El terrorismo brutal (y los otros tipos de violencia)

A diferencia de otros tipos de violencia política, el terrorismo produce profundas perturbaciones psicológicas, sentimientos de miedo, angustia, espanto y desconcierto en la sociedad. Reflexión del experto Luis Trejos.

Me permito este análisis corto, a propósito del horror reciente del país, tras el carrobomba en Bogotá que dejó 21 víctimas y fue atribuido por el Gobierno al ELN.

El terrorismo es una forma específica de violencia, usada por Estados, partidos políticos (de derecha e izquierda), movimientos nacionalistas, grupos armados y comunidades religiosas y étnicas, por lo general, para la obtención de fines políticos.

En la mayoría de los casos, el acto de terrorismo no es precedido por una amenaza, asumiendo que  la muerte y la destrucción indiscriminada son parte de sus cálculos. 

Si bien el terrorismo es una forma extrema de violencia se debe tener claro que no toda violencia es terrorismo y por útimo debe entenderse que los terroristas no reconocen tratados o instrumentos humanitarios y no aceptan límites morales; en pocas palabras: el terrorismo es brutal, arbitrario e inhumano.

El debate sobre la conceptualización del terrorismo aún está lejos de terminar, en parte por la diversidad de posturas político-ideologicas desde las cuales se teoriza. Para evitar caer en discusiones inacabadas, en este escrito se propone señalar los rasgos mínimos que diferencian al terrorismo de otras formas de violencia política.

En este sentido, en el año 1993 el entonces defensor del Pueblo Jaime Córdoba definió el rasgo distintivo del terrorismo:

 “La  nota  que  define  y  caracteriza el acto de terrorismo  es  el  propósito expreso de causar pavor entre la población civil. Los de terrorismo son actos que  deliberadamente buscan, mediante hechos planeados de violencia, generar pánico entre las víctimas, los testigos y los miembros de la población afectada por tales hechos”.

A diferencia de otros tipos de violencia política, el terrorismo produce profundas perturbaciones psicológicas, sentimientos de miedo, angustia, espanto y desconcierto en la sociedad, además se configura como un mecanismo efectivo de control social.

De ahí que debe evitarse presentarlo como show, ya que la única forma de llamar la atención de un publico mayor al de las victimas directas, es a través de los medios de comunicación y las redes sociales, por lo cual es imperativo la construcción concensuada de protocolos para el abordaje periodístico y ciudadano de estos actos, con el fin de no revictimizar y no hacerle juego a los terroristas .

En el caso colombiano, en el marco de un conflicto armado asimétrico y de baja intensidad, se hace necesario diferenciar la fuerza propia de las hostilidades, de la  violencia prohibida por las leyes de la guerra. Esto  significa saber diferenciar entre  lo  que  Peter Gasser define como “actos bélicos legítimos y actos de violencia terrorista”. Ya que toda operación militar produce terror, sin embargo, no todo  lo  que  aterra es terrorismo.

      Periodista prueba

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