El Polo se traga su primer sapo con Claudia López

El Polo se traga su primer sapo con Claudia López
 

La adjudicación hoy del contrato para construir la troncal de Transmilenio por la 68 es el primer incumplimiento de una promesa de campaña de Claudia López al Polo Democrático. El partido de izquierda, sin embargo, mantendrá su acuerdo con la Alcaldesa y está dispuesto a tragarse ese sapo. Por ahora.

Se trata de un contrato de 2 billones de pesos que estructuró Enrique Peñalosa para solucionar la movilidad de buena parte de los habitantes del occidente de Bogotá, por donde hoy solo transitan buses viejos y del SITP; y al tiempo, para aportarle pasajeros al metro elevado que se empezará a construir. La troncal mide 17 kilómetros y está diseñada para conectar la Autopista sur con la Carrera Séptima en el norte.

Sin embargo, López se había opuesto en campaña a ese proyecto proponiendo invertir esa plata en la extensión del metro a Engativá y Suba. Y se comprometió con el Polo a no construirla.

Ese partido desde siempre se opuso al proyecto, le dijo a La Silla Vacía el concejal de ese Partido Manuel Sarmiento. La razón es que vecinos y comerciantes de ese corredor los buscaron para decirles que los iban a expropiar sin soluciones que consideraban justas, y porque desde la década pasada había estudios de la firma Sener que plantearon que por allí se podían construir corredores férreos (de hecho, Petro dejó planteada una APP de iniciativa privada en su Alcaldía para hacer un tranvía para esa avenida).

Al Polo tampoco le gusta esa troncal porque la ve como parte de la estrategia de Peñalosa para perpetuar el Transmilenio en la ciudad, un modelo que siempre han cuestionado.

El exalcalde abrió la licitación antes de irse, algo que cuestionó López, que le había pedido no hacerlo y que afirmó que eso se había hecho de manera atropellada. Por eso se esperaba que parara el proceso ya como Alcaldesa. Pero hace dos semanas cambió de opinión después de una reunión con el Gobierno Nacional, que es el que pone la plata.

Su explicación es, por un lado, que la Nación (a través de la Financiera de Desarrollo Nacional) le corroboró que la 68 es prioritaria para el metro, incluso más que la Boyacá, porque tiene más demanda (algo que los concejales del Polo han puesto en duda, sobre todo Sarmiento y Carlos Carrillo aquí y aquí).

Y por el otro, que en todo caso no la va a adjudicar el director del IDU que ella va a nombrar (Diego Sánchez, que no se ha posesionado), sino el que quedó encargado que venía de la Alcaldía Peñalosa porque, según ella, son ellos los que tienen que asumir esa responsabilidad.

Hoy también salió a decir, sobre el mediodía, que jurídicamente no es posible:

Nada de eso convenció a los concejales. Ahora cuestionan que López vaya a adjudicar el contrato “cuando en la campaña acordamos que lo que Peñalosa no dejara contratado sería susceptible de revisión”, le dijo a La Silla el concejal Celio Nieves, que fue el candidato del Polo a la Alcaldía antes de hacer el acuerdo con López.

Sienten que ella ha dado explicaciones que “para ella son entendibles, pero para nosotros no”, agregó Nieves.

Sin embargo, el acuerdo se mantiene. “Es saludable para la democracia que un partido de gobierno critique algunas decisiones del gobierno”, le dijo a La Silla el concejal Sarmiento. "No queremos una relación lambona, lagarta ni hipócrita, que es lo que se ha acostumbrado. Y también vemos que el gobierno acepta de buena manera que existan diferencias”.

En todo caso, López también ha tomado otras decisiones que han sido bandera de ellos y que pueden cobrar políticamente, como renunciar al proyecto de intervención urbanística en la Reserva Van der Hammen que había presentado Peñalosa, o empezar a darle un tratamiento de derechos humanos a la protesta social, y no de orden público, así los nuevos protocolos que ella anunció necesiten ajustes.

Lo que hace la controversia por la 68 es marcar un precedente en esa relación, que todo indica tendrá el sector movilidad como un punto álgido si se tienen en cuenta otras decisiones que ya tomó la Alcaldesa y otras que está por tomar, y que ponen en juego la agenda de cambio con la que ella ganó las elecciones y la posibilidad de que el Polo pueda cobrar esa agenda políticamente.

La movilidad como fiel de la balanza

El Polo fue importante para Claudia López el año pasado porque le ayudó a reforzar su cara antipeñalosista en una campaña en la que desmarcarse del entonces impopular alcalde Enrique Peñalosa fue clave para ganar.

Y ahora es importante en el Concejo porque ella arranca sin mayorías; los cuatro votos del Polo son parte de la base con la que arranca, junto con los 12 verdes (son 16 de los 23 votos que ella necesita para pasar proyectos).

El acuerdo de campaña se concretó en el gobierno con el nombramiento de la exconcejal de ese partido, Xinia Navarro, como Secretaria de Integración, una entidad vinculada directamente con la política social del Distrito para atender a población vulnerable (niños, ancianos, familias pobres y habitantes de calle), algo muy relacionado con la garantía de derechos en la que la izquierda suele hacer más énfasis.

El concejal Celio Nieves, de hecho, le dijo a La Silla Vacía que tienen un especial interés en que en el Plan de Desarrollo López fortalezca la política social, con programas grandes y presupuesto para sacarlos adelante.

Al tiempo, en su gabinete López dejó buena parte de la política de movilidad a cargo de funcionarios que vienen de trabajar con Peñalosa:

  • El gerente de la Empresa Metro, Andrés Escobar: nombrado por Peñalosa para estructurar el metro elevado y dejar atrás el proyecto subterráneo.

  • El gerente de Transmilenio, Felipe Ramírez: Fue subgerente técnico de la empresa nombrado por Alexandra Rojas, primera gerente de Transmilenio de Peñalosa.

  • El Director del IDU, Diego Sánchez Fonseca: Viene de ser Gerente Técnico de la Financiera de Desarrollo Nacional (FDN) y estuvo involucrado en la estructuración del metro elevado. Para ese cargo Claudia López iba a nombrar a Orlando Molano, que viene de ser Director del Instituto de Recreación y Deporte de Peñalosa, es peñalosista purasangre y es amigo de López, pero esa decisión la frenó después del ruido que generó.

De parte de partidos que apoyaron a Peñalosa como Cambio Radical y el Centro Democrático, y del peñalosismo en general, según ha constatado La Silla con fuentes de esos sectores, esos nombramientos muestran una apuesta de López por tener técnicos muy calificados al frente de un sector clave para Bogotá.

Eso fue lo que ella rescató de cada uno al anunciarlos.

Sin embargo, a la luz de la izquierda, y del Polo, en particular, ellos representan una continuación del modelo de Peñalosa.  Sobre todo porque la infraestructura para la movilidad era donde Peñalosa concretaba de la manera más clara una visión de ciudad que no comparten (más Transmilenio y el metro elevado), y fue ahí donde más tuvieron oportunidad de hacerle oposición.

En eso coinciden los concejales Nieves, Sarmiento y Carlos Carrillo, con los que habló La Silla por aparte (intentamos contactar al otro, Álvaro Argote, pero no contestó nuestras llamadas ni mensajes).

Lo que más les molestó fue la ratificación de Escobar en la Empresa Metro, pues él lideró un proyecto al que ellos se opusieron cuatro años, y que de hecho tienen demandado, junto con Claudia López, ante el Consejo de Estado por considerar que cuando le aprobaron el presupuesto carecía de estudios suficientes.

Aunque el acuerdo se mantiene, la relación entre López y el Polo aún tiene varias pruebas por delante.

En las próximas semanas,  López debe decidir aumentar o no la tarifa de Transmilenio, una decisión sensible para el Polo porque Peñalosa dijo que ese aumento debía darse y ellos siempre han considerado que el Distrito debe estar dispuesto a financiar más la tarifa para evitar esos incrementos y no afectarle el bolsillo a la gente.

También están pendientes de lo que haga en la Séptima. Como en la 68, la Alcaldesa se comprometió a no hacer la troncal de Transmilenio que Peñalosa dejó a punto de contratar (la licitación está detenida por orden judicial, pero ella no ha desistido). “Ella dijo en campaña que no haría una troncal, pero al tiempo dijo que metería buses y no tenemos muy claro finalmente qué hará”, nos dijo el concejal Carlos Carrillo, el más votado de la bancada, el más crítico de López y que no votó por ella.

Por el lado del metro, nos dijo Celio Nieves, pedirán que les entreguen lo más rápido posible el resultado del estudio que hizo la comisión que nombró López para evaluar si ese proyecto tenía irregularidades.

En todo eso el Polo se juega la posibilidad de poder decir al final del gobierno que, en asuntos fundamentales para ese partido, marcó distancia frente al modelo de Peñalosa. De lo contrario, sienten que arriesgan seguir perdiendo las bases de izquierda en la ciudad a favor del petrismo, que en campaña se la jugó por decir que López sería una continuación del exalcalde en el modelo de movilidad.

La concejala de ese movimiento Susana Muhamad, por ejemplo, le dijo a La Silla que lo que han visto es que López “casi que se resigna al modelo peñalosista y no piensa darse la pela donde hay que enfrentar a poderes grandes”.

De los pasos que dé en los próximos meses, cuando presentará su Plan de Desarrollo, depende que esa visión se refuerce o pierda sentido.

Tratamos de hablar sobre las relaciones con el Polo con el Secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, pero aunque su jefa de prensa nos dijo que lo contactaría para respondernos, al cierre de esta historia no lo había hecho.

Nota: Esta historia fue actualizada a las 3:58 de la tarde con el nuevo argumento que dio López sobre la imposibilidad jurídica de parar la licitación.

    Periodista prueba

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