dejusticia, como abogados de estas últimas. El objeto de este espacio ha sido delimitar la noción de “campesino” y encontrar instrumentos estadísticos para recaudar la información demográfica del campesinado. Dicho ejercicio se cristalizó con la presentación del Documento Técnico para la Definición, Caracterización y Medición del Campesinado en Colombia. El mismo fue presentado por parte de una Comisión de expertas/os académicas/os elegidas/os por las diversas partes.

Actualmente dicho espacio de dialogo ha venido avanzando en cómo traducir en ejercicios estadísticos y de recolección de información de terreno, tanto los elementos objetivos y subjetivos, insertos en las 4 dimensiones constitutivas del campesinado colombiano que fueron identificadas por dicha Comisión, a saber: territorial, cultural, productiva y organizativa. El anterior ejercicio se fundamenta en el criterio de “auto-reconocimiento” como piedra angular del cruce entre derechos, identidad, política y cultura. 

 

b. Los Modelos Censales y el Auto-reconocimiento

A pesar de sus posibles limitaciones, los censos generales de población son en la actualidad la principal fuente de información demográfica. Tienen la ventaja de abarcar a la población total del país y ofrecen la posibilidad de desagregar las estimaciones demográficas para los grupos de población distinguidos espacialmente o que se identifican bajo matrices diferenciales. Los censos nacionales de población y vivienda son, además, la única fuente de datos con cobertura universal dentro de los países.

A nivel mundial existen diversos modelos de preguntas para incorporar la categoría de auto-reconocimiento. Como veremos, no es posible identificar un marco unificado de preguntas de auto-identificación, en la medida que las opciones operacionales están directamente relacionadas con las historias de cada Estado Nación. Es decir, la pregunta que cobra sentido en determinado país, quizás no lo es tanto para otra realidad nacional. Por ejemplo, como vemos en la imagen de abajo, en el contexto de EEUU, la pregunta de auto-identificación es elaborada de acuerdo con dos vectores fundamentales: de un lado, el fenómeno de las múltiples migraciones multinacionales que componen  el “melting pot” o modelo de asimilación cultural estadounidense y; de otra parte, es plenamente operacional y ha variado muy poco desde 1790, una clasificación elaborada a partir de rasgos fenotípicos que se alinderan en torno del viejo concepto de “raza”.     

Mientras tanto, en el contexto británico, como puede apreciarse en la imagen (abajo), el papel de la raza es desplazado por la categoría cognitiva de “grupo étnico”. Igualmente, en este cuestionario censal llama la atención el lugar preponderante que parece ocupar la religión al interior de los procesos identitario-nacionales. Así las cosas, es constatable que las preguntas determinantes en los procesos de auto-reconocimiento identitario censal, están marcadas por el sentido que cada concepto o categoría revela frente a procesos históricos de cada formación nacional.

Es evidente que al preguntarle a cada individuo por su auto-adscripción identitaria se refuerza el enfoque de derechos y, en consecuencia, dicho criterio metodológico es considerado -en la actualidad- como el de mayor preeminencia sobre las demás variables que se pretendan caracterizar.  Ahora, aunque el nivel de auto-reconocimiento con determinado conjunto de personas dependa del nivel de conciencia, el cual puede oscilar desde un estado de conciencia asimilacionista con un nulo o escaso sentido de pertenencia a la comunidad vulnerable, hasta un estadio de conciencia de autoafirmación de la personalidad colectiva diferenciada, es indudable que el auto-reconocimiento respeta el derecho de cada una/o de definir su pertenencia.

En general, los criterios fundamentales para darle preeminencia a la auto-afirmación en tanto criterio de identificación subjetivo, sobre cualquier otra las dimensión de carácter objetivo en la estimación de la magnitud de los grupos poblacionales vulnerables podría resumirse como sigue: i) preservar el derecho de las personas a ser reconocidas como parte de una comunidad históricamente constituida; ii) respetar la identidad o la conciencia que las personas tengan de su identidad; iii) evitar definiciones provenientes de personas ajenas a las mismas comunidades, que puedan incurrir en errores por desconocimiento o conveniencia; iv) la intención de contribuir al empoderamiento de segmentos poblacionales particularmente vulnerables a partir  del reconocimiento a la libre declaración de identidad como perteneciente a una comunidad culturalmente diferenciada y; v) porque, como reza la sentencia de la Corte Suprema de Justicia, este criterio es también, en muchos casos, un elemento explícito en la definición oficial del Estado, por lo cual, las políticas públicas lo adoptarán para la definición de sus actuaciones focalizadas.

 

c. Los auto-reconocimientos étnicos en América Latina

De acuerdo con la CEPAL, se ha observado un aumento significativo del enfoque étnico en los censos latinoamericanos, así como un cambio de orientación en el concepto que sustenta la identificación de los grupos étnicos. En primer lugar, el número de países que ha incluido el enfoque étnico en los censos ha ido aumentando significativamente con el tiempo. Mientras que en 1970 y 1980 se disponía solo de enumeraciones aisladas, las tres últimas rondas censales (1990, 2000 y 2010) indican que se ha tomado conciencia en estos países acerca de la necesidad de la visibilidad estadística de los pueblos étnicamente diferenciados, principalmente como consecuencia de las demandas y presiones de las organizaciones indígenas y afrodescendientes.

Es interesante observar las preguntas elegidas por los diferentes gobiernos para caracterizar los procesos de auto-reconocimiento étnico. Esta problemática es vital para pensar el auto-reconocimiento bajo categorías culturales como la campesina, en la medida que se refiere a poblaciones igualmente vulnerables, pero, sobre todo, porque permite analizar críticamente aprendizajes y caminos ya recorridos en el difícil ejercicio de las categorías censales latinoamericanas. La gran diversidad de inclusión de categorías censales étnicas en Latinoamérica, puede apreciarse en el completo trabajo elaborado por Susana Schkolnik (ver cuadro abajo).

Una primera constatación del anterior balance es la estratificación de derechos entre los mismos actores étnicos, mientras que los pueblos indígenas fueron reconocidos en 16 de los 19 países que levantaron el censo en la década del 2000, la misma categoría para poblaciones afrodescendientes solamente se hizo presente en 9 países. Si se comparan las preguntas de las rondas censales de la década de los 80s y 90s, se observará que, al interior de la identificación del sujeto étnico mejor caracterizado, las comunidades indígenas, se encuentra un desplazamiento evidente desde las preguntas de caracterización objetiva como el territorio y la lengua de origen, hacia ejercicios sustentados en la auto-identificación.   

De acuerdo con Schkolnik existen varios retos entre los cuestionarios étnico-censales en Latinoamérica. Dos de los desafíos más relevantes para el ejercicio campesino colombiano podrían ser: primero, históricamente se ha observado falta de comparabilidad entre diferentes censos dentro de un mismo país por cambios en la redacción de la pregunta y, a veces, en las categorías de respuesta y; segundo, aunque el criterio aparentemente sea el mismo, el enunciado de la pregunta varía entre los cuestionarios de los distintos países con la incorporación de elementos conceptuales heterogéneos que pueden inducir a respuestas diferentes en cada caso.

Las conclusiones de Schkolnik para el segundo de los retos enunciado arriba merece un cuidadoso análisis para el caso del campesinado colombiano. De acuerdo con esta autora, es  evidente que en las siguientes estructuras parecerían utilizarse como sinónimos conceptos que evocan procesos diferentes, por ejemplo: “De acuerdo con su cultura, pueblo o rasgos físicos, usted es o se reconoce como…?; “¿Es usted descendiente de…?”; “¿A qué grupo pertenece?”; “¿Es usted…?”. Por otra parte, se igualan conceptos como “grupo”, “grupo poblacional”, “pueblo”, “etnia” y otros. En relación con estas diferencias, podría decirse que si se pregunta “¿Es usted...?” se está preguntando por la esencia o naturaleza de la persona, pero también se alude a su pertenencia a una entidad colectiva; si se pregunta “¿Pertenece usted a ...?” se está preguntando por la pertenencia de la persona a un grupo, no necesariamente relacionado con su esencia; si se pregunta “¿Se reconoce usted como...?” se está preguntando cómo uno se ubica a sí mismo en términos de alguna característica, suponiendo una percepción inmediata; y si se pregunta “¿Se considera usted...?” se estaría preguntando cómo una persona se ubica a sí misma, pero no en forma tan inmediata como en el caso anterior, sino que mediante un proceso de meditación o reflexión necesarios para llegar a una conclusión.

Del anterior análisis se colige que los términos utilizados en las preguntas de auto-reconocimiento no pueden pensarse necesariamente como sinónimos e, independientemente del conocimiento exacto del significado que tengan las personas entrevistadas en un censo o del uso del idioma en los países, existen matices de interpretación que podrían inducir al sujeto entrevistado a adoptar posturas diferentes frente al hecho de su propia pertenencia identitaria.

 

d. el auto-reconocimiento para el caso colombiano

Como en el resto de países, la pregunta de auto-reconocimiento en el nuestro está directamente vinculada al reconocimiento de poblaciones étnicas. En el cuadernillo del DANE titulado “La visibilización estadística de los grupos étnicos colombianos” es posible encontrar el siguiente cuadro, que nos resume la evolución histórica de esta problemática para nuestro país hasta el año 2005.  Así las cosas, entre 1900 y 2005, en la República de Colombia se han realizado 11 censos de población, en 9 de ellos se indagó por la población indígena, en 3 por la población negra o afrocolombiana y en 1 por la población rom o gitana.

De acuerdo con el DANE, las metodologías utilizadas para captar la pertenencia étnica han sufrido modificaciones a lo largo del tiempo, dependiendo del interés que se tuvo en uno u otro grupo poblacional. Fue así como la raza y los rasgos fenotípicos de las personas determinaron la identificación de los indígenas y de la población negra en los primeros censos del siglo XX. Posteriormente, se emplearon categorías como las de pertenecer a un territorio indígena o hablar una misma lengua. Reichel Dolmatoff señaló que el criterio utilizado en el censo de 1951 para registrar la población indígena no tenía una definición clara, indígenas eran los que hablaban su lengua ancestral y vivían en un sistema tribal, lo que trajo consigo que aquellos que hablaban solamente el español y que por sus rasgos físicos se confundían con la población rural mestiza no fueran incluidos en el censo indígena oficial. En 1985, se preguntó a la población indígena “a qué gente o grupo indígena pertenecía” y el nombre del grupo, el formulario se aplicó únicamente en áreas indígenas predeterminadas. Por lo tanto, la población indígena ubicada en territorios diferentes no fue censada, lo que explica el por qué la cantidad de indígenas disminuyó frente al censo de 1973.

Sin embargo, sería hasta el censo de 1993, momento en que se formuló por primera vez para toda la población, una pregunta sobre la pertenencia étnica. La metodología de captación de la pertenencia étnica fue la del auto-reconocimiento o autodeterminación de su identidad, dado por la declaración de cada uno de las/os entrevistadas/os. La promoción de la Ley 70 en 1993 seguramente fue la que llevó a que en este censo se incluyera la expresión “comunidad negra” como criterio de identificación, lo que ocasionó que no toda la población negra se identificara como perteneciente a esta comunidad, pues se indujo a que se registrara allí especialmente la población que habitaba el pacifico biogeográfico, dejando por fuera a la población ubicada en cabeceras municipales o en otras zonas del “resto rural”, no cobijadas por esta Ley. Hecho que puede explicar la baja población negra registrada en el censo de 1993, en comparación con la del censo 2005.

El ejercicio de concertación étnico-censal ha sido quizás el más ambicioso de los que se han llevado a cabo en nuestra historia estadística. Fue así como las experiencias de los censos anteriores, las pruebas pilotos, los censos experimentales, el proceso de concertación con los grupos étnicos y la consulta con las entidades usuarias de la información, dieron como resultado que, en la construcción del módulo de pertenencia étnica del cuestionario censal del año 2005, se emplearan los criterios “cultural” y “fenotípico” para captar la pertenencia étnica de la población. La inclusión de los rasgos físicos en el fraseo de la pregunta se hizo para posibilitar la visibilización estadística de la población negra que no se reconoce culturalmente, lo cual fue expresado como una sentida necesidad por los integrantes de sus organizaciones en los diferentes eventos previos a la realización del censo. El DANE aceptó esta recomendación, junto con la recomendación del convenio 169 de la OIT de considerar la conciencia de su identidad indígena o tribal como criterio para determinar la pertenencia a los grupos interesados (Convenio OIT, 1992), consiente de la importancia que tiene el conocimiento profundo de la situación demográfica y social de los pueblos para acabar con las discriminaciones de todo tipo. Como puede apreciarse a continuación, la estructura de auto-reconocimiento censal fue sometida a prueba en numerosos pilotos y diversas encuestas nacionales:

 

e. La propuesta de batería de preguntas objetivas y subjetivas para los ejercicios censales del campesinado colombiano

Como puede apreciarse en la imagen de abajo, para el reciente censo poblacional (2018), se mantuvieron las mismas categorías de preguntas asociadas al auto-reconocimiento identitario.

Es así, como proponemos que a nivel censal a la pregunta pertenencia “étnica”, habría que agregarle: “étnico-cultural”, y en los ítems desplegables seria necesario adicionar la opción de “campesina/o”.

Asimismo, para los ejercicios pilotos y estadísticas de prueba, se propone la siguiente batería de preguntas dirigidas a sondear el nivel de auto-reconocimiento campesino, como aterrizar los criterios de corte objetivo planteados en las 4 dimensiones de caracterización señalados en el concepto de la Comisión de expertas/os.

 

Pregunta para el auto-reconocimiento del campesinado en Colombia: ¿Es usted campesino/a?

Opciones de respuesta:

  1. Si
  2. No
  3. No sabe/No responde

Medición: 0 puntos para las opciones 2 y 3, 1 punto para la opción 1

 

Preguntas según dimensiones:

 

  1. Dimensión: organizativa

Pregunta: ¿Participa en la toma de decisiones de alguno de los siguientes espacios?

Tipo de respuesta: opción múltiple

Opciones de respuesta:

  1. Familia
  2. Junta de Acción Comunal
  3. Junta de colonos/as
  4. Comités municipales
  5. Organizaciones sociales campesinas (mixtas)
  6. Organizaciones sociales de mujeres campesinas
  7. Asociaciones de productores y productoras campesinas
  8. Asociaciones de productoras campesinas
  9. Otra, ¿Cuál?
  10. Ninguna de las anteriores
  11. No sabe/No responde

Medición: de acuerdo con la cantidad de opciones seleccionadas, entre 0 puntos y 9

En cuanto a la anterior pregunta es importante tener en cuenta que el hecho de medir en sumatoria puede tener límites y debe hacerse la salvedad, pues algunas/os campesinas/os pueden no estar en todas instancias en simultáneo y ejercer su participación política o comunitaria.

 

  1. Dimensión: productiva

Pregunta: ¿La actividad económica que realiza le permite?

Tipo de respuesta: opción múltiple

Opciones de respuesta:

  1. Garantizar el cuidado y consumos en el hogar mediante la adquisición de un salario
  2. Garantizar el autoabastecimiento para el consumo en el hogar y el cuidado del mismo (hogar) mediante el trabajo propio (sin salario)
  3. Realizar trueques
  4. Producir excedentes de materias primas mediante el trabajo propio (sin salario) para la venta
  5. Transformar materias primas mediante el trabajo propio (sin salario) para la venta
  6. Ofrecer servicios de turismo
  7. Realizar artesanías
  8. Otra, ¿Cuál?
  9. Ninguna de las anteriores
  10. No sabe/No responde

Medición: requiere que se construya un tipo ideal de campesinado, de manera que la ausencia o presencia de cada característica apunte al mismo. Por ahora se propone dar puntaje de acuerdo a la cantidad de opciones de respuestas seleccionadas, entre 0 y 8.

Si bien esta pregunta vincula el tema de multiactividad en el campo, debe tenerse en cuenta que varias de las opciones pueden no darse en todas las regiones y obedecer a otros factores el no marcar todas las opciones, por ello tiene limitantes el hecho de medirlo en sumatoria.

 

  1. Dimensión: cultural

Pregunta: ¿Las prácticas culturales que realiza se hallan en algunos de los siguientes grupos de actividades o vinculan?

Tipo de respuesta: opción múltiple

Opciones de respuesta:

  1. Actividades de educación propia; prácticas culinarias; de conservación, recuperación o cuidado de semillas nativas o tradicionales o; medicina tradicional.
  2. Realizar prácticas productivas de conservación y conocimiento de la naturaleza; producción artesanal; formas propias de intercambio (mercados campesinos)
  3. Llevar a cabo procesos de historia oral; hacer uso de espacios culturales; construcción tradicional (viviendas y/o acueductos comunitarios); territorialidad u organización social campesina.
  4. Festividades tradicionales y/o religiosas; artes populares o; deportes tradicionales campesinos.
  5. Fortalecer vínculos interculturales con comunidades indígenas o afrocolombianas.
  6. Afianzar los lazos familiares y la transmisión intergeneracional.
  7. Ninguna de las anteriores.
  8. No sabe/no responde

Medición: Medición: de acuerdo con la cantidad de opciones seleccionadas, entre 0 puntos y 6.

 

  1. Dimensión: territorial

Pregunta: ¿Las actividades que realiza en su territorio vinculan o han estado vinculadas con?

Tipo de respuesta: opción múltiple

Opciones de respuesta:

  1. Una relación con la tierra basada en vínculos familiares y comunitarios.
  2. Prácticas de cuidado al medio ambiente y uso sostenible de los recursos naturales o bienes comunes.
  3. Relaciones con territorio rurales y urbanos
  4. Abandono de tierras o desplazamiento
  5. La pequeña o mediana propiedad.
  6. Otra, ¿Cuál?
  7. Ninguna de las anteriores
  8. No sabe/No responde

Medición: de acuerdo con la cantidad de opciones seleccionadas, entre 0 puntos y 6.

 


Schkolnik, Susana. La inclusión del enfoque étnico en los censos de población de América Latina. En NOTAS DE POBLACIÓN N°89 • CEPAL.

Naciones Unidas (1995), “Programa de Acción adoptado en la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo. El Cairo, 5 al 13 de septiembre de 1994”, Población y desarrollo, vol. 1 (ST/ESA.SER.A/149.), Nueva York. Publicación de las Naciones Unidas, N° de venta: S.95.XIII.7.

 

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