Buenaventura: la oportunidad de hacer algo distinto en un país en transición

A pesar del escándalo de corrupción no olvidemos que Buenaventura tiene la oportunidad de aprovechar instrumentos y programas que allí se van a desarrollar. Se debe articular la respuesta para una ciudad que no está dispuesta a esperar al próximo gobierno.

Este espacio es posible gracias a

Patrocinio Patrocinio

El pasado 6 de junio de 2017 se suspendió el paro cívico en Buenaventura dejándonos importantes llamados a los diversos actores del Valle del Cauca, de la Región Pacífico y del país.

No es el primer paro cívico que se da en la ciudad, cuyo primer gran paro cívico data del año 1964 y a pesar de haber generado en 4 días pérdidas por cerca de 10 millones de pesos de la época (equivalentes a casi 14, 500 millones de hoy) pocas personas lo recuerdan. Desde entonces hemos presenciado paros en 1998 y 2014 adicional al de 2017.

Cabe recordar que el paro cívico de 2017 se dio en parte como protesta ante los incumplimientos de los compromisos del paro de 2014. Sin embargo los acontecimientos en Buenaventura tampoco han sido acontecimientos aislados en la Región Pacífico, hay que recordar que dicho paro no fue el único (hubo paro en Quibdó, paro cocalero en Tumaco, en Cauca estaba organizado pero se alcanzó a negociar antes); todo esto entonces nos obliga a preguntarnos, ¿qué lecciones han dejado esas semanas de tensión para Buenaventura, el Pacífico y el país?

Sin duda la crisis en Buenaventura es un llamado a responder de manera distinta a como se ha hecho en paros anteriores, esta es una oportunidad de hacer algo diferente, de hacer un aporte trascendental a una Región Pacífico que aún no ve los réditos del posconflicto y sigue padeciendo los efectos de la confrontación armada, adicional a sus históricas brechas sociales y crecientes patrones de inequidad y exclusión, así como la indiferencia de la clase empresarial y la sociedad colombiana.

¿Qué medidas se deben tomar y qué roles deben asumir los actores de la sociedad civil incluido el sector privado, así como los gobiernos departamentales y locales para que ésta no sea una pausa entre el paro anterior y un nuevo paro dentro de tres meses o tres años?

Hasta el momento tan sólo hay un listado de planes diversos que hoy en día como ciudadanía no sabemos cómo van a articularse para dar una respuesta complementaria y efectiva a las demandas de Buenaventura; esta articulación se convierte en una pieza fundamental porque el reto no se circunscribe sólo al pliego del paro, el problema de Buenaventura tiene más aristas.

 

1. Buenaventura: un reto que impactará todo la Región Pacífico

La Región Pacífico ha sido por tradición una zona de recepción de todo tipo de población, desde afrodescendientes, grupos indígenas, aventureros, comerciantes, empresarios, víctimas del conflicto, entre otros; que hoy tienen el importante llamado de trabajar de manera mancomunada para construir un mejor lugar para vivir, una puerta no sólo a la Cuenca del Pacífico, también la puerta más importante para el mismo Pacífico colombiano.

La Región Pacífico hoy ha dejado de ser exclusivamente una connotación de litoral. Nuestro Pacífico es un espacio biogeográfico que incluso trasciende las fronteras del país, que alberga al litoral y la zona andina, es una agrupación de diversas formas de ordenamientos socio-político que coexisten, es un sincretismo cultural que cada vez debería unificar más en lugar de dividir.

Es imperativo entender que Buenaventura es una arteria fundamental por donde se conectan el litoral y los Andes, el Valle, Chocó, Cauca y Nariño con el resto del país y el mundo.

Es claro que el desarrollo de Buenaventura no debe estar supeditado a Cali o cualquier otra ciudad, pero no se puede desconocer la relación que existe entre las dos ciudades y con otras ciudades de la Región Pacífico.

Se debe encontrar una solución que fomente una relación simbiótica entre una red de ciudades y territorios cuyas poblaciones desconocen barreras y las cuales fluctúan a lo largo y ancho de la región, a pesar de las inmensas limitaciones existentes en conectividad y logística. Adicionalmente es clave que en esta nueva visión de desarrollo de Buenaventura se evidencie la necesidad de mitigar el impacto de las economías ilegales que, desde y por Buenaventura, influyen en toda la Región Pacífico, siendo unos de los grandes obstáculos para el desarrollo de la región.

 

2. Un Pacífico de actores que ya no necesita interlocutores, pero sí articuladores

Hoy la Región Pacífico ha encontrado fortaleza en la unión de sus diferentes voces, no necesita intermediarios en Bogotá, la Región Pacífico ya habla por sí misma, a través de una interacción de la sociedad civil muy empoderada, pero ahí no termina la tarea.  

Una sociedad civil empoderada necesita más que una voz, necesita una institucionalidad local y departamental con capacidades presupuestales y humanas con las cuales interlocutar; para responder a las necesidades requiere una sinergia de sectores público y privado para articular el territorio a través de la planeación. El rol de una sociedad civil empoderada no es hacer las veces de institucionalidad paralela, por el contrario, su rol debe ser apoyar la planeación y ejercer veeduría en la ejecución de lo planeado, con todas las garantías necesarias (en acceso a la información, condiciones de seguridad, etc.).

Cualquier respuesta para Buenaventura conlleva la necesidad de la convergencia de los esfuerzos, y más en una tierra donde convergen tantos actores de la institucionalidad, el sector privado, la cooperación internacional, el comité del paro, otros líderes sociales comunitarios urbanos y rurales, entre otros.

 

3. Los planes post-paro y postconflicto

Para muchos, la creación de un nuevo plan de desarrollo para Buenaventura es una oportunidad, pero no deja de ser más de lo mismo como respuesta a la crisis.

Buenaventura es una de las zonas más afectadas por el conflicto (ZOMAC), sus altos índices de violencia y pobreza motivaron la creación del Plan Todos Somos Pazcífico (PTSP), actualmente hace parte del PDET (plan de desarrollo con enfoque territorial) del Pacífico Medio, y aparte tendrá un plan de desarrollo especial para el distrito por 10 años. ¿Cómo hacer de este proceso de planeación y articulación algo distinto e innovador?

Para innovar es necesario tomar en consideración  los avances que ya se han dado en el terreno, construir sobre lo construido. Diversos CONPES, y otros instrumentos de articulación y planeación, han sentado los ejes problemáticos, la falla ha estado particularmente en la ejecución.

El abordaje exitoso de los retos de Buenaventura debe construirse conjuntamente entre todos los actores involucrados, el comité del paro, el comité de empresarios y la institucionalidad es necesario pensar en espacios donde todos se encuentren y aporten para sacar adelante el lugar donde conviven: un comité de ciudad.

Propongo un comité de ciudad que arranque por reconocer la pertinencia e importancia de tener a todos los actores sentados, de incluir todas las herramientas posibles (Obras por Impuestos -si se logra volver a incluir en el decreto-, exenciones tributarias para el emprendimiento, programas derivados de los PDET, programas de cooperación internacional etc.)

Pero, ante todo, un comité que vele por que la decisión de qué plan hará qué, quién lo ejecutará, qué monto se asignará y demás. El esfuerzo principal debe estar enfocado en que Buenaventura y su agenda no se conviertan en una puja política de año electoral, sino que sea una respuesta responsable para construir las bases de un esquema que será la Hoja de Ruta por los próximos diez años.

 

4. Los articuladores del mediano y largo plazo

Entendiendo la necesidad de blindar la respuesta para Buenaventura, hay varias herramientas que podrán ser fundamentales en dar impulso a la ejecución de todo lo pactado y en los otros planes que incluyen al distrito, así como al resto de la Región Pacífico. 

1. Planes de Ordenamiento Territorial (POT) MODERNO

Será una herramienta para redefinir el uso del territorio en su perímetro urbano, generar información geo-referenciada actualizada, entre otros para afrontar uno de los grandes retos y fuente de conflictos que tiene la ciudad que es el uso de su suelo.  Es importante que la visión de ciudad incluya en su planeación cuáles son suelos de expansión, cuáles de protección, cuales seguirán siendo rurales y deberán reconocer los usos agrícolas, ganadores y forestales que se dan, no necesariamente extensivos. También será una herramienta para mitigar riesgos pero ante todo deberá servir como determinante en las diversas inversiones públicas y privadas a venir.

2. Complejo de Actividades Económicas de Buenaventura (CAEB)

Este proyecto hace parte del programa del DNP llamado Nuevas Ciudades. Es importante resaltar que más que crear una nueva ciudad, este proyecto lo que buscar que jalonar a la ciudad existente a través de dos pilares que son la transformación económica y social. El desarrollo económico no sirve de mucho sino se refleja en el bienestar de las personas.

Una inversión de infraestructura para catalizar el potencial productivo (no sólo portuario y logístico) de la región debe pasar por incluir oferta en temas tan esenciales como la educación formal, técnica y vocacional para formar a la gente con las capacidades suficientes para apropiarse de esa nueva ciudad y su oferta, de beneficiarse de acceso a salud, infraestructura recreativa; ser parte de la consolidación de una ciudad digna que siga siendo un puente para el resto de nuestro Pacífico, pero ante todo que sea un referente de desarrollo integral.

3. RAP Pacífico

La Región Pacífico ha estado administrativamente unida en diversos momentos de la historia colombiana, bajo el departamento del Cauca en el siglo XIX que abarcaba no sólo los 4 departamentos que hoy la componen sino que también llegaba a otras partes del suroccidente del país.  Hacia los finales del siglo XX se le apostó a una nueva planeación regional, el CORPES de occidente, que para muchos murió en parte por el poco respaldo que desde las administraciones se le dio al proceso de planear región y entender la interdependencia de nuestros departamentos.

En este despuntar del siglo XXI tenemos una oportunidad sin igual de aprender de los aciertos y errores de los siglos pasados, crear una región administrativa y de planificación (RAP) que responda a los retos comunes que tienen Nariño, Cauca Valle del Cauca y Chocó. En diciembre de 2016 se autorizó la creación de la RAP Pacífico, la segunda en el país, como herramienta que debe permitir unificar esfuerzos administrativos para pensar y ejecutar de manera mancomunada por el bien de un territorio y sus habitantes a través de iniciativas de alto impacto. Muchos de los problemas del Pacífico desbordan las capacidades individuales de las instancias administrativas regionales y trascienden sus fronteras; ahora las respuestas a dichos problemas  también.

4. Un primer paso que hay que dar para la construcción de lo público en Buenaventura

Retomando algunos de los planteamientos de Max Neef, tenemos que salir del quehacer febril tecnocrático y reactivo de diseñar soluciones, redactar decretos, planes, CONPES, sin haber identificado el ámbito real de los problemas y su dimensión. En el Pacífico no se pueden seguir triangulando diagnósticos con las mismas limitaciones de información, no se puede hacer política pública sin la correcta dimensión de los problemas y para eso se necesita un esfuerzo grande en recolectar y producir datos que sean representativos por comunas y grupos poblacionales.

Sin embargo los datos  por sí solos no sirven de nada,  deben ser posteriormente socializados y usados como empoderamiento de la veeduría ciudadana de todo lo que se viene para Buenaventura no sólo por los próximos 10 años sino por los siguientes 20 o 30. Uno de los cimientos de todo diálogo es manejar la misma información, pasar de cliché de “la información es poder” a “utilicemos la información para empoderar”.  De lo contario, y otra vez retomando a Max Neef, seguiremos intentando construir un orden para Buenaventura sin entender lo que es ordenable ni lo que estamos ordenando.

Más que la articulación de esfuerzos desde la RSE y la Filantropía, el potencial aporte desde el sector privado es el de hacer parte de la construcción de lo público con el resto de la sociedad civil y la institucionalidad. La construcción de lo público para Buenaventura es el camino para que la gente deje de ver a Buenaventura como un mero puerto para Cali, Popayán o del país; Hoy en día Buenaventura es una ciudad que tiene un puerto y no al revés.

Por último, es fundamental entender al sector privado del Pacífico como parte de la capacidad instalada que la ciudad, una capacidad instalada que tiene la ciudadanía; la convergencia del sector privado con el resto de la sociedad civil y la institucionalidad es la base de dicha construcción de lo público, es la oportunidad para articularnos de manera diferente, para usar esa capacidad instalada y hacer algo verdaderamente innovador.

      Periodista prueba

      Powered by