‘Con el apoyo a Claver en el BID, Duque traslada a la región la subordinación a EE.UU.’

‘Con el apoyo a Claver en el BID, Duque traslada a la región la subordinación a EE.UU.’

Por Natalia Arbeláez Jaramillo 18 de Septiembre de 2020

 

El pasado domingo el Banco Interamericano de Desarrollo -BID- eligió al sucesor del colombiano Luis Alberto Moreno en la presidencia de ese organismo multilateral.

Como estaba cantado, ganó el candidato de Estados Unidos, Mauricio Claver-Carone, el primer norteamericano en llegar a ese cargo, tradicionalmente reservado para alguien de la región.

A diferencia de los gobiernos de derecha de Sebastián Piñera, en Chile, o de izquierda, de Alberto Fernández, en Argentina, y del mismo Moreno, que propuso aplazar la elección, el presidente Duque le dio su apoyo rotundo a Claver-Carone.

En vísperas de la visita de Mike Pompeo este fin de semana a Colombia, La Silla Académica entrevistó a Martha Ardila, profesora de la Facultad de Gobierno, Finanzas y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado, quien ha publicado numerosos artículos sobre multilateralismo en América Latina, entre ellos: “La Diplomacia Interméstica y Multinivel Colombiana: dependencia, pragmatismo e ideologización” y “Estados Unidos –América Latina: ¿Transición e incertidumbre?”, con base en los cuales hicimos esta entrevista.

Ardila analiza las razones que pueden estar detrás del apoyo de Duque y, más allá de eso, su política exterior.

La Silla Académica: El rompimiento de la tradición de elegir un presidente latinoamericano en el BID ha generado revuelo. ¿Qué diferencia hace no tenerlo?

Martha Ardila: No es algo menor.La decisión de que el BID tuviera un presidente latinoamericano fue una forma de reducir las asimetrías en la relación con el coloso del Norte.;

La decisión de que el BID tuviera un presidente latinoamericano fue una forma de reducir las asimetrías en la relación con el coloso del Norte.

Martha Ardila

También de reversar los efectos que desde 1823 había causado la Doctrina Monroe de Estados Unidos, según la cual ellos eran superiores en raza, educación, economía, y que dio sustento al Destino Manifesto y a la diplomacia del “gran garrote” bajo la cual EE.UU. invadió territorios.

Con la promoción de la candidatura de Mauricio Claver-Carone, Trump pisotea de nuevo a los latinoamericanos, como lo ha hecho con su política migratoria, con la amenaza de subir los aranceles a la exportación de acero y aluminio, y con la renegociación de tratados como el Nafta con los mexicanos, ahora T-MEC.

L.S.A.: En la Presidencia del BID había un colombiano, Luis Alberto Moreno, desde el año 2005, ¿qué significó eso para Colombia puntualmente?

M.A.: Cuando se está al frente de un organismo multilateral como el BID se representa a los 48 países que lo integran.

Lo mismo pasó con Alberto Lleras Camargo o César Gaviria en la OEA. Por supuesto, son personas de carne y hueso, que pueden tener una mayor sensibilidad frente a los problemas de su país, pero se rigen por unos reglamentos.

No creo que haga diferencia que el presidente del BID sea venezolano o colombiano, sino que sea latinoamericano, porque simbólicamente eso envía el mensaje de que la región tiene el peso suficiente, la capacidad para ejercer la presidencia de un organismo tan importante como el BID.

En la práctica, estar familiarizado con los problemas de América Latina es una condición favorable para que su presidente cumpla con la misión de traer desarrollo a la región.

L.S.A.: Usted dice que la polarización y la desintegración suramericanas son cada vez más palpables. Parece que al menos 23 países se unieron para apoyar el nombramiento del Presidente del BID (que solo necesitaba 15 votos) ¿Qué le indica esto?

M.A.: América Latina está tremendamente fragmentada. No es una región homogénea sino un conjunto de subregiones con diferentes recorridos y problemáticas; si bien, por supuesto, tienen cosas en común, son distintas: el Cono Sur, el Gran Caribe, Centroamérica, México, la Región Andina.

A lo que se suma que no hay políticas de Estado, estructurales, para fortalecer el multilateralismo -que refuercen el pegamento social de la región- sino que la mirada varía según el jefe de Estado de turno.

Y no hemos vuelto a ver liderazgos como el ejercido por el presidente de Brasil, Lula Da Silva, hacia Suramérica, en materia de infraestructura, de seguridad con el Consejo de Defensa Suramericana, incluso en salud con la Unasur que reunía a los ministros de salud de los países; o por diferentes presidentes del Partido Revolucionario Institucional -PRI- en México hacia Centroamérica, hasta la llegada de Vicente Fox al poder.

Hoy no hay un presidente que congregue. Cada país va por su lado y eso puede estar en el trasfondo de la ausencia de una coalición más fuerte que frenara la carrera de Mauricio Claver en el BID.

A esto se opone que de los 48 miembros que tiene el BID muchos corresponden a islas del Caribe: Barbados, Trinidad y Tobago, Belice y Surinam (continentales pero que hacen parte del Caribe), Jamaica, entre otros, que tuvieron su independencia de manera muy tardía en la década de los 70 u 80 del siglo pasado y que por eso tienen un grado de autonomía muy bajo y tienen todavía muchos vínculos con las metrópolis a las que pertenecieron anteriormente. Jamaica todavía reconoce como autoridad a la Reina Isabel, por ejemplo.

No es un secreto que con ir a Guyana, donde está la sede de Caricom -Comunidad del Caribe-, puedes obtener fácilmente al menos 15 votos para una elección de presidente o secretario general de un organismo multilateral. Eso mismo ha operado para las elecciones de la OEA.

No es coincidencia, pues, que Mike Pompeo estuviera esta semana allá -después pasaba a Surinam y este fin de semana a Bogotá-.

Este factor explica la elección en un 90 por ciento.

Esas islas dependen mucho de la cooperación de EE.UU., así que debió haber promesas en ese sentido de por medio.

L.S.A.: ¿Por qué no había pasado antes?

M.A.: Porque ningún presidente norteamericano se había atrevido a postular un candidato que no fuera latinoamericano.

Trump no sabe qué más hacer para revertir la tendencia en las encuestas y lo que parecen ser unas elecciones perdidas. Otro día se hace postular como candidato al Nobel de Paz…

L.S.A.: ¿En realidad cree que las tiene perdidas?

M.A.: Con el sistema electoral que tiene EE.UU. y, sobre todo, la forma como funcionan los colegios electorales, es difícil saber lo que va a pasar.

Pero el manejo de la pandemia que ha hecho Trump marcó un punto de inflexión, aún en parte de su base blanca electoral.

Pero el manejo de la pandemia que ha hecho Trump marcó un punto de inflexión, aún en parte de su base blanca electoral.

Martha Ardila

Negó por completo la gravedad de la situación, se burló de ella incluso, lo que contrasta con los casi 200 mil muertos que ha habido en ese país. Eso generó indignación y la gente se siente desprotegida.

El crecimiento económico que traía el país desde Obama hace todavía más notoria la crisis actual, lo cual juega en contra de Trump.

A esto se suma el contrapeso que le están haciendo a EE.UU. otras potencias como China, Rusia, Japón, India.

L.S.A.: Usted dice que el apoyo de las Islas del Caribe explica en buena parte el nombramiento de Mauricio Claver-Carone ¿Qué explica que Duque le haya dado su apoyo?

M.A.: Duque lo hizo porque era el candidato de EE.UU. Se trató de un acomodamiento ideológico y, seguramente, hubo algún acuerdo de por medio, esos apoyos se negocian.

El Gobierno estuvo muy temeroso por una posible descertificación por los cultivos de coca y, como todos sabemos, recibe muchas presiones para volver a fumigar con glifosato, lo que es costoso no solo en materia medioambiental y de salud pública sino de inversión de recursos.

Colombia quiere seguir teniendo a EE.UU. contento y que vean que es buen aliado, que no mira para otro lado. Que lo que Francisco Santos, el embajador en EE.UU. piensa -por lo que revelaron sus audios en los que criticó al Departamento de Estado de EE.UU.-, no es lo que piensa el Presidente.

L.S.A.: Mauricio Claver-Carone es además un opositor del régimen venezolano y del cubano…

M.A.: En la actualidad, Colombia tiene malas relaciones con Cuba; de hecho, se ha llegado a hablar del rompimiento de las relaciones con ese país dada la negativa de la isla de extraditar a miembros del ELN que se encuentran allá, tras el rompimiento de los diálogos de paz.

EE.UU., por su parte, bajo el Gobierno Trump echó para atrás el proceso de normalización de las relaciones con el régimen castrista que traía Obama.

El presidente Duque puede estar buscando el respaldo de EE.UU. y, concretamente, del BID, vía restricción de recursos, para presionar a Cuba. Todo eso es como un ajedrez que hay que ir construyendo.

L.S.A.: Dada la dependencia de EE.UU., ¿realmente habría hecho alguna diferencia en la elección del Presidente del BID que fuera Santos o Duque?

M.A.: Si hubiera estado Santos creo que no habría apoyado a Mauricio Claver-Carone. Al menos hubiera hecho campaña para que se aplazaran las elecciones, como lo hicieron otros presidentes, con la justificación de que no era un momento oportuno dada la crisis generada por el covid. Hasta se habría abstenido, que es una posibilidad.

Si hubiera estado Santos creo que no habría apoyado a Mauricio Claver

Martha Ardila

Santos le apostó a la diversificación de las relaciones internacionales colombianas y a mostrar ciertos márgenes de autonomía.

L.S.A.: ¿Por qué cree que Chile, pese a tener un gobierno de derecha, se jugó la carta en contra del candidato de EE.UU.?

M.A.: Chile tiene una relación cordial con EE.UU. pero este país es un actor más dentro del sistema internacional. Su postura es la de que haya un regionalismo abierto con proyección hacia el Asia-Pacífico.

Si miras el mapa se trata de un país flaco con una vertiente hacia el Pacífico que lo ha llevado a desarrollar una política marítima muy fuerte desde comienzos del siglo XX. Hace parte del Tratado de Asociación Transpacífico TPP-11, del Apec, que es el foro económico del Pacífico donde están las 21 economías más grandes del mundo y de la Alianza del Pacífico.

Chile ha mirado mucho más al Pacífico que a EE.UU., no le interesaba darle el apoyo a su candidato en el BID.

L.S.A.: Usted dice que la Alianza del Pacífico es una de las que mayor viabilidad tiene hoy en el concierto internacional… ¿Al Gobierno de los empresarios le ha faltado mirar hacia allá como una solución a la crisis?

M.A.: A las élites económicas colombianas les conviene subirse a toda velocidad a la Alianza del Pacífico, pues en esa dirección está el futuro de la humanidad. En eso, este Gobierno debería darle un mayor impulso.

A las élites económicas colombianas les conviene subirse a toda velocidad a la Alianza del Pacífico. En eso, este Gobierno debería darle un mayor impulso.

Martha Ardila

Deberíamos estar viendo cómo mejorar el único puerto profundo que tiene Colombia, que es el de Buenaventura y cómo desarrollar uno en Tumaco, por ejemplo, que nos vincule con otras áreas geográficas.

Esto cambiaría la cara del Pacífico colombiano, hasta ahora azotado por la violencia de las bandas criminales, por el narcotráfico, con altos índices de pobreza, en el marco de un Estado ausente.

La diplomacia cuesta, requiere recursos para mantener la infraestructura no solo a nivel país sino de región. Para eso, el apoyo de las élites económicas, su confianza en los beneficios del multilateralismo, es fundamental.

L.S.A.: Usted dice que además de la dependencia de EE.UU., la política exterior colombiana ha oscilado entre el pragmatismo y la ideologización. A Santos lo identifica con lo primero y a Duque con lo segundo para decir que se trata de un retroceso…

M.A.: Santos le apostó al multilateralismo, nombró a María Emma Mejía y, posteriormente, a Ernesto Samper en la Secretaría General de la Unasur, que a la larga no pudieron hacer mucho frente a Venezuela, pero lo intentaron; durante su Gobierno, el país fue miembro no permanente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y participó activamente en la Celac y en la Alianza Pacífico, por nombrar algunos casos.

En materia de política exterior, cuando se trata de países pequeños o medianos como Colombia, la unión hace la fuerza frente a países poderosos como Japón, EE.UU., China, India.

Con Duque hemos vuelto al bilateralismo que privilegia las negociaciones directas entre partes, concretamente, con EE.UU..

Con Duque hemos vuelto al bilateralismo que privilegia las negociaciones directas entre partes, concretamente, con EE.UU.

Martha Ardila

Con Piñera, creó el Prosur en reemplazo de la Unasur, pero es totalmente inoperante y, aunque tenemos la presidencia pro témpore de la Comunidad Andina de Naciones -CAN-, ese organismo ha estado desdibujado en esta pandemia y no se ve el liderazgo en este grupo de integración.

En eso ha seguido el tipo de política exterior de su padrino Álvaro Uribe.

Mientras la nueva izquierda gobernaba en varios países de Latinoamérica hubo un auge del multilateralismo: se creó la Unasur, que hoy es más un cadáver que otra cosa -el año pasado se retiraron seis países-.

Uribe casi lo desconoció. Propuso, por ejemplo, que las decisiones de Unasur se tuvieran que tomar por consenso, con lo cual lo debilitaba y dificultaba concretar iniciativas.

Colombia debería estrechar vinculos con países similares al ser un país caribeño, amazónico, andino, con vertiente hacia el Pacifico. Pero hay es una tendencia ideologizante de la política exterior, que refleja la polarización interna que hay en el país.

Colombia debería estrechar vinculos con países similares.

Martha Ardila

L.S.A.: Usted dice que en América Latina más que un liderazgo integral hay lugar para liderazgos sectorizados o temáticos, en temas migratorios, energéticos, de de medio ambiente. ¿El presidente Duque tiene una oportunidad ahí?

M.A.: Duque trató y todavía quisiera ejercer un liderazgo migratorio en Venezuela, pero no le ha ayudado tener una posición dual frente al vecino país. Carece de legitimidad.

Duque trató y todavía quisiera ejercer un liderazgo migratorio en Venezuela, pero no le ha ayudado tener una posición dual frente al vecino país.

Martha Ardila

Además, por un lado no tiene canales de comunicación institucional con el régimen de Nicolás Maduro: no tenemos embajador en Venezuela desde enero de 2018. Al mismo tiempo, el Gobierno tiene una política de acogida de los migrantes que hoy son cerca de dos millones.

A través del Grupo de Lima trató de repartir las cargas con otros países y de conseguir recursos de la comunidad internacional, porque atender a la población venezolana es costoso así al final su población joven pueda representar un bono demográfico para Colombia y mayor desarrollo económico, como lo ha señalado Fedesarrollo.

Pero perdió mucha credibilidad cuando su idea de que Maduro tenía las horas contadas para abandonar la Presidencia a comienzos de 2019 mostró ser una ilusión, y dejó al descubierto el desconocimiento de lo que pasa allá: el peso que tiene el apoyo de Cuba, Rusia y China en ese país; el peso de los militares que siguen del lado de Maduro.

Lo que vimos fueron mayores restricciones a la entrada de venezolanos en Ecuador, Chile, Perú, Brasil. El liderazgo requiere que haya seguidores y confianza y ahí de nuevo la cercanía con EE.UU. juega en contra de Colombia.

L.S.A.: Usted dice que en Sudamérica hay una tendencia hacia una nueva derecha, con un fuerte componente militar, en un momento de gran descontento y movilización social. ¿Cómo se inserta Colombia ahí?

M.A.: No es nada novedoso hablar de la desigualdad que hay en Latinoamérica, que se profundizó aún más con esta pandemia y del desasosiego que sienten los jóvenes sobre su futuro.

La cuestión es que eso ha ido de la mano de una suerte de militarización de lo civil en América Latina, de entregarle a la Policía funciones propias de las Fuerzas Militares como el cuidado de las fronteras que se cerraron con el covid.

Y del recurso a las Fuerzas Militares, a una respuesta represiva, como la mejor estrategia para hacer frente a los problemas de la región.

En Colombia tenemos una securitización de la política exterior. Nuestra principal preocupación es el narcotráfico e interna como externamente el Gobierno Duque le ha delegado su manejo al Ministerio de Defensa y anterior Canciller -no en vano- Carlos Holmes Trujillo.

L.S.A.: Con la pandemia, EE.UU. y China han sido golpeados. Colombia siempre ha tenido una relación de cercanía con EE.UU. ¿Por qué debería ser especialmente preocupante ahora? ¿no está bien estar al lado de alguno de los dos gigantes en la actualidad?

M.A.: La mejor estrategia es una mayor distribución de las alianzas, que no se circunscriben a China o EE.UU. Es decir, una diversificación de las relaciones internacionales.

El punto es que la cercanía con éste último ha tenido más costos que beneficios.

Por un lado, ha despertado siempre desconfianza en nuestros vecinos que han visto a Colombia como una plataforma de EE.UU. en América Latina, territorio para sus bases militares, que podría servir en algún momento para invadirlos, eventualmente, como en el caso de Venezuela o, vigilarlos.

Por el otro, no se ha traducido en una inversión de recursos descomunal, ni siquiera tomando en cuenta el Plan Patriota, el Plan Colombia, o el dinero para la implementación del Acuerdo de paz. Las ayudas para la atención de la migración venezolana han sido limitadas.

Tampoco son muchas las becas para que estudiemos allá, ni el intercambio de profesores.

La idea de Big Brother de EE.UU. es más un imaginario de las élites colombianas que se han formado en su mayoría allá y ahí cabe Duque, que vivió varios años en ese país.

La idea de Big Brother de EE.UU. es más un imaginario de las élites colombianas que se han formado en su mayoría allá...

Martha Ardila

La principal ventaja ha sido el entrenamiento militar que hoy exporta Colombia.

L.S.A.: Hace poco pasamos un “oso” con las solicitudes mal hechas de extradición de Mancuso. Más allá de ese incidente ¿Cómo ve a la canciller Claudia Blum?

M.A.: No la veo, aparte de los vuelos humanitarios carísimos que ha hecho y de la diplomacia científica que está ejerciendo frente a la Embajada de Gran Bretaña y la de Alemania, por ejemplo, en la carrera por la vacuna o por algún medicamento para el tratamiento del coronavirus.

De resto, no sé cuales son sus prioridades en política exterior.

Las relaciones con EE.UU. y Venezuela las maneja directamente el Presidente con apoyo del MinDefensa.

La inmigración venezolana está a cargo de Migración Colombia, que si bien hace parte del Ministerio de Relaciones Exteriores tiene un manejo semi autónomo.

Pero la Canciller no ha conformado una sala de crisis ni algo por el estilo para atender ese asunto. La ley de migraciones está frenada en el Congreso, Prosur es inoperante, tenemos abandonada La Alianza del Pacífico y muy poco se ha hecho con la presidencia la Comunidad Andina de Naciones -CAN-.

La he visto menos incluso que al excanciller, Fernando Araújo, que luego de haber estado secuestrado un año por las Farc, ocupó ese cargo, ¡con lo que cambia el mundo en un año!

La he visto menos incluso que al excanciller, Fernando Araújo, que luego de haber estado secuestrado un año por las Farc, ocupó ese cargo...

Martha Ardila

Seguramente va a salir pronto del gabinete.

Nunca entendí su elección.

Para citar:

Martha, A. (2020). Estados Unidos – América Latina: ¿Transición e incertidumbre? Revista Foro, (100), 202-214. Retrieved September 18, 2020..

Martha, A. (2020). La Diplomacia Intermestica y Multinivel Colombiana: Dependencia, Pragmatismo e Ideologización. Latin American Journal of International Affairs, 10(1), 113-130. Retrieved September 18, 2020, from https://www.lajia.net/lajia/article/view/111/81.

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