Cuentas alegres

Cuentas alegres

Las elecciones de éste 11 de Marzo producirán unos resultados de los que todos querrán sacar partido para aparecer como triunfadores. Algunos les atribuyen además un supuesto efecto sobre la carrera presidencial para tratar de demostrar una supuesta fuerza con la que se posicionen mejor en el partidor.

Las consultas convocadas por el Centro Democrático y por el movimiento de Petro van a sacar seguramente muchos votos. Cualquier cálculo es mucho. Si, por ejemplo, el 50 o 60% de los votantes deciden participar en ellas sumarán 7 o 8 millones de votos, lo cual solo demostrará que muchas personas que después no votarán por los candidatos así elegidos decidieron participar por la razón que sea.

Es claro que Martha Lucía Ramírez recibirá muchos votos de personas que en realidad están buscando derrotar al candidato de Uribe. Al propio Duque lo van a inflar los Char que decidieron intervenir en la consulta para hacerle un guiño a Uribe y de una vez marcar el camino para el evento en que la caída de Vargas siga como lo muestran las encuestas.

La consulta de Petro tendrá menos interferencias externas, pero igual dado que el tarjetón está disponible es seguro que votarán muchos que no necesariamente tienen a Petro como primera opción para la elección presidencial. De cualquier modo, este termómetro será un poco más fiel que el del uribismo que estará más contaminado.

Sacar muchos o pocos congresistas tampoco es un indicio certero de lo que puede pasar después. En el 2002 Uribe no eligió congresistas y ganó en la primera vuelta. En el 2014 el Centro Democrático eligió menos del 20% del Congreso y su candidato, Oscar Iván Zuluaga, ganó en el primer turno y estuvo a punto de ganar la Presidencia.

En el 2010 Mockus eligió cinco senadores y llegó a la segunda vuelta y los partidos liberal y conservador obtuvieron mucho mayor representación congresional que apoyo en las elecciones presidenciales.

Los resultados para los partidos serán dispares entre el Senado y la Cámara. Es casi seguro que el Centro Democrático obtenga la votación más alta al Senado, pero su representación en la Cámara seguirá siendo precaria, aunque mejor que la marginal que tiene hoy y sumada su bancada será la tercera o la cuarta, lejos de la liberal que probablemente conserve el título de ser la bancada más grande del Congreso a pesar de que algunos le vaticinan una debacle.

Fajardo cometió el mismo error del 2010 que fue dejarse meter en la elección de Congreso y para debilitar su candidatura le enrostraran que va a tener una bancada pequeña e incluso le tocará responder por el incierto resultado del Polo. Nada sería más injusto que la lista de Robledo no alcanzara el umbral y ese Partido perdiera su representación en el Senado e incluso ponga en riesgo su personería jurídica. A ese hecho, además de muy malo en sí mismo, le atribuirán un efecto sobre la candidatura de Fajardo que será más simbólico que real.

Vargas y sus amigos se han inventado la teoría de que la de mañana será una primera vuelta y que esta vez en realidad serán tres. Lo han repetido y algunos opinadores han caído en la trampa y lo repiten como si fuera una teoría inteligentísima. Es una estrategia para revivir a ex vicepresidente que ya va cuarto en la intención de voto a pesar de lo cual seguramente su Partido, el que negó para inscribirse por firmas, obtenga un crecimiento importante en las curules de Senado y probablemente una reducción en las de Cámara.

El propio Santos se quiso inventar un triunfo anticipado y para ello reunió a miembros de los partidos que han apoyado el proceso de paz en el Congreso, les hizo unas cuentas alegres y llegó a la conclusión que él sería el gran ganador de estas elecciones porque esos partidos volverán a elegir aproximadamente el 70% del Senado.

Obviamente es una ficción insostenible porque ese supuesto “triunfo de la paz” estaría soportado, entre otras, en las bancadas de Cambio Radical y Conservadora que han hecho sus campañas basados justamente en que se opusieron en el Congreso a la implementación del acuerdo con las Farc. La publicidad de Rodrigo Lara, cabeza de Cambio no cuenta lo que hizo, sino que se vanagloria de haber impedido que se aprobaran las leyes para consolidar el proceso de desarme con las Farc y el Presidente insiste en ponerlo en la foto de los defensores de “la paz”.

Es probable que mañana termine el mito de la fuerza electoral de los grupos cristianos y de su factor decisivo para el triunfo del NO en el plebiscito. Es casi seguro que de entre ellos el grupo que más votos saque sea el MIRA que estuvo con el SI y, por fortuna, saldremos de Ordoñez al que los medios le han dado una representatividad que no parece tener.

El lunes comenzará en serio la campaña presidencial sin que lo que pase éste domingo tenga la incidencia que le están atribuyendo.

    Periodista prueba

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