¿Qué debería aprender la izquierda de los bonos Carrasquilla?

Prestar plata con un colateral del Estado no da incentivos suficientes para que los individuos se esfuercen, desarrollen sus proyectos productivos y paguen sus deudas.

Para responder a esta pregunta, permítanme introducir antes algunos temas que considero relevantes ¿Qué diferencia hay entre crear un fondo para prestarle dinero a los municipios (pobres) para que hagan sus acueductos y crear un banco estatal para prestarle dinero a la gente (pobre) para que desarrolle sus proyectos productivos?

Para mí, los dos proyectos son ideológicamente iguales. Lo interesante es que el primer proyecto fue concebido y llevado a cabo por un gobierno de derecha, mientras que el segundo fue propuesto por el candidato de la izquierda en las últimas elecciones presidenciales y, por razones obvias, no se ha implementado.

Importante es mencionar la similitud técnica de los dos proyectos: quien sirve como respaldo de los créditos (colateral) es el Estado, es decir, los impuestos que pagamos los colombianos. Los bonos Carrasquilla estaban respaldados por los recursos futuros del Sistema General de Participación del municipio. El banco del Estado tendría como respaldo directo los recursos del gobierno central. Esto quiere decir que, si los prestatarios no pagan sus créditos, ese dinero se toma directamente del presupuesto del gobierno (municipal o central), sacrificando algún otro tipo de gasto (educación, salud, etc.).

Pero seguramente la izquierda diría que su banco, aparte de no tener intermediarios privados, tendría un diseño totalmente diferente. Seguramente diría que se prestaría el dinero a una tasa de interés mucho más baja, que se permitiría que una persona pudiera pagar su deuda por anticipado y sin ningún costo, y que en el contrato de préstamo se incluiría una cláusula que diría que el prestatario está obligado a mostrar periódicamente los avances de su proyecto productivo al banco del Estado incluyendo alguna penalidad por no hacerlo. Los dos primeros elementos hicieron parte de las principales críticas que tanto Petro como Robledo hicieron sobre el diseño de los bonos Carrasquilla. El último elemento lo sugirió tan solo Robledo.  

Valdría la pena entonces preguntarse ¿Si los bonos Carrasquilla hubieran cobrado una tasa más baja, permitido prepagar deuda y obligado a los alcaldes a mostrar los avances de sus proyectos, hubieran hecho los alcaldes los acueductos y pagado sus deudas? La respuesta es ¡No!

Y he aquí lo que puede aprender la izquierda de los bonos Carrasquilla: prestar plata, ya sea a ricos o a pobres, con un colateral del Estado, no da incentivos suficientes para que los individuos se esfuercen, desarrollen sus proyectos productivos y paguen sus deudas. Adicionalmente, si perseguir a cada uno de los prestatarios es la solución, esto podría resultar siendo más costoso que los mismos créditos. Desde un punto de vista técnico, este fue un gran error de los bonos Carrasquilla: no le prestó ninguna atención a este tema, el cual, dicho sea de paso, es conocido como un problema de riesgo moral y ha sido ampliamente estudiado en Economía y Derecho.

Resolver este problema de riesgo moral, aún con un colateral directo, no es fácil. Los bancos privados suelen resolverlo de una forma muy particular: cobran tasas de interés más altas (a las actuarialmente justas) a la gente para compensar el dinero de los créditos que no pueden recuperar. Pero en el caso del potencial banco del Estado, por lo que entiendo, no ocurriría esto. Habría entonces que crear contratos muy creativos para lograr que esos créditos sean aprovechados y pagados por los prestatarios. Existen algunas ideas que provienen de la economía comportamental que han sido parcialmente exitosas en temas de microcrédito en pequeñas comunidades. Sin embargo, no conozco nada que haya servido a niveles de gran escala, como sería el caso de un banco del Estado.

Adición: Sobre el tema ético, me limitaré a decir lo que le dije a mis estudiantes: si yo hubiera sido artífice o hubiera estado de alguna forma involucrado en la aprobación de esos bonos, nunca me hubiera metido en ese negocio como agente privado.

      Periodista prueba

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