Los datos que el Presidente omitió

Los datos que el Presidente omitió

En el programa de variedades que transmiten los canales de televisión en Colombia, Iván Duque, no se supo si para justificar el aislamiento o para explicar por qué en la práctica levantó la cuarentena, mencionó una serie de datos que concluían que vamos bien en relación con la dinámica de la pandemia en Colombia. Omitió dos importantes: estamos en plena fase de crecimiento del contagio y la transmisión del virus se aceleró en forma importante.

Siguiendo los lineamientos de los epidemiólogos, el Gobierno fijó nueve indicadores que son la base para las decisiones sobre la intensidad y la oportunidad de la cuarentena. El Presidente ayer mencionó varios y los comparó con países de América Latina y Europa. Por ejemplo, dijo que estamos haciendo un buen número de pruebas, que el porcentaje de muertes en relación con los infectados es bajo, que el número de personas que dan positivos en relación con el total de pruebas practicadas también es bajo y que el número de casos y de muertes por habitante también está entre los menores de la región.

Hasta ahí todo bien.  Sin embargo, el Presidente no mencionó dos datos que resultan quizás más relevantes que los anteriores para saber cómo debemos movernos. Cuando el Presidente se refirió a los países europeos le faltó decir lo más importante: que en España, Francia, Italia y etc, en todos esos países el número de casos diarios hoy es sustancialmente menor que hace algunas semanas y que el número de casos activos disminuye todos los días porque el reporte de pacientes recuperados supera al de nuevos contagios. En Colombia, estamos en la etapa en la que es, exactamente, al contrario.

La curva de casos diarios hay que aplanarla y la de casos activos tiene que cambiar de sentido. La siguiente gráfica tomada de la página web del Corriere della Sera de Italia, comparada con la nuestra, ilustra bien en que están ellos y en qué estamos nosotros.

La línea roja muestra el número de casos (acumulado y diario a la derecha), la verde recuperados, la rosada activos y la negra muertes.

Aquí la de Colombia:

El dato y la comparación no es difícil hacerla; está en Google y en decenas de bases de datos, que se han construido para seguir la pandemia. Tomar de ejemplo a Italia, que está retomando la actividad para justificar que nosotros también lo estemos haciendo, desconoce el detalle clave que allá flexibilizaron las medidas de aislamiento solo cuando la curva cambió de sentido. Acá lo estamos haciendo cuando la curva está más empinada y va más rápido.

La otra cifra que el Presidente no mencionó y que ahora no aparece en los reportes oficiales, y se ha vuelto difícil encontrarla, es una que los epidemiólogos siempre dijeron que era la más importante que es la tasa efectiva de contagio, una fórmula compleja para quienes no tenemos esa formación, que determina a cuántas personas potencialmente puede contagiar una que es portadora del virus. Lo que habían dicho es que el objetivo es que ese indicador sea menor de uno y que arriba de 1.2 puede llevar al colapso del sistema de salud en cuestión de semanas.

Pues bien, el Ministro de Salud reveló hace un par de días en una entrevista radial que esa tasa estaba en Colombia del orden de 1.3 y que en ciudades como Cali y Barranquilla estaba en el 1.5. El dato no se lo dieron al Presidente, o no le pareció relevante, cuando, según dicen los epidemiólogos, es realmente el dato esencial.

Porque la gente actúa como lo hizo anoche el Presidente es que en los juzgados ponen a jurar a los testigos a "decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”. Anoche, Duque dijo solo parcialmente la verdad, no la dijo toda.

Ahora, los datos que sí dio son ciertos y evidentemente la pandemia ha afectado a Colombia proporcionalmente menos que a muchos países de la región y ni qué decir a los de Europa.  Pero lo que ayer se discutía era la oportunidad de autorizar la circulación de personas y la realización de todas las actividades económicas, sin excepción, justo cuando la transmisión del virus crece a velocidades importantes. El largo listado de actividades para las que se autoriza a las personas que circulen termina con un “todo” escrito elegantemente: las actividades profesionales, técnicas y de servicios en general”.

También es cierto que el crecimiento de la afectación por la pandemia coincidió con una fatiga social con las normas de aislamiento, por razones económicas, pero también emocionales y de otra índole. La gente se cansó y no está cumpliendo las normas de la cuarentena.

El aislamiento se ha convertido en un interesante experimento de regulación social. Todo el que quiere, en la práctica puede salir a cualquier cosa y así está actuando la gente. Unos se cuidan voluntariamente y porque pueden hacerlo sin mayores afectaciones económicas, otros salen a trabajar y lo hacen con cuidado, otros asumen riesgos por la imposibilidad de minimizarlos en la actividad que desarrollan y, en fin. Cuáles serán las consecuencias de ello en términos de afectaciones a la salud, está por verse.

El Presidente adoptó un lenguaje contradictorio, dice que prolonga el aislamiento pero autoriza a todo el mundo a salir, quiere quedar bien con los unos y con los otros. A los científicos, que le dicen que es el momento en que mayor cuidado hay que tener, trata de dejarlos tranquilos diciendo que amplía el aislamiento y a los que lo presionan para que, por razones económicas, elimine restricciones los autoriza a moverse sin que se note y echándole la responsabilidad a los alcaldes.

Como el propio Duque dijo ayer, no hay fórmula mágica, nadie sabe bien qué conviene, ni cuándo, pero a lo que sí tenemos derecho los ciudadanos es a que, semejante juego, sea al menos con las cartas destapadas.

    Periodista prueba

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