Fútbol y construcción de paz: una relación que va más allá de marcar goles

Continúo con Fútbol con Corazón, una organización que por medio del fútbol y sus metodologías está brindándole a los niños, niñas y adolescentes, de barrios vulnerables, herramientas para afrontar situaciones de posible riesgo para ellos.

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Otra organización que utiliza el fútbol como una herramienta de transformación positiva con niños, niñas y adolescentes, es  (FCC). Tuve la oportunidad de tomarme un café con Samuel Azout, fundador y Director Ejecutivo de esta Fundación, y conversar sobre cómo nace, por qué el fútbol y, en general, la importancia de este tipo de organizaciones.

La historia comenzó cuando Samuel decidió hacer una transición en su vida del mundo de los negocios al mundo del desarrollo social. Mientras cursaba su maestría conoció sobre , por medio de su director ejecutivo, que estudiaba con él. Le interesó mucho el trabajo de esa Fundación y lo que había logrado en Chile. Por eso, al regresar a Colombia decidió investigar sobre las iniciativas que existían en el país con la idea de poder comenzar su propio programa.

Encontró que en los años noventa, tras el , en Medellín se comenzó a crear un movimiento donde se utilizaba el fútbol como herramienta para construir paz.

Así es como conoció a Agustín Ortiz y Alejandro Arenas, quienes habían creado una metodología destinada a que, por medio del fútbol, unas pandillas de la Comuna 13 lograran un acuerdo de convivencia sin armas, de forma pacífica. Esta metodología fue la base para más de una organización que utiliza el fútbol como herramienta de transformación hoy en día. 

Samuel los invitó a Barranquilla, su ciudad natal, para entrenar en esta metodología a algunos jóvenes y después de ver su potencial decidió fundar su organización en el Barrio La Paz. Así es como nació FCC en el año 2007.

La afición de Azout al fútbol fue un motor en todo este proceso: como me contó, este deporte lo jugó de niño y le ayudó en su vida a hacer amigos, entenderse a sí mismo, asumir que “nadie corre más rápido que la pelota”, que para llegar lejos en la vida se necesitan compañeros y a lo que es pasar, en breve tiempo, de la euforia a la tristeza. 

FCC es “una empresa social que utiliza la pedagogía del fútbol para que niños, niñas y jóvenes desarrollen valores y habilidades para la vida”. Su objetivo también es claro y medible; y, a diferencia de muchas organizaciones, no se considera una organización sin ánimo de lucro sino una empresa social. No les gusta el modelo de recibir donaciones y como me dijo Azout buscan “soluciones de mercado a las problemáticas humanas”.

Es por esto, que FCC se basa en los tres elementos del emprendimiento social: (i) impacto científicamente medido y comprobado, (ii) escalar el proyecto, y (iii) viabilidad financiera. Para lo anterior, cuentan con proyectos de empoderamiento comunitario, consultorías (transferencia metodológicas) y voluntariado empresarial.

Ante la pregunta de por qué el fútbol y no otro deporte, existen coincidencias significativas con , lo cual da ciertos indicios para generalizar conclusiones. Samuel considera que este deporte es un gran convocador, es costo-eficiente y permite desarrollar capacidades pedagógicas debido a que cada partido, con las metodologías, es un momento para aprender algo.

Además del mencionado poder de convocatoria, podríamos deducir que el fútbol puede ser una forma lúdica y divertida de entrar a las comunidades. También, que posiblemente para procesos más individuales, como la sanación del trauma o la construcción de la memoria, otras herramientas darán mejores resultados.

Pero, en general,  Samuel cree que tanto el deporte como las artes pueden lograr los mismos objetivos mientras haya una buena metodología detrás. Este es un punto importante a tener en cuenta: no es jugar fútbol por jugar. No es sólo ocupar el tiempo libre.

Si hay una buena metodología de por medio, herramientas como la música, los deportes o el teatro pueden lograr fortalecer habilidades como reconocer al otro o el manejo de las emociones.  

El perfil de la población objetivo son niños, niñas y adolecentes entre los cinco y dieciséis años de edad, que viven en barrios vulnerables donde están expuestos a riesgos como el mal uso del tiempo libre, violencia intrafamiliar, prostitución, embarazo adolescente, narcomenudeo, entre otras.

Por estas razones, en FCC buscan ocuparles el tiempo libre pero por medio de un  “de muy alta calidad” basado en el fútbol. Las metodologías diseñadas e implementadas se llaman Metodología de Enseñanza Integrada (MEI) y Fútbol por la Paz (FPLP). 

Ambas metodologías están diseñadas para ir más allá de jugar un partido de fútbol. La MEI es una mezcla de talleres de convivencia y entrenamientos deportivos por medio de los cuales se trabajan las habilidades para la vida que se estimularán así como las metas de aprendizajes en cada sesión.  

Pero es la metodología FPLP la que realmente me interesa aquí. Por medio de ella se modifican las reglas convencionales del fútbol y el partido está conformado por tres tiempos. En el primero se hacen acuerdos de convivencia y de conducta dentro de la cancha.

En el segundo se juega el partido de fútbol pero con el cambio de reglas (por ejemplo, los equipos deben ser mixtos o no hay árbitros porque los equipos deben tomar las decisiones y solucionar los conflictos).

En el tercero, ambos equipos se reúnen para autoevaluarse y evaluar al equipo contrario. No gana el equipo que haya marcado más goles, sino el que haya respetado y cumplido con los acuerdos previamente establecidos.

Por medio de esta metodología se desarrollan valores como la tolerancia, el respeto, la honestidad y la solidaridad y habilidades intrapersonales como la auto-reflexión, la toma de decisiones, el manejo del estrés o el control de las emociones. También se trabajan habilidades interpersonales como la empatía, el respeto y aprecio por los demás, la cooperación y la asertividad. Estas habilidades se basan principalmente en las establecidas por la  y la  (OMS). 

Dejando para posteriores reflexiones la importancia de desarrollar habilidades para la vida en sociedades afectadas por la violencia y cómo las herramientas deportivas y artísticas puede ser un gran vehículo para ello, centrémonos por ahora en lo siguiente: ¿qué es lo que buscan estas organizaciones al trabajar estos valores y habilidades?

El objetivo es lograr que los niños, niñas y adolescentes respeten la diferencia, que tengan la capacidad de reflexionar sobre sus propias fortalezas y debilidades, sobre los efectos de sus decisiones, que puedan ser conscientes de cómo las emociones influyen su comportamiento, la capacidad de imaginar la vida de otra persona o la capacidad de explorar opciones de solución a una situación. 

¿Y por qué esto es importante? Pensemos por un momento en la realidad de algunos de estos niños y niñas. Viven en barrios excluidos geográfica, social, económica y políticamente del resto de la cuidad. Muchos pasan la gran mayoría de su tiempo solos debido a que sus padres, o posiblemente su madre, tienen que trabajar y por eso buscan un grupo al cual pertenecer, que les dé apoyo.

Hay presencia de organizaciones y economías criminales las cuales ven en ellos una potencial mano de obra. En algunas casas puede existir violencia intrafamiliar y lo más probable es que varios solo lleguen a terminar bachillerato para después comenzar a ayudar económicamente en su hogar. También, como he escuchado en numerosas ocasiones,  la posibilidad de un futuro alejado de la violencia no es tan claro. 

Es por esto que la importancia de organizaciones como FCC y TDJ radica en que por medio del fútbol y sus metodologías están brindándole a los niños, niñas y adolescentes herramientas para afrontar situaciones de posible riesgo para ellos.

A través de estos valores y habilidades logran transformar el imaginario que en algunos casos justifica diferentes tipos de violencia así como promover una cultura de paz y formar líderes jóvenes en las comunidades.

Es importante resaltar también que, hasta donde llega mi investigación, estas dos organizaciones no parecen tener un enfoque moralista sobre este tema. Es decir, no buscan desarrollar y fortalecer estas habilidades en un marco maniqueo en el que se enfrentan el bien y el mal, o en un marco “fanático” donde quieren que todos los niños y niñas piensen de la misma forma. 

Un rasgo que también caracteriza a FCC es el gran esfuerzo que hacen para medir los resultados. El Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) estudió durante dieciocho meses la metodología de la organización para evaluar “el impacto del fútbol sobre las habilidades cognitivas, socioemocionales y otros aspectos de bienestar general de niños entre seis y diecisiete años de edad de estratos bajos en nueve sedes de la ciudad de Barranquilla”.  se puede descargar el resumen ejecutivo de esta evaluación.  

Aunque a veces es difícil que las organizaciones realicen evaluaciones de impacto, por no disponer de suficientes recursos, es fundamental medir de alguna forma sus procesos (por ejemplo, a través de evaluaciones de resultados). En esto,

 Samuel y yo estamos de acuerdo en el sentido de que consideramos que uno de los limitantes o falencias de algunos proyectos que utilizan herramientas artísticas o deportivas es la comunicación de lo que se logra por medio de estas.

Algunos de sus conocidos piensan “que los niños van a patear un balón y ya”, o que cuando él era un empresario su labor era más reconocida e importante debido a que ahora algunos le dicen que es un señor jubilado que hace caridad.

Para mí, lo irónico en todo esto es que muchas veces no hay conciencia y reconocimiento de que por medio de estas herramientas artísticas y deportivas se están abordando procesos y problemas complejos de nuestra sociedad: el cambio de imaginarios basados en la violencia, la identidad, el manejo de las emociones, la sanación del trauma, la empatía, la tolerancia, la reconciliación o la promoción de una cultura de paz. 

Así, por medio de TDJ y FCC ya puedo empezar a identificar algunas características sobre el fútbol: (i) parece ser que es la herramienta que más puede convocar en masa, (ii) es costo eficiente, (iii) es una gran entrada para trabajar en las comunidades, especialmente para trabajar el tema de habilidades socio emocionales con los niños, niñas y adolecentes y (iv) gran herramienta para que la gente aprenda jugando. 

Adicionalmente, conocer el trabajo de ambas fundaciones me deja otras reflexiones. Primero, la importancia de desarrollar los territorios donde se trabaja.

Es decir, llevar a cabo procesos de largo plazo para obtener cambios más sostenibles en el tiempo. Segundo, identificar a niños, niñas, adolecentes y jóvenes como sujetos de derechos, así como agentes activos los cuales es importante involucrar en todos los procesos.

Tercero, sea por medio de testimonios de vida, evaluaciones de resultados o de impacto es importante mostrar y compartir los beneficios de estos programas.

Por último, la importancia de contar con buenas metodologías que desarrollen y fortalezcan las habilidades socio emocionales o para la vida. Los niños, niñas y adolescentes no solo juegan fútbol. Están aprendiendo a controlar sus emociones, a reconocer al otro, a creer en ellos y ellas, a reflexionar sobre sus acciones y a soñar con un futuro alejado de la violencia. 

      Periodista prueba

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