Un miquito con cara de palomita para los contralores

Un miquito con cara de palomita para los contralores

El miércoles puede arrancar el último debate de la reforma constitucional a la Contraloría. En su última ponencia quedó un mini mico que permite que los contralores departamentales, municipales y distritales sigan en su cargo más allá del próximo enero, cuando se acaban sus períodos. 

Eso quiere decir que contralores como el de Bogotá, Juan Carlos Granados, a quien la Fiscalía le imputó cargos por presuntamente recibir dinero de Odebrecht; o el de Antioquia, quien quiera que sea después de la captura del vicecontralor Rubén Darío Naranjo, a quien le había heredado su cargo del también imputado Sergio Zuluaga; controlarían a los nuevos gobernantes locales.

Hasta este debate, el proyecto planteaba que hubiera una elección normal en enero, de las nuevas Asambleas y Concejos, para contralores que duraran solo dos años, mientras salía una ley que debe definir cómo sería la elección por concurso de méritos de esos contralores, un cambio que trae la reforma para despolitizar su designación, y se hacen esos concursos.

El senador de La U y coordinador ponente, Roy Barreras, aunque prefería que las contralorías regionales desaparecieran y los contralores fueran elegidos por el Contralor General (como lo hace la Fiscalía o la Procuraduría actualmente), le dijo a La Silla que acordaron durante el debate que no querían entregarle ese poder a los concejales y diputados que quedarán electos en octubre - aunque la alternativa, en la última ponencia, es dejarlo en manos de los grupos políticos que hoy las tengan.

Eso con el lío de que no es claro cuánto tiempo tardaría el Congreso en sacar la Ley, el Gobierno en reglamentarla y a quien quede encargado hacer el concurso. Barreras espera que la reforma a la Contraloría se apruebe esta o la semana entrante, que la entidad presente lo más rápido posible el proyecto de ley de la elección de contralores y que, con un mensaje de urgencia del Gobierno, salga antes de que acabe el año.

Aunque eso es improbable, porque la reforma se ha vuelto un tema polémico, como muestran las críticas del Consejo Gremial o las columnas de este fin de semana de Germán Vargas y María Isabel Rueda

Además, si el Senado la aprueba, igual falta que concilie varios puntos debatidos con la Cámara; que el Congreso saque adelante la ley en periodo electoral; que el Gobierno le dé mensaje de urgencia, lo que no es obvio. Encima de todo organizar y hacer los concursos tardaría por lo menos varios meses.

Por eso, si la plenaria del Senado acepta esta propuesta, y luego queda en la conciliación, los contralores locales pueden empezar a planear su trabajo para el próximo año, y los nuevos concejales y diputados se pueden bajar de la idea de arrancar sus períodos nombrando esos poderosos funcionarios.

    Periodista prueba

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