“Nuestra meta es producir mil respiradores en un mes. Ese es nuestro Everest”

“Nuestra meta es producir mil respiradores en un mes. Ese es nuestro Everest”

Por Juanita Vélez 20 de Marzo de 2020

Con más de 258 mil casos de coronavirus en el mundo, uno de los principales desafíos que han tenido países como China, Italia, España, Alemania, Francia o Estados Unidos, es que no hay suficientes respiradores para tantos enfermos y eso que ahí mismo los fabrican.

La Unión Europea, por ejemplo, tomó la decisión de exportarse entre sus países miembros respiradores y cualquier otro material sanitario, como las mascarillas. Y si alguno quiere exportar a otros países, la UE tiene que dar el visto bueno.

En Estados Unidos están en las mismas. No hay suficientes respiradores y por eso el presidente Donald Trump, anunció que invocará la ley de Producción de Defensa, que le da la facultad de ordenarle a los fabricantes que produzcan el equipo que necesite el país, en este caso respiradores. 

Aunque Colombia aún sigue en fase de contención y no ha entrado en la etapa de mitigación, como en estos países, ese problema claramente ya se ve venir.

Por eso en La Silla entrevistamos a Mauricio Toro, un ingeniero mecánico paisa que lleva diez años trabajando en el diseño de implantes de reconstrucción ortopédica y maxilofacial y que está trabajando con un equipo de 56 ingenieros, investigadores, médicos intensivistas y epidemiólogos, para crear la tecnología que permita producir respiradores de bajo costo en Colombia para que puedan ser usados en seis semanas, cuando se estima que los casos de infectados crezcan más.

La Silla Vacía:  ¿Hay escasez de respiradores en Colombia?

Mauricio Toro: No tengo la cifra exacta de cuántos respiradores hay en Colombia. Creo que no hay un dato oficial. Lo que pronostican los epidemiólogos que trabajan en el equipo conmigo es que en un escenario pesimista, que sería si nos desjuiciamos y nos enfermamos todos al tiempo, habrá un déficit de respiradores. En Italia, por ejemplo, en muchos pacientes ya dejaron de usarlos porque es tanta la gente infectada que están ensayando otras herramientas. 

Ojalá no lleguemos a necesitar toda esta ingeniería en la que ya estamos trabajando.

LSV: ¿Para qué se necesita un respirador?

M.T: Los respiradores mecánicos meten aire a presión enriquecido con oxígeno. Eso mantiene vivo al paciente mientras las defensas del cuerpo hacen el proceso de desinflamar los pulmones. Por eso son claves para el coronavirus.

LSV: ¿Acá hay quien fabrique respiradores?

M.T: No. Son dispositivos de altísima complejidad y sofisticación. Se fabrican principalmente en Europa y allá están en crisis. No tienen cómo abastecer a nadie más. El otro gran exportador es China, que paró por el coronavirus durante meses sus operadores. Y también está Estados Unidos, con sus propias fábricas, pero allá están colapsados. No hay mercados alternativos de respiradores. Este es un problema global. Todo el mundo está mirando dónde comprar y no es un problema de plata, es un problema de capacidad.

LSV: ¿Y no hay manera de que desarrollemos esa tecnología?

M.T: En eso estamos. Yo trabajo fabricando implantes y con los compañeros de la empresa comenzamos a pensar cómo hacer para ayudar con toda este tema del coronavirus. Alguien compartió en el grupo que tenemos de WhatsApp un artículo de 2010 del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés) sobre el diseño y creación de prototipos para un respirador de bajo costo.

Básicamente consiste en una bolsa de caucho autoinflable conectada a un control electrónico que mueve esa bolsa y que replica la función de un respirador mecánico. No sé si has visto esas bolsas de resucitación. Esa bolsa es un respirador en su manera más básica accionado por una persona. Necesitamos poner algo de robótica para que no sea una persona la que lo accione. En eso andamos.

LSV: ¿Y en qué están en este momento?

M.T: Pues ya con la idea del artículo de MIT yo puse en LinkedIn que quería reclutar gente que nos ayudara con esto y nos hemos juntado con otros grupos de innovación de empresas y esto agarró inercia. Son más de 100 entidades las que están metidas aportando, como la Universidad de Antioquia y su grupo GIBIC (Grupo de Investigación en Bioinstrumentación e Ingeniería Clínica), la ruta N (un centro de innovación y negocios en Medellín), Innpulsa, la Andi, la Escuela de Ingeniería de Antioquia, Eafit, la Fundación Santa Fé, la Universidad de los Andes, entre muchas otras.

Ya tenemos dos prototipos del respirador que esperamos que estén listos esta semana para hacer pruebas. La otra semana sería de ajustes y mejoras. Lo que queremos es compartir todos los códigos e información para armar estos prototipos para que cualquiera en el país que tenga las capacidades pueda empezar a producirlos y que todos los materiales que se necesitan para armarlos los encuentren acá, en el mercado nacional.

 

LSV: ¿Pero no necesitan permisos antes de sacarlo al mercado?

M.T: Sí, claro. Estamos trabajando muy de cerca con el INVIMA para lograr la aprobación en caso de que se necesiten estos respiradores en la crisis. Han estado súper abiertos y tienen todo el compromiso.

LSV: ¿Cuánta plata se han gastado en estos dos prototipos?

M.T: Hasta ahora nos hemos gastado 150 millones de pesos, que han salido de Industrias Médicas Sampedro, la empresa en la que trabajo y la Universidad de Antioquia. Ellos nos han dado permiso para trabajar en sus instalaciones. Tenemos 25 ingenieros metidos de cabeza en el desarrollo de los prototipos.

LSV: Y si todo sale bien, ¿cuántos respiradores esperan fabricar?

M.T: Lo que te diga es especulativo. Nuestra meta es producir mil ventiladores en un mes. Ese es nuestro Everest. No te puedo prometer que lleguemos, pero estamos metiéndole con toda para tenerlos en la fase más crítica, que calculo que será en seis semanas. Estamos trabajando contra el reloj.

LSV: ¿Cuánto puede costar llegar entonces al Everest?

M.T: Creo que vamos a necesitar entre cinco mil y seis mil millones de pesos, que esperamos conseguirnos por crowdfunding.

Un respirador hospitalario normal, como los que tu ves en cualquier clínica, cuesta miles de dólares, sino cientos de miles. Uno como el que estamos creando podría costar entre 500 y mil dólares. Pero nuestra idea no es venderlo. Queremos es regalar los diseños, que la gente los baje de este blog en el que estoy actualizando cómo avanza todo. Porque si centralizamos la producción es imposible suplir la demanda.

El plan que tenemos es producir los que más podamos y como te digo, que la gente que tenga la capacidad en las regiones pueda hacerlos por su cuenta. Nosotros dejaríamos todo publicado, la lista con los proveedores, los precios. Es que no podemos montar una planta de producción. Aquí hay es que unirnos entre todos para mostrar que la innovación es el camino.

Ya dos universidades en Estados Unidos están tomando nuestro diseño y en Inglaterra hay unos ingenieros de Ferrari que están trabajando en la versión inglesa del respirador basado en lo que estamos haciendo.

    Periodista prueba

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