La movida de Uribe para sacar réditos de su indagatoria

La movida de Uribe para sacar réditos de su indagatoria

La indagatoria que hizo ayer la Sala de Instrucción de la Corte Suprema al senador y expresidente Álvaro Uribe Vélez en el caso que le lleva por presunta manipulación de testigos llegó con mucha tensión, pero finalmente pasó con bastante tranquilidad. 

Eso probablemente porque la Corte no tomó ninguna decisión ayer sobre él, lo que en todo caso habría sido extraordinario, pero también porque el expresidente aprovechó la atención para defenderse sin irse contra la Corte, como ha hecho en el pasado, y más bien martillar su discurso de ser víctima de una supuesta injusticia a pesar de que dice respetar la justicia. Pero, lo más llamativo, es que esa defensa no se quedó allí sino que la usó para dar un empujón a sus candidatos para las elecciones locales del 27 de octubre.

En esa medida, la reacción de Uribe ayudó a bajarle tensión a un día que no pintaba fácil, con marchas en su favor y en su contra que convergieron en la plaza de Bolívar de Bogotá, que pintaban tan difíciles que la Corte decidió hacer la audiencia en el Palacio de Justicia y no en las oficinas de la Sala de Instrucción, al norte de Bogotá y cerca de la Universidad Pedagógica, por petición de la Policía.

Finalmente Uribe entró a la Corte, salió a almorzar en un receso de dos horas, terminó ayer mismo la audiencia y en su discurso de hora y media de anoche, dijo que el magistrado ponente, César Reyes, había sido respetuoso y había hecho su trabajo.

Ese discurso y esa tranquilidad pueden cambiar pues el magistrado tiene 10 días para definir si ordena la detención preventiva, en cárcel o en su casa, a Uribe, lo que implicaría pedir que se suspenda su curul, o no. En cualquiera de los casos, el proceso seguirá adelante y en los próximos meses la Sala debe decidir si llama al expresidente a juicio ante otra Sala de la Corte, la de Primera Instancia, o desecha el proceso.

Ese plazo vence el 23 de octubre, el miércoles antes de las elecciones, por lo que el tema se puede reactivar como un huracán justo antes de las votaciones. Si no, probablemente Uribe mantenga el rumbo de su discurso de ayer.

La vuelta de tuerca del expresidente

Para cualquier persona es una mala noticia quedar vinculado a un proceso penal, así sea antes del juicio, como es el caso de Uribe. Pero el expresidente mostró un camino para intentar darle la vuelta.

Lo primero que hizo fue no dar mayores declaraciones a la prensa en los últimos días sobre el proceso, asistir a la indagatoria y salir como entró. No aprovechó la marcha a su favor para dar un discurso que caliente a sus bases, como hizo por ejemplo el día de las víctimas de 2017, ni se enfrentó a sus críticos, como hizo apenas hace dos semanas en Marinilla, Antioquia.

Por el contrario, fue a un espacio no confrontacional y donde solo había uribistas, la sede de su partido, y dio un discurso de hora y media, en el que recalcó cuatro grandes ideas:

  • Se mostró como víctima de una supuesta injusticia

Quizás la idea más fuerte del spin de Uribe a la indagatoria es señalar que la audiencia es un eslabón más en un supuesto complot político-judicial contra él. En su discurso dijo cosas como "le robaron la presidencia a Óscar Iván Zuluaga con el tema del hacker", "¿A quién más le hacen 21 mil interceptaciones en apenas unos días?" y, en general, dedicó la mayor parte de su intervención a mostrar ese punto.

Por ejemplo, cuestionó las filtraciones de audios y pruebas del proceso, cuando está sometido a reserva, y dijo que las decisiones salen antes de elecciones: habló del escándalo del falso hacker en la campaña presidencial de Zuluaga de 2014, de la fecha de esta indagatoria y de la del inicio de este proceso (“Un proceso que había empezado en el 2012 lo falla, al contrario de toda lógica, pocos días antes de la elección del Congreso 2018, absuelven a mi acusador (...) y me acusan a (…) ¡qué daño electoral me hicieron!”, afirmó). 

Con eso, Uribe se mostró no como un rival de la Corte sino como una víctima que busca apoyo, lo que encaja con la segunda idea fuerte de su intervención.

  • Argumentó que respeta la ley y las instituciones judiciales

Uribe también argumentó que respeta la ley y las instituciones judiciales. Para recalcarlo, en su discurso de anoche recordó explícitamente que acató la decisión de la Corte Constitucional de prohibir su segunda reelección (aunque para la primera, aliados suyos pagaron prebendas en el Congreso para que pasara). 

"La circunstancia de que yo haya tenido discrepancias con algún grupo de magistrados nunca ha avanzado hasta el punto de desconocer las instituciones. A lo largo de este año he asistido a la justicia cuantas veces he sido requerido a la Corte Suprema”, dijo, o también “Una cosa es que pensemos en reformas a la justicia y otra que desafiemos las instituciones”.

”A lo largo de este año he asistido a la justicia cuantas veces he sido requerido a la Corte Suprema”

Álvaro Uribe

Quizás más que esas palabras, la imagen de que estuviera sentado en el estrado de los investigados refuerzan esa idea.

Sin embargo, además de los ataques a la Corte Suprema que hizo Uribe como presidente (desde 2007, cuando estalló la parapolítica, e incluyendo las escuchas ilegales de miembros de su Gobierno a magistrados), incluso en este mismo proceso ha mostrado que su acatamiento tiene matices: hace poco más de un año, cuando la Corte anunció que lo llamaba a indagatoria,  renunció y luego desrenunció a su curul por el proceso, novela en la que se fue duro contra la misma Corte con pronunciamientos como éste

Al final, como explicamos en La Silla, mientras ocurría eso bajo los reflectores, su defensa buscó tumbar el llamamiento a indagatoria, o por lo menos aplazarlo para que fueran los nuevos magistrados de la Sala de Instrucción quienes la hicieran, como en efecto ocurrió.

Eso, además, recuerda que si la indagatoria se dio en la recta final de la campaña electoral no es solo por decisiones de la Corte, sino por acciones de la defensa de Uribe. 

En todo caso, su discurso de ayer ayudó a bajarle la temperatura a una coyuntura fuerte por lo inusual de ver a un expresidente en un proceso penal, y le sirvió para enfocar en la idea siguiente: lo que importan hoy son los votos.

  • Lo importante es la campaña electoral actual

Después de avanzar así su defensa, anoche Uribe aprovechó para hacer campaña, que fue lo más novedoso. El cierre de su discurso fue sobre las elecciones del 27 de octubre: habló de algunos candidatos que apoya, como Miguel Uribe a la Alcaldía de Bogotá, y dijo que va a seguir haciendo correrías electorales en las regiones.

 

De hecho, tras pedir a los votantes no dejar de apoyar a los candidatos del Centro Democrático por las investigaciones y anunciar esas correrías, con fechas y lugares, ató su discurso electoral con el del respeto a los jueces: "Aquí seguiré con los crocs recorriendo Colombia y asistiendo a la Corte y a la justicia cuantas veces sea necesario".

Con eso, también envía el mensaje a sus seguidores y copartidarios de que el golpe de una indagatoria debe más bien reforzar sus esfuerzos electorales. En otras palabras, en medio de su lío judicial aprovechó para buscar réditos de campaña. 

Más cuando la cuarta idea deja un camino claro para encontrar un responsable diferente a él o al representante Álvaro Hernán Prada, a quien defendió, y ese alguien no tiene poder político ni es de su partido.

  • Si hay algún culpable, no es él ni es un político de su partido

Uribe dejó una idea que abre el camino para que el que avance sea el proceso que lleva la Fiscalía contra uno de sus abogados, Diego Cadena, que fue su eslabón con los testigos cuya manipulación investiga la Corte. De hecho, las pruebas muestran comunicaciones directas de Cadena con por lo menos dos de ellos, Juan Guillermo Monsalve y Carlos Enrique Vélez, pero no de Uribe con ellos.

En su discurso, el expresidente dijo lo siguiente: “Me vine a enterar en las últimas semanas, diez meses después de una declaración del testigo Carlos Enrique Vélez, que le había dado $2 millones por razones humanitarias. Fue a decírmelo a mi oficina y le dije: ‘hombre, doctor Diego, si me hubiese consultado, le digo que de ninguna manera. Terminantemente no'”

Eso puso los reflectores sobre Cadena, que con el paso de las semanas se ha ido convirtiendo en un protagonista más visible gracias a columnas de Daniel Coronell. No en vano esta mañana fue noticia en todos lados, y el mismo Cadena aceptó que fue quien hizo esos pagos sin que Uribe lo supiera, aunque alegando que fue una ayuda humanitaria.

Todo eso abre el camino para que Uribe pueda desligarse, por lo menos judicialmente, de eventuales actuaciones ilegales de Cadena, y el que él mismo haya puesto eso de presente a los magistrados de la Sala de Instrucción de la Corte muestra su estrategia para que la indagatoria sea un hecho positivo para él - como de hecho prevé el procedimiento penal por el que se lleva su caso, pues aunque una indagatoria suele ser una derrota en la opinión, está pensada como el espacio idóneo para que una persona investigada pueda ejercer su derecho a la defensa.

Los demás también lograron cosas

Además de lo que logró Uribe, otros dos actores clave tuvieron victorias:

  • La justicia, y en especial la Corte, ganó legitimidad

En un país en el que la justicia a veces no tiene buen nombre ni gran respaldo, lo que ocurrió ayer es una buena noticia para la rama.

Primero, porque a pesar de las voces más radicales del uribismo que hablan de corrupción de la Corte y prácticamente piden desacatar sus decisiones, la indagatoria se hizo, una imagen poderosa de que los jueces pueden y deben investigar los presuntos delitos, por poderoso que sea el investigado.

Segundo, porque si la voz políticamente más fuerte contra la legitimidad de las decisiones judiciales viene del uribismo, Uribe no se fue contra la Corte y dijo sobre Reyes que "procedió en el cumplimiento de su deber. No tengo queja".

Todo eso le suma legitimidad a la Corte, legitimidad que probablemente necesite cuando tome las siguientes decisiones en este caso y en otros de consecuencias políticas o sociales.

  • Iván Cepeda y el antiuribismo vieron a Uribe en un estrado judicial

El antiuribismo más fuerte lleva años diciendo que el expresidente debería responder ante la justicia; de hecho, Uribe tiene decenas de denuncias e investigaciones penales en estados muy previos en la Comisión de Acusaciones y en la misma Corte (para febrero de 2018, cuando arrancó el caso de la indagatoria, eran más de 200). 

Por eso, que finalmente estuviera ante un juez en una investigación fue para muchos una victoria, aunque menor de la que algunos esperan que es verlo en la cárcel, y aunque no sea por paramilitarismo, que es la acusación más fuerte en su contra.

Justamente el discurso de Uribe podría bajarle la caña a esa victoria al no darle tanta importancia a la indagatoria, pero el efecto final se verá es en si la Sala de Instrucción decide llamarlo a juicio o desechar el proceso.Para eso faltan meses.

    Periodista prueba

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