Los uribistas también están molestos con Duque por los puestos

Los uribistas también están molestos con Duque por los puestos

Los liberales y la mitad de La U no son los únicos molestos con la falta de mermelada duquista. Muchos uribistas en las regiones también están molestos con el Presidente porque no les ha dado puestos y, en menor medida, porque ha mantenido en altos cargos a personas que venían del Gobierno Santos y por el manejo que le está dando al tema de la paz.

Así lo confirmamos en La Silla Vacía, tras hablar con 33 fuentes uribistas en las regiones que cubrimos.

Lo hicimos a propósito de los cuestionamientos que le han venido haciendo al presidente Iván Duque uribistas de primera línea, como las congresistas María del Rosario Guerra y María Fernanda Cabal, cuyas posiciones antecedieron a un comunicado del Centro Democrático negando una ruptura interna.

Justamente, casi nadie aceptó ser citado para esta historia y entre las razones que nos dieron, la más fuerte es que no quieren dar la impresión de que ese partido está dividido.

Sin puestos no hay paraíso en el 2019

Entre varios uribistas que hacen política, la molestia con Duque tiene que ver más con los puestos.

 

Eso tiene parte de su explicación en que el tema de los puestos será clave para la aspiración del Centro Democrático de crecer en número de alcaldías y gobernaciones en las regionales del año entrante.

En ese sentido, una persona muy cercana a Uribe -que hace política, especialmente en el Caribe- nos comentó: “Ese ensayo de Duque sin políticos es absurdo...Kennedy lo trató de hacer y al año fracasó y le salió más costoso el arreglo con su propio partido y los socios. Tiene razón en lo de la mermelada corruptora, pero puede sentarse con los partidos y arreglar unas políticas de Estado sin chantaje”.

“Nosotros tenemos que apoyar a Duque porque es un hombre de Partido y, si fracasa, la izquierda se monta...pero ese cariño y ayuditas que no se ven en las comunas las van a salir a cobrar a los candidatos del 2019”, nos dijo por su parte un político del Centro Democrático en Medellín.

También están sentidos porque, si bien Duque ha nombrado gente de regiones en altos cargos, creen que los que han trabajado siempre por el uribismo no los ha tenido en cuenta.

“Sí, nombraron a Laura Valdivieso (viceministra de Comercio Exterior). Pero ella es de Marta Lucía (Ramírez). El ministro de Ambiente (Ricardo Lozano)...sí, es santandereano. Sí, es técnico. Eso está muy bien pero él no hizo política acá con nosotros, no es uribista”, nos comentó un dirigente uribista en Santander.

Lo mismo hizo otro político de la misma corriente en Norte de Santander: “El Ministro de Vivienda anuncia que va a nombrar a un nortesantandereano en el Viceministerio de Aguas y sorpresa que el señor José Luis Acero nació acá y su familia es de acá pero ha vivido siempre en Bogotá, nosotros no lo conocemos ni él a nosotros”.

Una situación parecida a la que sucede en Cauca, el departamento en el que nació la Ministra de las TIC, Silvia Constaín. “La vendieron como payanesa pero acá nadie la conoce y tampoco se ha querido ver con nosotros”, nos dijo una persona que trabajó en la campaña de Duque en referencia a quienes buscaron y pusieron los votos.

Pero así como hay molestia por lo que no ha dado el Presidente, también la hay por los puestos que ha mantenido.

Por ejemplo en el Pacífico, que este año confirmó ser un bastión electoral del centro y la izquierda en donde Duque y el uribismo no son fuertes, hay molestia entre las bases, empresarios cercanos y políticos uribistas.

Esa molestia es por los puestos regionales que Duque mantiene en entidades como el Sena, Icbf, Víctimas, entre otros, que, como hemos contado en varias ocasiones, son fortines políticos de caciques electorales.

“La gente en Cauca no es boba. Se ha dado cuenta que (Duque) le ha sostenido las cuotas a Temístocles Ortega, a Carlos Julio Bonilla”, nos dijo un exdirectivo de la campaña uribista en ese departamento, respecto a las direcciones de entidades en la región que mantienen ambos políticos que apoyaron a Gustavo Petro en las presidenciales.

Y si les choca que mantenga cuotas de otros partidos, la molestia es aún mayor por los santistas que Duque ha dejado en el Gobierno.

Para el santismo sí hay

Cinco de los políticos consultados nos dijeron que la inconformidad tiene que ver con que mientras a ellos no les dan juego, Duque sí ha dejado en el Gobierno e incluso ha ascendido a funcionarios que venían del Gobierno de Juan Manuel Santos, el rival número uno del uribismo en los recientes ocho años.

“A mi lo que más molesto me tiene es que esté subiendo de nivel a santistas mientras los uribistas de toda la vida están haciendo fila”, nos dijo un dirigente del Huila, uno de los fortines del uribismo.

Esa molestia no solo se queda en los dirigentes, también está llegando a las bases.

El representante santandereano Óscar Villamizar (una de las pocas fuentes que nos habló on the récord) nos reconoció que entre las bases esa es una de las razones de la molestia.

Sin embargo, también agregó que la posición de la bancada es de respaldo a Duque porque él fue claro en campaña sobre la construcción de un gabinete técnico y así los altos funcionarios no sean uribistas directamente “la idea es que sean abiertos, accesibles a los miembros del Centro Democrático”.  

“En una reunión con mis líderes sí me hablaron de quejas de que estaban dejando a alguien en el Ministerio de Educación, o que éste o aquél es santista. Les he explicado que la gente es más técnica que política”, nos dijo Mauricio Torres, el único concejal uribista de Nariño y otra fuente que habló en micrófonos.

Entre uribistas más de a pie, la molestia no es tanto por los puestos o por los santistas en el alto Gobierno, sino por las posiciones de Duque frente a la paz.

No hay ‘mano dura’ y sí blanda con la Farc

Una de las banderas con las que se vendió Duque en campaña fue la de hacerle cambios al Acuerdo de Paz  y la de que "el que la hace la paga”.

Pero esos ajustes, como lo hemos contado, son más simbólicos que reales y para los uribistas más de a pie que consultamos, con la Farc Duque ha sido todo menos duro.

En un chat de WhatsApp en el que están varios uribistas del Caribe que no son políticos (algunos son empresarios), en el que en tiempos de campaña hablaban bien del hoy Presidente, ahora dicen cosas como que Duque es “un blandengue” y que es “un desastre” que no haya hecho un remezón en la Fuerza Pública.

Lo que más tiene decepcionados a algunos fue la visita de Timochenko a la Casa de Nariño para discutir con todos los partidos las medidas anticorrupción.

“Los tiene mal la visita de Timochenko a la Casa de Nariño. Y ahora con la llegada del Partido de la U (el principal de la otrora coalición de Santos), ni te digo, están que votan chispas”, nos contó una persona que está en ese chat.

“Ellos (la Farc) no pueden hablar de corrupción cuando aún ninguno ha pagado por sus delitos”, nos dijo por su lado, respecto a la visita de Timochenko a Palacio, un militante del Centro Democrático en Medellín.

Un comerciante de Urabá nos lo explicó así: “No me gustó que llevará a las Farc a la Casa de Nariño, no entendimos por qué hizo eso, llevar al mayor criminal de este país, ¿qué lenguaje puede haber ahí?”.

Un ganadero en Sucre comentó que le molesta que Duque esté “creyendoles  a los bandidos de las Farc”

Pero entre todas esas molestias, también hay uribistas término medio que no están molestos y le están dando un compás de espera. 

Los término medio

Entre los uribistas consultados seis coincidieron en que no hay ninguna molestia ni ruptura con Duque. Lo llamativo es que esa percepción la tienen sobre todo las regiones en donde a Duque le fue muy bien en las presidenciales y les ha nombrado gente en el alto Gobierno.

En el Valle, por ejemplo, que fue el departamento que más votos le puso a Duque en el Pacífico y que sí ha tenido representación de estirpe uribista en el gabinete, como ocurre con el canciller Carlos Holmes Trujillo ex alcalde de Cali y la exsenadora Susana Correa, hoy directora de Prosperidad Social; todas las fuentes nos negaron ruidos de una posible ruptura uribista.

En el Huila, que está recargado con el nombramiento de Ernesto Macías como presidente del Senado, a quien Duque empujó; dos políticos que se echaron al hombro la campaña de nos negaron molestias con él.

Incluso hay quienes están contentos con que no de mermelada a los uribistas.

Un ganadero en Sucre también nos dijo que le gusta esa posición en el Presidente. Algo parecido a lo que opina la concejala Angélica Montañez, de Chía.

“No pensé que fuera a tomar decisiones radicales como nombrar gente más técnica que política. Eso le costó entenderlo a mucha gente que creía que la mermelada simplemente iba a cambiar de lado. Pero yo me siento gratamente satisfecha, más de lo que me imaginaba porque él ha demostrado que maneja lo técnico”, nos dijo.

También están los que creen que está bien que se desmarque de Álvaro Uribe y que eso no lo hace un traidor.

Por ejemplo, cuando Duque decidió apoyar la consulta anticorrupción y Uribe no. “Hubo gente que creyó que como Uribe no la apoyó, entonces Duque es un traicionero porque dentro del partido hay uribistas que son recalcitrantes y piensan que Duque debe ser Uribe”, nos comentó el concejal David Peñalosa, de Fusagasugá. “Pero Duque es Duque”.

“Él toma decisiones autónomas y en ese caso habló como Presidente, mientras que Uribe lo hizo como senador. Dentro del partido debemos entender que Duque ya no es Centro Democrático, sino Presidente de Colombia”, nos dijo la concejala de Facatativá Marcela Rodríguez.

En todo caso, según la muestra que nos da nuestra reportería, son menos los uribistas conformes que los inconformes con Duque en este punto y aunque aún es muy prematuro para hablar de rebelión, lo que queda claro es que las molestias que ya se han hecho evidentes entre varios congresistas también se sienten en las regiones.

    Periodista prueba

      Continúa Leyendo


    Powered by