Por los resultados los conoceréis

Por los resultados los conoceréis

Por Héctor Riveros 05 de Septiembre de 2020

Colombia tiene la más alta tasa de desempleo de América Latina y una de las peores del mundo según las cifras que reveló el Dane hace cuatro días. Es el fracaso de las políticas de salvamento y rescate que diseñó el gobierno para enfrentar las consecuencias económicas de la pandemia. Hicieron poco, lo hicieron tarde y para beneficiar a quienes menos lo necesitaban.

Las cifras de desocupación antes de la pandemia ya eran muy malas. Durante todos los 20 meses del gobierno del presidente Iván Duque el indicador de empleo había desmejorado y durante los cinco meses de la crisis, Colombia tiene el récord de mayor impacto mundial en el empleo.

En la famosa disyuntiva entre la salud y la economía fracasamos estruendosamente. Colombia tiene una de las peores contracciones económicas del planeta.

A eso no hay que darle vueltas, hay un responsable, el Gobierno Nacional que es el dueño de las políticas macroeconómicas y en particular el ministro de Hacienda, que en un singular estilo arrogante, ha diseñado unos instrumentos que no han servido. El resultado es contundente. Las decisiones oficiales hay que evaluarlas contra los logros y en este caso todo ha salido mal.

Proteger el empleo era sin duda la prioridad frente a las medidas de aislamiento social que se tomaban para enfrentar la pandemia, todos los países lo entendieron así y diseñaron un menú de subsidio a las nóminas, de protección de las empresas, de estímulo de la demanda a través de subsidios monetarios a las personas, de aumento del gasto público. El mercado había dejado de funcionar como instrumento de regulación de la economía y el Estado tenía que poner en marcha una serie de instrumentos que lo sustituyeran al menos transitoriamente.

Pasaron dos largos meses para que el gobierno aceptara que eso era así, solo al tercer mes adoptó un programa de subsidio a la nómina, que llegó tarde  para los más pequeños que sin capacidad de resistencia ya habían prescindido de los empleados, que como se sabe en este país se concentran en pequeñas y medianas empresas.

El programa era, además de tardío, insuficiente. La tercera parte del salario mínimo es poco para los sectores más afectados que pasaron su facturación a casi cero y no tenían como resistir.

El Paef, favorece especialmente a las grandes empresas, de hecho los reportes oficiales muestran que casi el 50 por ciento de los subsidios se han entregado a empresas de más de 200 empleados y la tercera parte en las empresas más grandes del país que tienen quinientos o más trabajadores. Aunque el gobierno se ha negado a revelar la información de los beneficiarios del programa, se estima que hay unas 300 empresas que reciben algo más de 2 mil millones de pesos cada una de apoyo estatal para paliar la crisis.

El programa además tiene la paradoja de que el sector más beneficiado es el que menores restricciones tuvo para su actividad: el del comercio al por mayor y al por menor, que recibieron el 16 por ciento de los subsidios mientras que, por ejemplo, hoteles y restaurantes solo recibieron el 4 por ciento  de las ayudas.

Hay empresas, pocas, del sector comercio que tienen más de 10 mil empleos, el grupo Éxito es un gran empleador, se calcula que tiene más de 50 mil empleos directos. ¿Aplicó al subsidio a la nómina?, seguramente cumplía el requisito de haber facturado menos del 20 por ciento que el año anterior. Arturo Calle, que es una gran empresa tiene, según dijo su propietario, algo más de 6 mil empleados. La suma a mano alzada es que las empresas beneficiarias del Paef reciben dos millones de pesos por empleado. ¿El Éxito recibe más de 50 mil millones de auxilio estatal y Arturo Calle más de 10 mil?

El Gobierno alega derecho a la intimidad de los beneficiarios, pero se trata de recursos estatales que los colombianos tenemos derecho a saber cómo se han aplicado, no necesariamente porque el Éxito o Arturo Calle no deban recibir el apoyo, probablemente hay razones sociales y económicas suficientes para justificar el subsidio, sino especialmente para aclarar porque no lo reciben otros especialmente los empresarios más pequeños.

Es una discusión parecida a la que surge con el préstamo a Avianca. Que el transporte aéreo es un sector estratégico de la economía, nadie lo discute; que es un servicio público esencial cuya prestación el Estado debe garantizar tampoco; pero, claro que es pertinente la pregunta de si es ahí donde conviene  inyectar más 1,5 billones de pesos mientras sectores que generan en forma conjunta mucho más empleo tienen poca o nula ayuda estatal.

El Gobierno de Duque quedará con la impronta de ser generoso con los que menos necesitan y más bien cicatero con quienes menos tienen. Eso no es nuevo, es de la esencia de su política económica.

Lo que resulta verdaderamente insólito es que en las comisiones económicas del Congreso se haya aprobado en primer debate la ampliación del Paef hasta diciembre sin ningún correctivo, casi sin ningún debate, sin que nadie se preguntara cómo se han distribuido los recursos del programa. Las comisiones económicas del Congreso suelen actuar en conciliábulos con el Ministerio de Hacienda y se produce el efecto de que donde más se debería debatir es donde menos se hace.

Las plenarias de las Cámaras tienen la oportunidad de dar un debate serio, de introducir correctivos, no tanto y no solo para defender los empleos que aún no se han perdido sino para recuperar los que se llevó la pandemia, que son más de 4 millones en total y casi un millón formales que dejaron de aportar a la seguridad social.

Los Ministros de Hacienda de Colombia se ufanaban por ser considerados de los mejores ministros de la región según rankings publicados por revistas especializadas, si el de este año lo hacen por los resultados, Carrasquilla tiene asegurado el último lugar.

 
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