Con Galán comienza en forma la pelea por el centro

Con Galán comienza en forma la pelea por el centro

Carlos Fernando Galán se lanza hoy a la Alcaldía de Bogotá, y con su pretensión de convertirse en una tercería que se vaya por el medio de las coaliciones que se están forjando a izquierda y derecha, la búsqueda del votante de centro arranca en forma en la campaña por llegar al Palacio Liévano.

Eso se debe a que él y los candidatos más visibles, así pertenezcan o cuenten con más respaldo en uno de los dos extremos ideológicos, han hecho del centro un común denominador de sus discursos que marcará una pauta en la campaña porque ahí están los votos que seguramente impulsarán al ganador.

 

Una derecha sin fuerza y una izquierda que la ha perdido

La disputa por el centro, como ya contamos en La Silla Cachaca, es una de las claves para entender la campaña en Bogotá, una plaza donde el discurso de los candidatos a la Alcaldía y la opinión que ellos generen es más importante que la maquinaria con la que cuenten.

Ese votante se hace atractivo tras los buenos resultados en Bogotá de la Alianza Verde en las legislativas del año pasado y la victoria de Sergio Fajardo en la primera vuelta presidencial (cuyo votante no necesariamente es verde y puede ser incluso de derecha).

Además, hay dos antecedentes negativos para la izquierda y la derecha en la anterior campaña por la Alcaldía. Por un lado, cuando Pacho Santos se fue solo hasta el final, apenas alcanzó el cuarto lugar y hoy todo indica que esa derecha dura del Centro Democrático sigue sin fuerza suficiente para poner alcalde.

De ahí surgió la idea de hacer una coalición que no sólo incluya al uribismo, sino a otras fuerzas como Cambio Radical, La U, el liberalismo y los conservadores, que son dueños de una maquinaria que también está de capa caída en la ciudad, de acuerdo con lo visto en las legislativas del año pasado.

Por los lados de la izquierda pura del Polo y el petrismo, después de ganar la Alcaldía tres veces con Lucho Garzón, Samuel Moreno y Gustavo Petro, su candidata en 2015, Clara López, quedó de tercera.

Esas fuerzas terminarán aliadas este año a los verdes, y a un movimiento naciente como Activista.

Tras la victoria de Enrique Peñalosa, por otra parte, se agudizó su confrontación con Gustavo Petro y esa pelea entre los dos últimos alcaldes forjó dos polos opuestos de los cuales se quiere desligar la mayoría de candidatos. Ese fue otro caldo de cultivo para desarrollar un discurso “de centro”, entendido como coger lo bueno y acabar con lo malo de ambos, y propender por no polarizar.

Así, al apostarle al votante de centro en esta campaña los candidatos no sólo apelarán al típico votante bogotano que no vota tradicionalmente por un partido sino por opciones que le suenen alternativas (que es el que ha impulsado la elección de los alcaldes desde el primer mandato de Antanas Mockus, 1995-1997), sino por un votante “que no está afiliado a una personalidad política”, le dijo a La Silla el profesor y asesor político Carlos Arias.

Esa puede ser una apuesta rentable, teniendo en cuenta que Claudia López y Carlos Fernando Galán, que hasta ahora ocupan los primeros lugares de las encuestas, le apuestan a ese discurso, mientras que los candidatos más claramente identificados con partidos o movimientos de izquierda (Celio Nieves, del Polo) o derecha (Ángela Garzón, del Centro Democrático), o con Petro (Hollman  Morris y Jorge Rojas) y Peñalosa (Miguel Uribe Turbay) están más relegados.

Algunos de ellos, sin embargo, también han optado por un discurso que los meta por la mitad, cada uno a su manera y con el reto de que eso no los muestre ambiguos o tibios.

Cada cual define su centro

La apuesta por el centro de López y Galán es similar en varios sentidos, comenzando porque ambos se identifican públicamente como pertenecientes a ese espectro político:

Y los dos pretenden desligarse de Peñalosa y Petro para inscribir su discurso en uno que rescate lo bueno de cada uno, con la idea de evitar la polarización que ha marcado estos cuatro años.

Lo de López se concreta en su etiqueta #UnámonosPorBogotá y en una idea que reitera a manera de eslogan: “Tengo carácter para corregir lo que va mal, humildad para continuar lo que va bien y liderazgo para aportar lo que falta”.

Aún está por verse, como contamos, si su alianza con la izquierda termina por arrinconarla en ese extremo, como pretenden hacerlo sus contendores, aunque también se aliará con el movimiento Activista, del ex viceministro Luis Ernesto Gómez, que ha insistido en que su propuesta es de centro.

Lo de Galán aún no es tan claro porque apenas hoy se conocerán los detalles de su campaña y por lo tanto de su discurso, pero, como contó La Silla Cachaca hace un mes, no se la jugará a fondo por defender la gestión de Peñalosa, de quien fue el principal impulsor en 2015.

Eso para él es más difícil que para López porque su vínculo con Peñalosa es más reciente y en todo caso no ha salido a desligarse frontalmente del Alcalde por más que hoy se hable poco con él. Además proviene de Cambio Radical, un partido del que se salió porque terminó respaldando a Iván Duque en la segunda vuelta presidencial, pero no porque respalde al Alcalde de Bogotá. Ahora, en todo caso, se lanzará por firmas.

En esa misma tónica está el exalcalde Lucho Garzón, que, como contamos, persigue un camino similar al de Galán y le gustaría aliarse con él.

De la coalición que quizás se arme en la derecha, sus dos caras visibles hasta ahora, Ángela Garzón y Miguel Uribe, también se han reclamado como de centro, aunque con motivaciones diferentes.

Ella lo hace por su origen en el liberalismo, así milite y sea hoy la candidata del Centro Democrático, y porque tiene una agenda que difiere de la del uribista promedio, que suele estar centrada en la seguridad y la economía:

Con ese discurso ganó la encuesta con la que le dieron la candidatura del uribismo. Además, como contamos, ahí pesó más la intención de voto de los ciudadanos que no militan en ese partido y que por lo tanto podían ser de tendencias menos radicales e incluso de izquierda.

Eso en lo ideológico, pero también ha usado su discurso para meterse en la tónica de no polarizar, al punto que la etiqueta que le sirve como eslogan es muy parecida a la que luego usó Claudia López: #BogotáNosUne. Así, se ha desligado de Peñalosa y ha mantenido las críticas que tradicionalmente la derecha le ha hecho a las administraciones de izquierda.

Miguel Uribe, por su parte, arrancó su campaña de recolección de firmas con un llamado al centro:

Él es el candidato hasta ahora más identificable como defensor de la continuidad de la agenda de Peñalosa y por eso le es difícil irse por la mitad de la polarización entre Petro y el Alcalde. Además porque, le dijo a La Silla Cachaca, él plantea la elección de octubre como una entre transparencia y corrupción, y entre ejecución y carreta.

Sin embargo, le dijo a La Silla Cachaca que cuando se define como una opción de centro es porque tiene como principio no ideologizar entre izquierda y derecha las políticas públicas que deben guiarse por lo técnico, como el metro y Transmilenio por la Séptima.

En octubre se sabrá cuál de todas estas visiones sobre el mismo votante termina siendo más acertada.

    Periodista prueba

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