El uribismo le pone freno de mano al puesto de Duque para un liberal

El uribismo le pone freno de mano al puesto de Duque para un liberal

El nombramiento de la exrepresentante liberal por Bogotá Olga Lucía Velásquez como Superintendente de Vigilancia sigue en veremos después de mes y medio de que la Presidencia publicó su hoja de vida como aspirante a ese cargo, que suele ser un paso previo a la posesión si nada extraordinario ocurre.

El enredo, como contamos en La Silla Cachaca, parecía ser jurídico porque presuntamente estaba inhabilitada.

Sin embargo, el nombramiento de Velásquez tiene la oposición de la Ministra de Trabajo, Alicia Arango, una uribista purasangre muy cercana al expresidente y senador Álvaro Uribe, que es la encargada de firmarlo y ya dijo que no lo hará, a pesar de que esa era una movida del presidente Iván Duque, que es amigo de Velásquez.

En medio de eso hay un grupo de liberales molesto y una confusa mención al corrupto exalcalde de Bogotá Samuel Moreno, que paga condena por el cartel de la contratación.

 

Sin el respaldo rojo

La posible llegada de Velásquez a la Supervigilancia fue llamativa en un comienzo porque milita en el Partido Liberal y el presidente Iván Duque aún no ha abierto la puerta para que ese partido tenga participación en el alto Gobierno

Sin embargo, de llegar al cargo, no sería a nombre del liberalismo.

La Silla Cachaca supo por tres fuentes del liberalismo (incluido un representante a la Cámara y un senador de ese partido que nos pidió reserva) que a comienzos de este año el Gobierno les ofreció la Supervigilancia a los representantes a la Cámara rojos, y que enviaron tres hojas de vida diferentes a la de Velásquez. No logramos establecer los nombres, pero ambas fuentes coincidieron en que esos aspirantes comenzaron el proceso de selección y alcanzaron a presentar papeles.

Ese dato es importante porque significaría la disposición del gobierno de Iván Duque a entregar mermelada, es decir: altos cargos a partidos diferentes al Centro Democrático, Conservador, el MIRA y otros cristianos, que lo acompañaron desde la primera vuelta y están representados en su gabinete. El liberalismo, en cambio, sólo lo apoyó en segunda vuelta, pero se declaró en independencia y no partido de gobierno.

Los tres recomendados de los rojos fueron descartados por el gobierno por falta de méritos, y a comienzos de abril la Presidencia publicó la hoja de vida de Velásquez con la idea de nombrarla en la Supervigilancia.

Es decir: ella no iba con el respaldo de la bancada liberal en la Cámara, a la que el Gobierno le había ofrecido el cargo, y los representantes, supo La Silla por dos de ellos y por otra fuente del partido, no estaban dispuestos a reconocerla como cuota roja.

La recomendada de Duque que ahora dicen que es de Samuel Moreno

La primera versión sobre la participación de Velásquez en el proceso de selección para la Supervigilancia es que se debe a la buena relación profesional que ella e Iván Duque forjaron cuando eran congresistas y coincidieron en las comisiones terceras (él en el Senado y ella en la Cámara), en el cuatrienio pasado (2014-2018).

El 20 de marzo de este año se reunieron en Palacio y, según Velásquez, ese día el Presidente le pidió enviar la hoja de vida para el cargo, y posteriormente ella comenzó el papeleo.

Esa versión casa con una que conocimos de parte de un representante a la Cámara, y es que ella dejó claro dentro del liberalismo que su nombramiento no era a nombre del partido sino a título personal por su buena relación con Duque.

Después de eso fue que Presidencia publicó la hoja de vida para someterla a comentarios, y fue cuando a ella le salió el primer tropiezo: la posibilidad de que estuviera inhabilitada, como contamos en La Silla Cachaca.

La duda nació por cuenta del Estatuto de la Oposición, que impide que sean nombradas en altos cargos del Gobierno personas que militen en partidos que se hayan declarado en independencia (como el Liberal) y, durante el año anterior al nombramiento, hayan ocupado cargos directivos en esos partidos (Velásquez fue Presidenta del liberalismo en Bogotá hasta el primero de abril pasado). Sin embargo, una interpretación diferente, que habrían hecho en Palacio según conoció La Silla por una fuente cercana a ese proceso, le sirve a ella como escudo. Ésta indica que el Estatuto de Oposición diferencia los niveles de gobierno ante los cuales un partido se declara independiente: nacional, departamental y municipal. En este caso, el Partido Liberal se declaró independiente ante el Gobierno Nacional, pero el cargo directivo que ella ocupaba en el liberalismo era la Presidencia en Bogotá, por lo que la inhabilidad no le aplicaría. Cuando La Silla Cachaca publicó su primera historia sobre la posible inhabilidad, desde la Oficina de Prensa de Presidencia nos respondieron que el caso estaba en estudio de la Secretaría Jurídica. El viernes volvimos a preguntar, pero no obtuvimos respuesta.

Sin embargo, todo indica que el lío jurídico no está pesando en este momento.

Hace dos semanas, varios periodistas le preguntaron a la Ministra de Trabajo, Alicia Arango, por las razones para la falta de definición de ese nombramiento. El encargado del nombramiento es el Ministro de Defensa, Guillermo Botero, pero desde el año pasado se declaró impedido para hacerlo porque tiene relación con empresas de seguridad, así que el presidente Iván Duque nombró a Arango Ministra de Defensa ad hoc para este caso. Tanto Botero como Arango pertenecen al ala uribista más dura de este Gobierno.

La respuesta de ella a los periodistas, visiblemente molesta, fue: “me tienen hasta aquí con la preguntica, pero te digo una cosa: hay que buscar lo mejor; y mientras que yo sea Ministra de Defensa ad hoc para la Supervigilancia, busco lo mejor”.

Con eso dio a entender que el problema no era jurídico, sino de falta de méritos de Velásquez, una ingeniera industrial que a pesar de haber sido Secretaria de Gobierno, no es experta en seguridad.

Velásquez, además, tiene un perfil difícil de digerir para el grueso del uribismo, pues respaldó el Proceso de paz y fue vocera de la campaña presidencial del exjefe negociador en La Habana, Humberto de la Calle, y eso pesa más si va a estar al frente de la vigilancia de un sector relacionado con la principal bandera del Centro Democrático, que es la seguridad.

El viernes pasado, la ministra Arango le dijo a La Silla Cachaca que seguían estudiando el tema. No mencionó la presunta inhabilidad de Velásquez, y en cambio sí se refirió a algo más político. Nos dijo que la hoja de vida de Velásquez le llegó “por parte de Samuel Moreno”, el exalcalde de Bogotá condenado por el cartel de la contratación. Y precisó: “él envió una hoja de vida con una persona. Él envió directamente la hoja de vida” de Velásquez.

Hay que recordar que Velásquez trabajó en la Alcaldía de Samuel Moreno en Bogotá entre 2008 y 2011, en la que ocupó cargos altos, primero como subsecretaria de Integración Social y luego como Secretaria de Gobierno. Desde entonces es común que una parte del mundo político la relacione con él a pesar de que ella insiste en que creció políticamente a pulso.

La Silla Cachaca le preguntó a la Ministra por qué le dio trámite a una hoja de vida recomendada por un corrupto como Moreno, pero al cierre de esta historia no había respondido.

Lo que nos dijo Velásquez fue que envió su hoja de vida directamente, “por correo electrónico, a María Rocío Vargas, asistente de María Paula Correa (Secretaria Privada de Duque), tal y como quedé con el Presidente en una reunión que tuve con él el 20 de marzo”. No quiso hablar más del tema.

En medio de ese tire y afloje y de la oposición de la ministra Arango, la que iba a ser una Superintendencia liberal, fuera para Velásquez o para algún recomendado de ese partido, ya comenzó teñirse de uribismo.

A cambio de liberales, en la Súper ya hay un tinte uribista

Mientras el nombramiento de un nuevo Superintendente sigue estancado, en ese cargo se mantiene Fernando Martínez Bravo, que viene del gobierno Santos y es cuota del exsenador de La U Ángel Custodio Cabrera, confirmó La Silla con un político de ese partido y uno liberal que está al tanto de este caso.

El Superintendente tiene dos delegados (el equivalente a los viceministros para los ministros) que nombra directamente, y recientemente nombró a Érika Uribe Restrepo como delegada para la operación, y en Presidencia está colgada la hoja de vida del ingeniero Óscar Javier Pérez Ruiz para ser nombrado como delegado para el control.

De entrada es llamativo que esos nombramientos no los haya hecho un nuevo superintendente, sino el que supuestamente va a salir, que es cuota además de un político de La U como Cabrera que se movió en campaña por Iván Duque.

Por lo menos el perfil de Pérez Ruiz da muestra de que el uribismo ya tiene un espacio más ganado que los liberales en la Superintendencia, pues es un político y contratista de Boyacá que fue alcalde del municipio de San Mateo (2008-2011) por el Partido Conservador y el año pasado trabajó en la campaña de Iván Duque a la Presidencia y le ayudó a conseguir votos al senador uribista de ese departamento Ciro Ramírez, nos confirmó el propio Ramírez.

Uribe Restrepo tiene un perfil más técnico. Es una abogada de Medellín con maestría en derecho público militar, que viene de trabajar en la Dirección Jurídica del Ejército, fue directora comercial y jurídica de Emerging Technologies Corporation (un proveedor de tecnología y municiones de las Fuerzas Militares), profesora de la Escuela Superior de Guerra y asesora jurídica de la IV Brigada.

Un representante liberal que ha estado pendiente de las movidas en la Superintendencia nos dijo que había escuchado que ella es cercana al Ministro de Defensa, Guillermo Botero, pero La Silla no logró confirmar eso con más fuentes. Otra fuente de ese partido también pendiente de lo que ocurre en la Súper nos dijo que es cercana al representante uribista Álvaro Hernán Prada, pero aunque le preguntamos a él, no nos había confirmado al cierre de esta historia.

La ministra Alicia Arango nos dijo que como su función sólo es nombrar al nuevo superintendente, ella no incide en el nombramiento de los delegados.

El caso es que si en un momento el gobierno pensó en darle la Súper a un liberal, el nuevo superintendente se encontrará con dos fichas claves en su despacho más afines al uribismo.

Pero lo primero que habrá que definir es si efectivamente habrá superintendente rojo, pues aunque todo indica que Duque tuvo la intención de que así fuera con el llamado a los liberales de la Cámara y a Velásquez, la decisión hoy está en manos de su Ministra de Trabajo.

    Periodista prueba

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