Santrich: quizás impunidad, quizás montaje, quizás...

Santrich: quizás impunidad, quizás montaje, quizás...

La posesión de Jesús Santrich como congresista hoy significa más visibilidad de la línea dura de la Farc, sintonizada con los reclamos de varios de los excomandantes ausentes como Iván Márquez y ‘El Paisa’, que han sido los más elocuentes en hablar de un montaje judicial contra el nuevo congresista, al punto de que han justificado su ausencia con ese argumento.

Al tiempo, le dio más gasolina al discurso del uribismo de que el Acuerdo fue un pacto de impunidad porque, no solo tiene tres procesos penales abiertos, sino porque el país entero vio un video donde aparece negociando lo que podría ser un cargamento de cocaína en una fecha posterior a la firma de la paz.

Por eso a pesar de que la Farc ya está celebrando la posesión, no solo puede hacer más evidente su división entre la línea de Santrich y Márquez y la más conciliadora de Timochenko, sino que puede reforzar la indignación contra ellos a meses de medirse por primera vez en unas elecciones locales, que han sido su gran objetivo electoral.

La posesión

Que llegue el Congreso el exjefe guerrillero que dijo “quizás, quizás, quizás” cuando le preguntaron si estaba dispuesto a pedir perdón a las víctimas, muestra como victoriosa a la cara más arrogante de la Farc.

Santrich llegó muy temprano esta mañana a firmar el acta de posesión ante el secretario de la Cámara, después de varios días de demora.

Según dos fuentes de la Farc, allá tenían la teoría de que el presidente liberal de la Cámara, Alejandro Chacón, estaba haciendo todo lo posible para no tener que posesionarlo por lo costoso de hacerlo, y dado que esta legislatura termina el jueves 20 de junio.

A pesar de que Santrich salió libre por decisión de la Corte Suprema apenas hace 11 días y el partido presentó todos los papeles para que se posesionara, la mesa directiva de la Cámara mandó una carta al Consejo de Estado preguntándole si su investidura estaba en firme y otra a la Corte Suprema preguntándole por el proceso penal en el que lo llamó a indagatoria.

Ambas contestaron a finales de la semana pasada dando vía libre a la posesión, algo en lo que venían presionando Benedicto González, que reemplazó a Santrich en la Cámara, y sus asesores.

Eso porque si bien solo pasaron 11 días entre la libertad y la posesión, quedan apenas 9 días de sesiones de Congreso y en los días de demora se aprobó la polémica ley TIC y se hizo el debate de moción de censura al ministro de Defensa, asuntos políticamente sensibles. Además, cabía la posibilidad de que la Corte Suprema ordenara su captura.

González radicó el miércoles pasado una carta firmada por Santrich quejándose por las demoras y para acelerar el trámite, hizo pública la comunicación de la Secretaría General informándole que hasta ayer ocuparía su curul,  lo que dejaba todo listo para hoy.

La Silla supo que, en paralelo, dos personas del equipo de González estaban buscando una casa en Bogotá para Santrich.

Ahora que es un hecho que estará en la Cámara, la Farc gana y también pierde.

Lo que gana

Que Santrich pase de La Picota a la Cámara les da más confianza a las bases farianas en los espacios de capacitación y refuerza el discurso de que todo en su contra es un montaje en el que participó el exfiscal Néstor Humberto Martínez y los gringos, como lo muestran sus primeras reacciones.

“Si la justicia colombiana funciona en derecho, quienes hacen los montajes son los que van a tener que responder”, dijo Santrich ante todos los micrófonos cuando le preguntaron esta mañana por su proceso por concierto para delinquir y narcotráfico en la Corte Suprema.

Esa celebración tiene una marca simbólica porque para los excomandantes de la Farc es una cuestión de honor no terminar en una cárcel en Estados Unidos como Simón Trinidad.

“Lo de Trinidad es una herida abierta para ellos, es un tema de dignidad”, nos dijo el senador del Polo Iván Cepeda, que conoce por dentro a la Farc.

Además del discurso del montaje, el partido puede ganar en acercar a su bancada a Iván Márquez, que es amigo íntimo de Santrich y dejó tirada su curul en el Senado por su captura. Esa cercanía puede crear un puente con los otros exjefes que llevan meses sin darle la cara a la JEP, como ‘El Paisa’, ‘Romaña’ y varios mandos medios.

Particularmente con los descontentos con el liderazgo de Rodrigo Londoño, ‘Timochenko’, del Bloque Caribe, que se había quedado sin representación en el Congreso dado que sus congresistas iban a ser Márquez y Santrich.  

(Pablo Catatumbo viene del bloque occidental; Victoria Sandino del Alfonso Cano; Carlos Antonio Lozada, Sandra Ramírez y Sergio Marín del Oriental; Jairo Quintero del bloque Magdalena Medio; Marcos Calarcá era emisario internacional y Olmedo Ruíz era el comandante del frente 57 en Antioquia).

“Vamos pareciendonos a cualquier otro partido, que no tiene como línea la toma del poder para el pueblo”, nos dijo en directivo del partido en el Caribe.

“La implementación del Acuerdo no va bien y él (Rodrigo Londoño) es la cabeza y le cae una responsabilidad. Aquí hay unas diferencias grandes frente a cómo se ha conducido el partido, frente al discurso que hemos adoptado”, nos dijo otro miembro de Farc en el Caribe, que nos pidió no citarlo para evitar problemas. “El partido ha perdido su carácter revolucionario”.

“Necesitamos más parlamentarios de calle, que le pongan más acento a los problemas graves que enfrenta la implementación”, agregó esa fuente. “Él puede ser esa voz”.

Esa distancia refuerza las críticas de que la negociación fue una farsa para asegurar impunidad para los exguerrilleros, y si Santrich logra por ejemplo que Márquez acuda a la JEP, perdería fuerza.

Lo que no es claro es si Santrich va a terminar siendo ese puente que debilite el discurso de la impunidad, o si será una muestra de la hondura de esas diferencias de la Farc, lo que lo reforzaría.

Lo que pierde

La posibilidad de que al final la Farc termine más dividida no es absurda pues, aunque Timochenko celebró la posesión, sus relaciones con Santrich no son buenas.

“Es una relación difícil desde La Habana por la misma razón que los tiene divididos ahora, que es “paz hasta dónde”. Es decir, qué tanto tienen y tenían que ceder. Santrich era más crítico, Rodrigo cedía más”, nos dijo una fuente que estuvo en las negociaciones y que nos pidió no citarla.

Precisamente por eso que Santrich ahora tenga micrófono en la Cámara - y probablemente mucha visibilidad en medios- puede agudizar aún más las diferencias sobre la implementación del Acuerdo, y por esa vía darle legitimidad dentro de la Farc a quienes están escondidos.

Santrich, al igual que Márquez, siempre ha defendido que era mejor tener pactada la reincorporación y asegurar que les cumplieran antes de dejar las armas y fue uno de los que más insistió en correr la fecha para dejar los fusiles en las zonas veredales hasta que el Gobierno asegurara unas condiciones mínimas en esos espacios como que hubiera casas levantadas, baños y cocinas.

Ahora que el Gobierno de Iván Duque está pensando en trasladar varios de estos espacios tiene una ocasión para reiterar su posición de que la reincorporación estuvo mal pactada y así desafiar el liderazgo de Timochenko, cuyas críticas han sido más moderadas.

Además de ese efecto hacia adentro, la Farc también pierde hacia afuera porque una de sus caras más visibles será un exjefe sobre el que aún hay serias dudas penales, y que tiene un proceso andando en la Corte Suprema por narcotráfico, lo que recuerda que la Farc eran parte de esa cadena y refuerza el discurso de la impunidad.

Eso, por supuesto, lo está capitalizando el uribismo, empezando por el presidente Duque, quien aparte de decir que Santrich “es un mafioso”, ayer le pidió a la Procuraduría suspender la posesión y ahora podría buscar otros caminos para sacarlo del Congreso.

El resto del uribismo está encendido y avanzando el argumento de la impunidad.

Incluso hay congresistas uribistas diciendo que van a aprovechar el micrófono del Congreso para decirle que es un criminal.

Ese discurso de la impunidad es el que aprovechan otros en este episodio para mover la idea de que la Corte Suprema, que le abrió una investigación penal la semana pasada, está del lado de Santrich, lo que refuerza el fantasma de la Constituyente.

Esta reacción del uribismo muestra la renovada fuerza del discurso de impunidad.

Incluso desde la orilla opuesta, sin hablar de impunidad, hay quienes ven un efecto negativo en la posesión. 

Eso muestra que así hoy la Farc tiene a Santrich de vuelta, su posesión alimenta la percepción de que el Acuerdo está perdiendo legitimidad.

Por eso los focos quedan puestos en la Corte Suprema, que con ruidos de constituyente para la justicia, ahora tiene más presión en sus decisiones en una novela que arrancó con un miembro del partido de la exguerrilla acusado de narcotráfico y que hoy va en que en el Congreso le tendrán que decir “honorable representante”.

    Periodista prueba

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