La Minga le hace la previa al Comité del Paro

La Minga le hace la previa al Comité del Paro

Por Tatiana Duque | Nicole Bravo 20 de Octubre de 2020

Anoche, con un ‘juicio político’ al presidente Iván Duque en la Plaza de Bolívar, concluyó el primer día de manifestaciones de la Minga en Bogotá. Con ese acto simbólico, los indígenas reivindicaron peticiones que van más allá de la protesta de los cabildos y se pusieron en la primera línea de la movilización social, a menos de dos días de que el Comité del Paro vuelva a las calles.

 

Ese ‘juicio en ausencia’ fue seguido en directo desde la Casa de Nariño por el presidente Iván Duque y su primer círculo; y según le dijeron a La Silla fuentes de Palacio, ratificaron su tesis de que las manifestaciones son un acto proselitista.

“Por eso es que no importaba que el Presidente se reuniera con ellos o no, porque igual habría juicio. Ellos (la Minga) tienen una agenda político electoral”, nos dijo una persona que acompañó a Duque durante las reuniones de ayer.

Mientras la Minga actúa como telonera del Paro, y se suma al calentamiento previo a las movilizaciones que seguramente vendrán en noviembre, en conmemoración de las del año pasado; el Gobierno reedita la receta que siguió frente al Paro el año pasado, a una escala más local, mientras refuerza su discurso de defensa de la institucionalidad y el orden.

Mismas exigencias y mismas marchas

En la Plaza de Bolívar la Minga fue recibida por la alcaldesa Claudia López quien dio su discurso diciendo que respetaba la movilización, agradecía las medidas de bioseguridad adoptadas e invitaba al Gobierno a escuchar la Minga. Después de esto, los representantes de la Minga pasaron por la tarima para explicar los puntos claves y las solicitudes que tenían.

Las más de 20 personas que estaban en tarima pusieron una silla rimax con el nombre del presidente Iván Duque, imitando la ‘silla vacía’ que le dejaron a Álvaro Uribe hace 11 años (episodio del cual La Silla Vacía tomó su nombre) y denunciaron ante los miles de asistentes en la Plaza de Bolívar, quienes hacían las veces de “jueces naturales”, las acciones que habían llevado a la movilización y que enmarcan en la defensa de la vida, el territorio, la democracia y la paz.

Puntos que engloban temas que no solo afectan a los cabildos, comunidades afro y campesinos, que conforman la Minga, sino puntos de la agenda de orden nacional que detonaron las movilizaciones del 21N del año pasado.

Denunció los asesinatos de todos los líderes sociales en el país y un total de 104 masacres en los dos años de Duque (3 más que las verificadas por la ONU hasta agosto de 2020); criticó la apuesta del Gobierno por el fracking; los intentos de empresarios y Cambio Radical (partido de la coalición de gobierno) de modificar la consulta previa; y otros temas que venían de la Minga de 2019 y que retomó el Paro el 21N, como la necesidad de reanudar los diálogos con el ELN y de implementar el Acuerdo de Paz.

El ‘juicio’ terminó en una sentencia de 22 puntos que van desde responsabilizar al Gobierno en cabeza de Duque de vulnerar los derechos fundamentales de afros, indígenas, sindicatos, entre otros; hasta ordenar la anulación de licencias y proyectos minero energéticos que puedan “atentar contra la vida y el equilibrio natural” de los pueblos.

No es claro cómo ‘ejecutarán’ la sentencia. Por ahora es un mensaje simbólico del pueblo indígena que siente que así ejerce su autonomía política reconocida en la Constitución.

Esta movilización gestada en el Cauca, a la que se le han sumado estudiantes, como representantes de la Unicauca; organizaciones sociales, como Cima y Marcha Patriótica; sindicatos, como la Central Unitaria de Trabajadores se convierte en la ‘previa’ de las protestas nacionales programadas para el 21 de octubre en cabeza del Comité Nacional del Paro.

Como contamos en esta historia, ambas movilizaciones arrancaron por aparte, pero desde ayer están ultimando detalles, como puntos de salida y de convergencia para ir juntas el miércoles, según confirmó La Silla con varios líderes de la Minga y el Paro.

Según cálculos de la Minga y del movimiento del Paro esperan reunir a cerca de 150 o 200 mil personas en Bogotá.

“La Minga ha ayudado a crear un ambiente positivo para estas movilizaciones”, dice Fabio Arias, directivo de la CUT e integrante del Comité Nacional del Paro.

A las cuatro banderas de la Minga, los del Paro le suman las seis peticiones de su pliego de emergencia que radicaron el 19 de junio de este año y que recogía “las necesidades básicas” de los ciudadanos durante la pandemia y la cuarentena.

Con la marcha de mañana, el Paro busca llegar a una negociación con el Gobierno Nacional, mientras que con la Minga no es claro lo que pasará.

Ferley Quintero, consejero mayor del Consejo Regional Indígena del Cauca (Cric), le dijo a La Silla que después de la movilización del miércoles retornarán a los territorios para evaluar los resultados y pensar las movilizaciones futuras.

“La Minga va desde el 10 de octubre, la gente está agotada y los recursos están escaseando”, comentó. Pero la fecha de regreso aún no se sabe ya que depende de las decisiones que tomen en asamblea general.

Pero mientras los dos espacios de movilización social se unen, el Gobierno muestra pocas intenciones de tender puentes de negociación, a menos de que sea en sus términos.

Duque repite receta

Dentro de la agenda del Gobierno para lidiar con la Minga no está previsto que el Presidente se encuentre cara a cara con los líderes, que es lo que ellos quieren.

Según recogió La Silla con cuatro altos funcionarios que están atentos al tema, la reticencia obedece a que ven la idea del “juicio político” como una amenaza a la democracia y la institucionalidad. 

“Ellos no quieren una reunión sino un debate político, y el Presidente no es citado a debates políticos, ni siquiera el Congreso lo cita”, nos dijo el comisionado de Paz, Miguel Ceballos, uno de los encargados de hablar con la Minga.

”Ellos harán su acto político acá y yo cumplo mi acuerdo”

Miguel Ceballos, comisionado de Paz

“Nosotros vemos el juicio como un riesgo enorme para la democracia”, nos dijo a su turno otra alta fuente del Gobierno, en referencia a que los indígenas no pueden atribuirse la potestad de juzgar al Presidente. 

Además, la unión de la Minga con el Paro de mañana, al que consideran desde el año pasado que tiene intereses electorales, les confirma su tesis de que la agenda de estas movilizaciones no es expresar un descontento social sino pavimentar una campaña política hacia el 2022.

“Durante las reuniones se ha hecho la pregunta: ¿si el Presidente se hubiese reunido con la Minga, ellos hubiesen desistido de estar el 21 octubre? obvio no, porque ellos cometieron el error de estar juntando la reivindicación con el Paro”, nos dijo una de las fuentes de Palacio.

Duque, a su turno, en dos discursos ayer (en un evento con empresarios y en su programa diario) insistió, sin hablar directamente sobre la Minga, en que los intereses políticos y electorales pueden afectar la reactivación nacional tras las cuarentenas, porque las manifestaciones son un riesgo de rebrote.

“Tenemos que caminar por encima de ese interés, hay que trabajar y mantener siempre el espíritu dialogante y constructivo, sin emplazamientos, sin ultimatums, sin términos como los juicios. Las aglomeraciones de hoy pueden ser los rebrotes de mañana”, advirtió Duque.

Solo una de las cuatro fuentes consultadas nos mencionó directamente a qué interés electoral se refieren: al de Gustavo Petro, quien en su discurso de concesión de la victoria a Duque dijo que haría oposición con “un pie en la calle y otro en el Congreso”.

Según la fuente del círculo de Duque, que aliados suyos como la congresista María José Pizarro y el excandidato Hollman Morris recibieran la marcha en la plaza de Bogotá es una prueba más de que se trata de una movilización con interés electoral. Las otras tres fuentes nos hablaron solo “de intereses electorales de opositores al Gobierno”.

“Este gobierno no hace cosas nuevas, en todas las ocasiones que se enfrenta al movimiento social tiene una receta: deslegitimar al movimiento, bajarle la caña a las razones, echarle la culpa a los violentos y diluir la conversación”, nos dijo el analista político Sergio Guzmán.

”La Minga ha ayudado a crear un ambiente positivo para estas movilizaciones”

Fabio Arias, CUT

Tanto en 2019 como ahora, se ha tratado de deslegitimar la movilización acusandola de estar infiltrada por disidencias y el ELN. 

En el caso de la Minga, más que una acusación directa del gobierno, Semana y El Tiempo publicaron un audio filtrado de inteligencia del Ejército con una conversación en la que hablaban dos personas, sin identificar, que las publicaciones atribuían a disidencias de las Farc, que hablaban de enviar delegados y hablaban de sectores por donde pasó la Minga. 

Mientras el Gobierno se rehusó a reunirse con los líderes del Comité del Paro y en cambio convocó a una Conversación Nacional amplia que incluía sectores que no habían marchado, que por la pandemia Duque dejó a medias y que no resolvió el malestar, a la Minga le está respondiendo con una estrategia ligeramente similar:

No se reúne con la Minga sino que planea una gira por el Cauca para reunirse con los indígenas en sus cabildos y una estrategia de comunicación para mostrar que le ha cumplido a la Minga con 640 mil millones del plan para minorías en el Plan de Desarrollo de 2018 (el presupuesto está aprobado y se está ejecutando en varios programas de 6 ministerios).

El comisionado Ceballos arrancará hoy una serie de reuniones con gobernadores indígenas de los nueve resguardos del Cauca, que están representados en la Minga de Bogotá, para continuar con los compromisos firmados en un acta con el Consejo Regional Indígena (Cric) para el Plan Social del departamento, que armaron desde el año pasado.

“Desde el 5 de octubre tenemos estas citas confirmadas con los gobernadores. Yo le cumplo a los pueblos indígenas, tengo que cumplirles. Ellos harán su acto político acá y yo cumplo mi acuerdo”, nos dijo Ceballos.

El Gobierno dice que quiere que la Minga acepte la oferta de la Defensoría del Pueblo para organizar una agenda de “temas concretos” para que delegados de Duque y los manifestantes se sienten a conversar.

“Tiene que ser agenda para una ‘conversa’ (como le dicen los indígenas a las reuniones), con una agenda que no consista en un debate político”, insistió Ceballos.

Algo que no está previsto que suceda, ya que la Minga dejó claro que sus molestias van más allá de la plata que prometa el Gobierno para un acuerdo y de sus cabildos. 

Y que se trata de una protesta política. Al fin y al cabo, 46 líderes indígenas han sido asesinados entre agosto de 2018 -cuando arrancó este gobierno- y febrero de este año; la reactivación de la guerra ante el fracaso del Estado para lograr el control del territorio una vez se desmovilizaron las Farc se ha sentido con especial fuerza en los sitios donde viven los indígenas y los afros, como Cauca y el litoral Pacífico; y el Acuerdo de Paz que no ha cumplido Duque traía la promesa de comenzarlos a considerar como ciudadanos con iguales derechos que los demás colombianos.

Sin embargo, les juega en contra que a diferencia de 2019, cuando estalló el Paro, Duque tiene ahora una coalición política más fuerte, un país más preocupado por la reactivación económica que por los temas diversos que movilizaron a personas de todos los estratos y regiones en noviembre del año pasado, y una pandemia que hace dudar dos veces a la gente de salir a la calle por miedo a contagiarse.

    Periodista prueba

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