Medellín arrancó bien con la pandemia, pero no por el modelo que Quintero vendió

Medellín arrancó bien con la pandemia, pero no por el modelo que Quintero vendió

Por Juan Manuel Flórez Arias 20 de Octubre de 2020

Mientras el mundo contaba las tragedias del covid, Medellín ocupó titulares internacionales como un caso modelo, y la ciudad ha evitado hasta ahora un pico tan fuerte como los que vivieron Barranquilla, Bogotá o Leticia. Aunque el alcalde Daniel Quintero dijo en junio que fue gracias a “quizás la estrategia más efectiva contra el covid-19 en toda América Latina”, los datos muestran que no es claro que haya sido así.

 

 

Esos datos vienen en parte de la información oficial que recogió el concejal verde Daniel Duque para el debate de control político que hace hoy, y que muestra vacíos en el impacto y el uso de Medellín me cuida, la plataforma de datos que creó la Alcaldía y que puso en el centro de su estrategia, junto con el aumento de la capacidad para atender a los enfermos graves.

La aplicación fue tan visible en su discurso que fue destacada en las notas que le dedicaron a Medellín agencias como la Agence France-Presse y Associated Press (replicadas luego por diarios como The New York Times y The Washington Post), y es el principal motivo por el que Quintero sacó pecho al principio.

Sin embargo, expertos y políticos de partidos como el Verde y el Centro Democrático, dos de los sectores más críticos de Quintero, dudan de la utilidad de haber recogido datos de 3,4 millones de personas. 

Y más porque, en respuesta a un derecho de petición presentado por el concejal Duque, la Alcaldía reconoce que “no se dispone de un modelo de efectividad” para medir si sirvió para eso.

Eso, sumado al debate sobre qué tan fácil es activar el aumento de la capacidad para atender a los enfermos graves, ha puesto a la Administración local, que hasta ahora había sobre todo contado sus logros, en un escenario distinto: el de dar explicaciones.

Medellín me cuida, con matices

La última vez que Quintero mencionó la aplicación Medellín me cuida en su cuenta de Twitter fue el 13 de julio. Hasta esa fecha, había sido el foco de la mayoría de sus publicaciones.

La aplicación, que recoge datos de las personas incluyendo algunos sensibles como los antecedentes clínicos, la dirección y un contrato con Empresas Públicas de Medellín de la persona, recibió los reflectores al principio. Como contamos, presentó resultados más concretos que Coronapp, la aplicación nacional, y Bogotá Cuidadora, la de Bogotá. 

Sobre todo mostró logros en el control de la movilidad mientras duró la cuarentena en Medellín, que exigía estar registrado en ella para poder circular sin ser sancionado.

En cambio, su rol para establecer cercos epidemiológicos estuvo cuestionado desde el comienzo. 

El Alcalde, por ejemplo, le atribuyó al app el éxito para controlar el foco de contagio en la Plaza Minorista en abril, pero la propia Alcaldía le explicó a La Silla que el trabajo de encontrar los casos y aislarlos lo hizo un equipo de 30 epidemiólogos de forma manual, y no la aplicación.

Andrés Vecino, experto en salud pública y miembro del grupo asesor conformado para apoyar al gobierno en el sistema de rastreo, le dijo a La Silla que, en general, estas aplicaciones han sido más una moda.

“La tendencia en el mundo es volver al rastreo de contactos manual. Es bueno tratar de integrar las aplicaciones tecnológicas, pero por ahora no parecen estar funcionando como esperábamos”, dice.

En su respuesta al derecho de petición del concejal Duque, la Alcaldía contó que 12.718 personas con covid reportaron sus síntomas en el formulario de Medellín me cuida y 53.697 no lo hicieron. 

Es decir, solo sirvió para 1 de cada 5 casos, y la Alcaldía no especificó si en ellos los usó para crear cercos epidemiológicos o hacer otra reacción efectiva.

Sobre la menor tasa de letalidad del virus en la ciudad -es hoy del 1,85 por ciento de los casos contra un promedio nacional es de 3,01 por ciento-, la Alcaldía dice que “aportan todas las estrategias de ciudad incluida el uso de plataformas digitales”

Pero no es claro si se trata, por ejemplo, de que hay más pruebas y por lo tanto más casos identificados, si es porque el pico llegó más tarde cuando los médicos tenían más experiencia para tratarlos o si afectó a menos personas con comorbilidades.

La Administración tampoco es clara en la integración de Medellín me cuida con los datos del Instituto Nacional de Salud (INS) a pesar de que hace 5 meses Quintero dijo que habían logrado integrarse con Coronapp.

 

 

El INS nunca confirmó esa integración. Y cuando Daniel Duque le preguntó a la Alcaldía con qué fuentes de información está integrada, no mencionó ni a Coronapp ni al Sistema Nacional de Vigilancia en Salud Pública (Sivigila). 

“Se vendió como una plataforma que buscaba garantizar la efectividad en el control de la pandemia. Si ese fuera el propósito, estaría conectada con las bases de datos encargadas de hacer vigilancia epidemiológica y con las EPS. ¿Para qué entonces se pedían los antecedentes clínicos?”, dice Alejandro Zúñiga, abogado del equipo del concejal Duque.

De hecho, Medellín está integrada con bases de datos que no son de salud sino de asistencia social como Colombia Mayor, Familias en Acción, Devolución Del IVA, Buen Comienzo o el Programa de Alimentación Escolar, lo que ayuda a focalizar ayudas en quienes no las tienen o en quienes más las necesitan. 

El indicador más concreto sobre cercos epidemiológicos tiene que ver con la reactivación económica, pues la Administración señala que todos los brotes en empresas han sido “tomados para orientar la acción de campo” y que al 4 de octubre sumaban 1.300 brotes.

La plataforma, pues, tiene más resultados en lo social y en la reactivación que en la reducción de la velocidad de expansión del virus. Y ese es un matiz que no ha señalado públicamente el Alcalde, así como hay precisiones importantes que sus críticos han echado en falta en la otra pata de su estrategia. 

Las dudas sobre las 1.000 UCI

Oficialmente, según la Alcaldía, hoy martes Medellín tiene ocupadas el 69,8 por ciento de sus UCI (unidades de cuidado intensivo). Ese porcentaje, sin embargo, parte de contar sobre 1.000 camas que están instaladas, entre las que incluyen 220 que no han sido activadas, es decir, que no aparecen en el Registro Especial de Prestadores de Salud (Resp), el indicador nacional para contar las UCI.

Sin ellas, la ocupación sería del 91 por ciento.

Esa cifra de 1.000 ha sido debatida por la Gobernación de Antioquia, y es un dato clave para saber la capacidad para enfrentar un eventual aumento de casos justo cuando ayer Antioquia volvió a ser el departamento con más casos nuevos con 1.661, 934 de ellos en Medellín. 

Quintero anunció desde septiembre que alcanzaron su meta de 1.000 UCI, una apuesta ambiciosa que implicaba triplicar la capacidad cuando Bogotá, por ejemplo, la multiplicó por 2,5 (pasó de 935 a 2.179 UCI según datos de SaludData con corte al 18 de octubre).

Las 220 no activadas tienen la capacidad tecnológica para funcionar ya instalada, pero las clínicas y hospitales que son quienes las operan no han pedido formalmente la autorización para ponerlas en funcionamiento, y así no han asumido los costos en personal y recursos que esto implica.

La subsecretaria de Gestión de Servicios de Salud, Ruth Helena Mena, le dijo a La Silla que “hay dos formas de medir esa ocupación”, y que a pesar de que públicamente la Alcaldía presenta la cifra de 69,8 por ciento, “internamente desde la Secretaría hacemos el monitoreo con las camas activas”.

Mena hizo énfasis en que el aumento en la ocupación no tiene que ver con los casos de covid, pues de las 698 ocupadas solo 309 son por covid, y por eso considera que no es adecuado declarar una alerta roja que priorizaría la utilización de UCI para la pandemia.

Para evitar que el porcentaje crezca y ocurra esa alerta, la Alcaldía anunció que se activaron 26 camas más, que aún no han actualizado en la plataforma oficial.

La duda central es si las otras 194 UCI instaladas se pueden activar de forma inmediata en caso de que aumenten los casos.

Quintero dice que sí. En un artículo que publicó el fin de semana dijo que “serán activadas en el momento que el covid lo requiera” y explicó que no se ha hecho porque no es rentable para los hospitales habilitarlas si van a estar vacías.

Sin embargo, la activación no depende de la Alcaldía, sino de las clínicas y hospitales, y debe hacerse ante la Gobernación de Antioquia. 

Una alta fuente de una IPS de Medellín le dijo a La Silla que activarlas “no va a ser como encender un suiche. No basta con la tecnología instalada si no tenemos garantizado suficiente personal para operarla”. Es decir, que el problema es conseguir quién las maneje 

La subsecretaria Mena tiene una versión diferente: que sí pueden garantizar el personal, “pero el costo sería muy alto”.

Esa incertidumbre preocupa debido a que es probable que los casos sigan subiendo, no solo por las cifras recientes de contagios sino porque en Medellín cada persona con covid en promedio contagia a 1,14 más (técnicamente es el número reproductivo efectivo  o rt), por encima del promedio nacional de 1,04 o de lo que pasa en Bogotá (1,05) o Cali (1,06). 

Eso quiere decir que el virus se está expandiendo más rápido en Medellín y es otro indicio de que el buen inicio probablemente no se dio gracias a Medellín me cuida, pues la aplicación sigue funcionando mientras la situación se hace más dura.

Para Luis Jorge Hernández, experto en salud pública y profesor de la Universidad de Los Andes, “Medellín tuvo un triunfalismo temprano. Ha hecho las cosas bien, logró retrasar lo más que pudo su pico, pero ya era insostenible detener el curso de la pandemia”.

La ciudad mantiene datos destacables, como el mayor porcentaje de recuperados del país (95.6 %) y la mencionada baja tasa de letalidad, pero entra en estas semanas quizá en la fase en la que se pondrá a prueba si las palabras de Quintero fueron más lejos de lo que sus resultados a largo plazo podían sostener.

    Periodista prueba

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