Más allá de Guaidó o Maduro, por ahora la migración se mantendrá

Aun si se concreta la idea de la oposición, la migración se mantendrá hasta que se avance en la reconstrucción del país. Análisis de la investigadora de Uninorte Angélica Rodríguez.

Fruto de los recientes acontecimientos en Venezuela, hay un interrogante sobre qué va a pasar con la migración venezolana hacia Colombia en un contexto en el que Nicolás Maduro se niega a dejar el cargo y Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional, se ha juramentado como Presidente encargado, con el apoyo de un número significativo de países de la comunidad internacional.

La respuesta es que, de momento, el flujo migratorio continuará en los niveles que se ha venido presentando y, en el caso de La Guajira, Paraguachón seguirá siendo el punto central de paso de los migrantes venezolanos hacia la zona Norte de Colombia, sin contar que las más de 180 trochas abiertas en ese departamento seguirán estando activas.

Aún en un escenario que siguiera los tres pasos de la ruta trazada por la oposición en Venezuela: cese de la usurpación, Gobierno de transición y elecciones libres, al menos en el corto y quizás en el mediano plazo, la migración venezolana mantendría unos niveles constantes, hasta que se pudiera avanzar de manera significativa en la reconstrucción de un país que, de acuerdo a economistas como José Manuel Puente, ha retrocedido 60 años en términos de crecimiento económico y cuya estructura social se encuentra fuertemente fracturada.

Por ello es importante que los municipios tengan en cuenta en sus planes de desarrollo 2020-2023 mecanismos para hacer frente al fenómeno migratorio, que no es una novedad en sí.

De hecho, municipios como Maicao por su carácter fronterizo conocen bien este comportamiento, sobre todo en términos de migración pendular, pero que se han tenido que enfrentar a cambios en la velocidad, el volumen y la intensidad del flujo de migrantes, teniendo que hacerle frente a las implicaciones que esto genera.

 

En La Guajira, las cifras no son suficientes para entender la cuestión migratoria

De las cinco fronteras terrestres que tiene Colombia, la de Venezuela podría considerarse como la de mayores desafíos en la actualidad, no solo por su amplia extensión de 2.219 kilómetros, por el elevado número de interacciones fronterizas, por las múltiples y bastante arraigadas dinámicas de ilegalidad, que incluyen contrabando, lavado de activos, narcotráfico, presencia de grupos al margen de la ley, entre otras; sino también, y con particular énfasis desde 2017, por el gran flujo de migrantes venezolanos que la atraviesa a causa del agravamiento de la crisis política, económica y social producida por el régimen de Nicolás Maduro.

En la parte colombiana de la frontera, se ubican siete departamentos y 36 municipios (casi la mitad de los 77 municipios fronterizos que tiene el país), que pueden agruparse para una mejor comprensión en tres zonas geográficas: Norte (Guajira y Cesar); Centro (Norte de Santander, Boyacá y Arauca) y Sur (Vichada y Guainía).

En esta oportunidad quisiera centrarme en la dinámica migratoria en la zona Norte, específicamente en La Guajira, departamento que de acuerdo con las cifras de corte presentadas por Migración Colombia en octubre de 2018, se posiciona como el tercer departamento receptor de migrantes venezolanos (un promedio de 107.000), luego de Cundinamarca, específicamente Bogotá, y Norte de Santander.

Aunque las cifras son de suma importancia y permiten hacerse a una idea general de los impactos que pueden generar, para entender la cuestión migratoria de manera más comprensiva hay que considerar también la situación de los contextos a los que llegan los migrantes, las realidades particulares de los territorios, porque no todos presentan los mismos niveles de desempeño ni ostentan iguales capacidades de respuesta.

Dicho esto, merece la pena mencionar que las fronteras colombianas generalmente se ubican dentro de la categoría de zonas periféricas, lo que implica per se altos niveles de debilidad institucional, déficit de infraestructura y poca priorización por parte del Gobierno nacional.

En La Guajira, se ubican 10 municipios fronterizos: Uribia, Albania, Hatonuevo, Barrancas, Fonseca, San Juan del Cesar, El Molino, Villanueva, Urumita y Maicao, esta última, importante ciudad fronteriza, considerada un puerto terrestre libre, cuya actividad comercial se ha visto particularmente afectada por la crisis venezolana, en tanto las limitadas interacciones sociales y comerciales con el centro del país, la posicionan como una ciudad  altamente dependiente de Venezuela (Rodríguez, De la Puente y Trejos, 2018, p. 1).

La frontera, y más la extensa frontera colombo-venezolana, no se puede entender como una línea homogénea donde a lo largo de los 2.219 kilómetros se replican los flujos migratorios y las interacciones fronterizas de manera exacta.

Resulta fundamental prestar especial atención a ciertos espacios concretos, denominados lugares de frontera, donde las lógicas de intercambio, diálogo e integración resultan más fluidas, en tanto se ha rutinizado la convivencia, el comercio y la cultura del país vecino.

Esto ocurre principalmente, tanto por la intensidad con que se da la movilidad fronteriza, como por la presencia y desarrollo de elementos tales como la infraestructura vial, energética y de servicios.

Estos lugares de frontera por lo general son adyacentes a los pasos fronterizos y en La Guajira podemos encontrar de manera puntual al corregimiento de Paraguachón, ubicado en el municipio de Maicao, paso que permite la conexión con el estado venezolano de Zulia.

Si se comparan los seis municipios colombianos que contienen los lugares de frontera más significativos con Venezuela (Maicao, Cúcuta, Puerto Santander, Arauca, Puerto Carreño e Inírida), se puede decir que comparten características preocupantes tales como altos niveles de pobreza y rezagos significativos en la superación de la brecha social, pero de manera particular Maicao se enarbola como el caso de peor desempeño con un 68,36 por ciento de las necesidades básicas insatisfechas (Instituto de Desarrollo Político e Institucional, 2017).

La evidente debilidad institucional en esta zona supone un gran desafío no solo para la atención de los nacionales habitantes en la frontera, sino también en términos de la atención a los migrantes, quienes en primera medida se ubican en estos lugares de frontera o los usan de manera obligatoria como paso para desplazarse hacia otros puntos.

 

Bibliografía

Instituto de Desarrollo Político e Institucional (2017). Base de datos sobre desempeño institucional del Caribe: Guajira. Barranquilla, Colombia: Instituto de Desarrollo Político e Institucional.

Rodríguez Rodríguez, A., De la Puente Pacheco, M. A. y Trejos Rosero, L. F. (2018). Análisis de la frontera Colombia-Venezuela. 2219 Kilómetros para la integración. Barranquilla, Colombia: Ediciones Uninorte.

      Periodista prueba

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