La salida en falso de Zapateiro siembra dudas sobre su liderazgo para enfrentar los falsos positivos

La salida en falso de Zapateiro siembra dudas sobre su liderazgo para enfrentar los falsos positivos

Por Daniel Pacheco | Juan Pablo Pérez B. 22 de Febrero de 2021

El comandante del Ejército, el general Eduardo Enrique Zapateiro, argumentó que su criticado trino sobre “víboras venenosas y perversas” que quieren atacar y debilitar al Ejército no se refería a la JEP por su informe de avance sobre los falsos positivos, como entendieron muchos, sino a los grupos armados ilegales.

Sin embargo, su aclaración tiene poca credibilidad. Zapateiro jamás había usado ese léxico para referirse a las guerrillas o a las bandas criminales, y gente que lo conoce le dijo a La Silla que había sido una salida en falso. 

Una salida en falso que, según dos fuentes militares y una civil consultadas por La Silla Vacía que conocen a Zapateiro, refleja su impulsividad y genera dudas sobre su idoneidad para ayudar a los militares a enfrentar la tragedia de los falsos positivos. Pero que no revela un desafío del Ejército como institución contra la JEP.

Un general impulsivo

El comandante del Ejército se puso bajo el ojo del huracán el viernes pasado con un comentario desde la cuenta oficial de Twitter de la comandancia. Aunque no hace alusión explícita a la JEP, fue publicado un día después de que la Sala de Reconocimiento hiciera público un primer informe sobre falsos positivos, que escandalizó por la cifra de 6402 víctimas, casi tres veces las que tenía la Fiscalía.

Zapateiro argumentó, horas después y en medio de duras críticas, que se refería a los grupos armados ilegales.

Pero La Silla Vacía hizo un análisis del lenguaje que ha utilizado Zapateiro en sus redes sociales y la palabra ‘víbora’ nunca había sido utilizada ni por la cuenta del comandante del Ejército, ni por la del Ejército mismo hasta antes del viernes. Lo mismo ocurre con las palabras ‘perversas’ y ‘venosas’.

En cambio, la palabra ‘veneno’ sí había sido utilizada antes por el general Zapateiro, desde la cuenta oficial del Ejército, para referirse a las críticas que le hacen personas en Twitter. 

Por ejemplo, lo hizo una vez en noviembre para responderle a una persona —a la que de paso tildó de estar tirando piedra en Bogotá— que criticó al Ejército por los falsos positivos.

La posición de Zapateiro contrasta con la de funcionarios del gobierno Duque frente a la investigación de la JEP por falsos positivos. Por ejemplo, esto trinó el Alto Consejero para la Seguridad Nacional, Rafael Guarín.

Y el Alto Comisionado para la Paz, Miguel Ceballos, dijo que “la JEP viene adelantando una labor muy importante” y que espera pronto no solo los resultados de este macrocaso, sino de otros como el de secuestro y el de reclutamiento de menores.

Según un alto funcionario del gobierno que trabaja con el Ejército, que pidió no ser citado porque no está autorizado para hablar, la posición de Zapateiro sobre la JEP no fue parte de una estrategia concertada dentro del Ejército. 

“No vamos a tener un marco de desacato a la JEP”, aseguró. Y agregó que el comentario de Zapateiro refleja “un debate, especialmente entre los oficiales retirados”. 

Además, el trino surge justo cuando la JEP es blanco de duros ataques por su investigación de falsos positivos por parte del expresidente Uribe, cuya influencia entre los altos mandos del Ejército y en organizaciones de retirados como Acore es notoria.

Las voces de los retirados

Uno de los ex oficiales del Ejército, que pidió reserva de su nombre para hablar del comandante, le contó a La Silla que Zapateiro abrió varios grupos de whatsapp con militares retirados en los que recibe constantes presiones para “defender la legitimidad de la institución”.

Según esta fuente, el trino de Zapateiro refleja la influencia que esas voces tienen sobre él. 

Al igual que en el uribismo, en la reserva activa y en Acore, la organización de retirados más influyente, el auto de la JEP cayó muy mal.

Al día siguiente, Acore y otras organizaciones de la reserva activa de las Fuerzas Militares publicaron un comunicado, que titularon ‘Indignación institucional’, en el que rechazaron los avances en la investigación.

El coronel retirado John Marulanda, quien está en campaña para la Presidencia de Acore que se definirá en marzo, le dijo a La Silla que “al interior de la reserva hay mucha inconformidad con lo que dijo la JEP. Estamos convencidos de que hay un plan para deslegitimar a las Fuerzas Armadas al igualarlas con las Farc” 

Un exmilitar que ha estado involucrado en las discusiones internas de Acore, y que pidió no ser citado para no tener problemas con su dirigencia, le contó a La Silla que en la institución hay una comprensión muy pobre de la justicia transicional. 

“Para ellos es un insulto que la JEP no les diga secuestradores a los exguerrilleros de las Farc, que no los trate como delincuentes. No entienden que ponerlos en la categoría de criminales de guerra y de lesa humanidad tiene unas consecuencias mucho más graves en el marco del DIH”, le dijo a La Silla. 

Con esta influencia de los militares retirados, quienes son cada vez más beligerantes políticamente como contó La Silla en esta historia, la salida en falso de Zapateiro se suma a otra que tuvo  desde que llegó en diciembre del 2019 a la comandancia del Ejército, la fuerza más numerosa y poderosa de las Fuerzas Militares.  

Cuando lamentó la muerte de “Popeye”, el lugarteniente de Pablo Escobar condenado por varios homicidios; una solidaridad que hasta la fecha no ha mostrado con los familiares de víctimas de crímenes del Ejército. 

Esta nueva salida en falso llega, además, en un momento crítico para la institución. El Ejército debe enfrentar las imputaciones que empezará a sacar este año la JEP contra los comandantes de las brigadas por casos de falsos positivos.

Zapateiro es considerado por muchos como un buen tropero, un hombre experto en contraguerrilla y operaciones especiales. Además de haber sido comandante de nueve brigadas, batallones y escuelas distintas del Ejército, fue quien planeó la polémica Operación Fénix en la que el Ejército mató a Raúl Reyes, el primer miembro del secretariado de las Farc dado de baja, en suelo ecuatoriano. 

Pero también es visto, según tres fuentes con las que habló La Silla y que lo conocen bien, como un hombre muy impulsivo y con una capacidad reducida para calcular el alcance de sus declaraciones públicas, y de las formas políticas bajo las cuales se espera que actúe un comandante del Ejército.

Un ejemplo de esto ocurrió durante una entrevista con Juan Lozano, el director de noticias de RCN, en mayo del año pasado. Al final de la entrevista, y visiblemente emocionado, el general Zapateiro lanzó un grito de guerra, "¡ajua!", que sorprendió a Lozano y hasta ahora es la referencia más conocida para el público general de su gestión.

El difícil reconocimiento de los falsos positivos

Cómo serían juzgados los militares por los falsos positivos fue siempre uno de los puntos que dividieron a las Fuerzas Armadas con respecto al proceso de paz. Y el auto que publicó la JEP el jueves profundiza esa división.

Más allá de confirmar un mayor número de víctimas que el que se pensaba (6402 entre 2002 y 2008, a diferencia de las 2248 que tenía la Fiscalía entre 1988 y 2014), el auto de la JEP apunta a que estos crímenes fueron sistemáticos. No fueron cometidos por unas cuantas ‘manzanas podridas’ —que ha sido lo que siempre han alegado los militares—, sino que fueron una práctica que se repitió con los mismos patrones a lo largo del país.

Como contamos en esta historia, ese auto da indicios de que, al igual que los comandantes guerrilleros por los secuestros, los altos mandos militares van a terminar juzgados por su responsabilidad de mando en los falsos positivos.

Y ese es un sapo muy difícil de tragar para los militares que se han opuesto al proceso de paz; militares que, como hemos contado, tienen una influencia sobre el general Zapateiro. 

Pero más allá de las presiones internas, lo que se avecina con el caso de falsos positivos de la JEP es el esclarecimiento judicial de uno de los peores crímenes cometido por fuerzas oficiales en América Latina. Es un momento de reconocimiento histórico para la institución que la agarra con un comandante histriónico y propenso al error.

    Periodista prueba

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