El dinero sí crece en los árboles (y los estamos talando)

Talar un árbol en Bogotá es mucho más costoso de lo que todos creemos (y no únicamente en dinero).

Este espacio es posible gracias a

Patrocinio

En su opera prima de 1994 “Tumbas a ras de tierra”, el director Danny Boyle narra las desventuras de tres amigos quienes, después de encontrar una maleta repleta con dinero de la mafia, se ven en el dilema de esconderlo o usarlo (aún sabiendo las graves consecuencias que puede tener esto último). Cuando uno de ellos descubre que los otros han comenzado a gastar el dinero, Boyle nos deleita con un magistral diálogo que ilustra perfectamente la diferencia entre el precio de una decisión y su costo:

- ¿Pagaste 500 libras por esto?

- Eso fue lo que costó, David.

- No, eso fue lo que pagaste. 500 libras fue lo que pagaste, aún no sabemos cuánto nos costará.

Los acontecimientos posteriores de la película le dan la razón a David: Lo que cuesta algo puede ser mucho más de lo que pagas.

Con la reciente polémica debido las talas de árboles en Bogotá, en particular las del Parque Japón, ha surgido el debate de cuánto le cuesta a la ciudad talar un árbol. En realidad la discusión en este caso es cuanto paga el distrito por las talas ( $17.361.966.490, o algo más de 500,000 pesos en promedio por árbol). El costo para la ciudad y sus habitantes puede ser mucho más elevado.

¿Qué se gana con un árbol?

Durante décadas los planificadores y políticos consideraron los árboles poco más que costosos adornos urbanos de difícil mantenimiento. En los últimos años ha surgido un creciente corpus de investigaciones y artículos científicos que contradicen esta idea y detallan los numerosos beneficios de vivir cerca de árboles.

Además de su reconocida capacidad para limpiar el aire de contaminantes y particularmente de material particulado emitido por automotores (un problema grave y recurrente en Bogotá) , su importante papel en el ecosistema urbano, sus capacidades para controlar la temperatura de edificios cercanos y su valor estético, diversos estudios han encontrado que vivir cerca de zonas verdes tiene importantes beneficios para la salud y el bienestar de las personas: En condiciones controladas de laboratorio se ha podido medir como disminuye la actividad de la zona cerebral asociada a la respuesta de “lucha o huída” al estar expuestos a entornos naturales [. Esto concuerda con estudios que han mostrado que vivir en entornos más verdes ofrece protección contra diversas condiciones asociadas a enfermedades mentales como depresión, ansiedad y estrés [.

Aunque es difícil separar causas y efectos, el bienestar de los residentes de zonas con más árboles parece estar asociado a que la presencia estos crea comunidades más fuertes al estimular la interacción con los vecinos.  Un estudio en Chicago mostró cómo la presencia de zonas verdes en barrios interiores de la ciudad disminuía la propensión a la violencia de sus habitantes. []

Pero los beneficios psicológicos no son los únicos. Se ha podido medir que vivir cerca a estos espacios reduce de manera cuantificable la mortalidad no accidental, el tiempo de ocio sedentario y, gracias a ello, la presión arterial

Y no se trata de vivir inmersos en un bosque (cosa que muchos solo podemos soñar), exposiciones cortas a espacios verdes han reportado mejoras en las capacidades de memoria y atención de individuos sanos [][]. Un artículo clásico publicado en la revista Science describe un en que los pacientes post-operatorios a los que se asignaba aleatoriamente a una habitación con vista a un entorno natural se recuperaban más rápido y tomaban menos analgésicos que los pacientes asignados a una habitación con vista al costado un edificio. .

¿Cuánto cuesta perder un árbol?

Tal vez uno de los estudios más interesantes y originales sobre el tema se llevó a cabo en Toronto, Canadá. Combinando  imágenes satelitales, el mapeo de árboles individuales y los resultados de diversas encuestas de salud y registros sanitarios de más de 30,000 personas, los investigadores trataron de contestar la pregunta de cuánto se ganaba en calidad de vida con cada árbol adicional a los que estaban expuestos los ciudadanos .  

Los resultados de las regresiones del estudio son sorprendentes: Tener 10 o más árboles por calle en un área de ciudad tiene el mismo efecto en el nivel de bienestar que un incremento de 10,200 dólares de ingreso por hogar.  Así mismo, si se comparaba el cambio en la autopercepción de salud reportada, vivir en zonas arboladas equivalía a sentirse 7 años más joven.

 

El efecto es aún más notorio cuando se analizan las condiciones cardio-metabólicas, es decir, las relacionadas con la actividad física y los problemas como hipertensión, alto nivel de azúcar en la sangre u obesidad. En estos casos las personas que viven cerca de 11 árboles por calle o más tienen una mejora equivalente a ganar 20,000 dólares adicionales por año o a sentirse 1.4 años más joven.

El tamaño sí importa

El estudio tuvo en cuenta otras variables relacionadas con la salud tales como edad, sexo, ingreso, entorno familiar, nivel educativo y dieta, entre otros. Aún teniendo en cuenta estos factores, los efectos benéficos de la exposición a los árboles eran significativos, acumulativos y se relacionaban tanto con la densidad de árboles como son su tamaño: estar expuesto a árboles más grandes aumentaba el bienestar generado.

Adicionalmente, los resultados del estudio se centraron en árboles bordeando calles y aceras por considerar que estos eran los que generaban mayor exposición. Esto nos indica que, para maximizar los beneficios en salud de la arborización urbana, no son iguales un árbol adulto en una zona concurrida que, por ejemplo, uno recién plantado en el separador de una autopista.

Conclusiones

"Antes los árboles y las personas eran buenos amigos”.

'Mi amigo Totoro', de Hayao Miyazaki.

 

Parece que, contrario a lo que nos decían nuestras madres,  en los contextos urbanos el dinero sí crece en los árboles. Es por lo tanto, extremadamente costoso talarlos, particularmente en una ciudad con carencias tan dramáticas como la nuestra: Según el observatorio ciudadano de datos Datasketch en .

Si  la evidencia científica es cierta, y no hay razón para pensar que haya sido falseada o producto de una conspiración de décadas contra la actual administración, la política de zonas verdes que tenemos es el equivalente de dispararnos al pie con actuaciones que harán nuestra ciudad menos vivible y menos sana por décadas.

Hablando en términos puramente económicos, aún estamos a tiempo de salvar nuestro escaso pero valioso capital y comenzar a invertir en el futuro y, sobre todo, en nosotros mismos. Si incluso el Foro Económico Mundial, una institución formada por banqueros e industriales poco susceptible de ser calificada como “ambientalista extrema”, por algo será.

P.S.

Mientras finalizaba este artículo salió publicado el siguiente trino del señor Secretario de Salud:

Aún no salgo de mi asombro: Entre las múltiples razones que se han dado para justificar la tala de árboles jamás pensé que un médico alegaría razones de salud pública.

 

 
  cortesía de Felipe Restrepo Acosta [CC BY-SA 4.0 ()] de Wikimedia Commons.

 

 

      Periodista prueba

      Powered by