Iván Duque, a un paso de la segunda vuelta

Iván Duque, a un paso de la segunda vuelta

Iván Duque se convirtió hoy en el candidato de la derecha, con casi 4 millones de votos, el 68 por ciento de los más de 5,5 millones depositados por los tres candidatos del No, cuando están contados el 95 por ciento del total depositado.

Doblando a la exministra de Defensa de Uribe Marta Lucía Ramírez, el joven senador del Centro Democrático se convierte en el líder de la centro derecha a partir de hoy y puede acariciar el sueño de pasar a la segunda vuelta. Incluso, podría ilusionarse con ganar en la primera.

Marta Lucía Ramírez sacó casi un millón y medio de votos (casi 4 veces las firmas que recogió), y Ordóñez un poco menos de 500 mil (un cuarto de las firmas que presentó y menos que el ex alcalde samario Carlos Caicedo).  Sumados, los votos de los tres tienen una votación cercana a los 6 millones de votos, lo que no los deja tan lejos de los 7 millones que más o menos necesitarían para obtener el 50 por ciento más uno de los votos para ganar en primera vuelta.  Sobre todo, si los votos de maquinaria, que suelen escoger al caballo ganador, deciden migrar hacia las huestes uribistas.

El fenómeno electoral

Iván Duque Márquez era un político relativamente desconocido hasta hace muy poco pues por su juventud, su trayectoria pública se limita a haber sido senador del Centro Democrático, jalonado en la lista cerrada por Álvaro Uribe.

Con 42 años, Duque ha vivido muy de cerca la política pues es hijo del político antioqueño Iván Duque Escobar, quien fue Ministro de Minas de Belisario Betancur, gobernador de Antioquia designado por Julio César Turbay y Registrador Nacional durante el gobierno de Andrés Pastrana.

Pero hasta que se convirtió en senador en 2014, había vivido principalmente por fuera del país ya que estudió una maestría en derecho en la American University en Estados Unidos y luego de trabajar como asesor de Juan Manuel Santos en el Ministerio de Hacienda, volvió a Washington a trabajar en el Banco Interamericano de Desarrollo.

En el BID estuvo durante más de una década, siendo asesor para temas de Colombia y Perú. Luego, de la mano del colombiano Luis Alberto Moreno, presidente del BID, fue nombrado jefe de la división de asuntos culturales, creatividad y solidaridad donde tuvo bajo su ala la promoción de la 'economía naranja' o la industria cultural, que es uno de sus temas bandera en esta campaña y uno de los pocos que no hereda de su mentor Álvaro Uribe.

En 2011, Duque se convirtió en el asistente del panel creado por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, para investigar el ataque de Israel a una flotilla de barcos activistas que llevaban ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, un grupo que lideró el ex premier neozelandés Geoffrey Palmer y en el que estaba el ex presidente Álvaro Uribe.

Uribe lo metió en su lista hace cuatro años, y desde que fue elegido senador del Centro Democrático, se ha convertido en la voz cantante del uribismo en temas económicos, siendo uno de los principales críticos del Plan Nacional de Desarrollo del segundo cuatrienio de Santos y también de la reforma tributaria.

Con ese desempeño, la ventaja de no tener ningún cuestionamiento jurídico a cuestas, y parecer más de centro que Uribe, muy pronto en la campaña, y tras los líos jurídicos de Óscar Iván Zuluaga y la demora en la absolución de Luis Alfredo Ramos, Duque se convirtió en el preferido de Uribe para la Presidencia.

Precisamente por eso, Uribe escogió como mecanismo para escogerlo una encuesta general, y escalonada, en la que era predecible que Duque ganaría. Y desde que se convirtió en el candidato oficial de Uribe, comenzó a recorrer con el Ex presidente todo el país haciendo campaña y dándose a conocer.

Su carisma, el conocimiento de los temas que ha demostrado, y contar con el megáfono de Uribe le comenzaron a dar un reconocimiento del que carecía hasta hace unos meses.

Lo terminaron de catapultar una circular de la dirección del Centro Democrático amenazando con la expulsión a los miembros del partido que apoyaran a candidatos diferentes en la consulta y sobre todo, una intensiva movilización de sus miembros a favor de Duque, que en los últimos días saltó a la delantera de las encuestas. Un pronóstico ampliamente superado por la masiva votación que obtuvo hoy.

Duque le ganó a sus dos rivales en todos los departamentos, y la ventaja que le sacó a Petro la logró principalmente en Antioquia y el Eje Cafetero, donde Uribe es el rey.  En Antioquia, arrasó con el 73 por ciento de los votos, más del triple de los que sacó Marta Lucía, y Ordóñez no sacó ni 50 mil votos.  Las personas que eligieron a Duque en el departamento de donde es oriundo su papá, constituyen un 20 por ciento de sus votos a nivel nacional, y eso demuestra el arrastre que tiene el Centro Democrático en su tierra.

Lo que viene

La pregunta, ahora, es si Duque, con Marta Lucía como fórmula vicepresidencial, logrará conservar los votos de ella y también los de Ordóñez. Si lo logra, tendrían casi 6 millones de votos, una votación que le da altas probabilidades de ser el candidato a vencer en la segunda vuelta.

Esta abultada votación es una mala noticia para Germán Vargas Lleras, que compite con él por los votos de la derecha. A pesar de que ha dicho que Duque es ‘muy pollo’, el que haya conseguido tantos votos en esta consulta y superado con creces la votación de Cambio Radical en el Senado, pondrá a la maquinaria que ha amarrado Vargas hasta ahora a dudar de si quedarse con él o migrar hacia las huestes uribistas.

De hecho, ya la semana pasada, una persona del círculo de Alex Char, el principal aliado de Vargas en el Caribe, le dijo a La Silla Vacía que le darían al ex Vicepresidente unas semanas para ver si subía en las encuestas, y si no iban donde Uribe. Si esto llega a suceder, Duque podría incluso ganar el 27 de mayo.

Pero para eso, los votos que sacó Ramírez tendrían que transferibles a Duque, y eso no es tan obvio, dado que mucha gente que votó por ella lo hizo precisamente en contra de Duque, por ser el candidato de Álvaro Uribe. 

Eso lleva, entonces, a que más allá del acuerdo preliminar que hicieron en un comienzo de que el segundo en votación sería la fórmula vicepresidencial, Duque igual necesita a Marta Lucía en su tiquete porque su votación es cero despreciable. Sobre todo, teniendo en cuenta que se los ganó prácticamente sola (Andrés Pastrana, si algo, le restaba), sin maquinaria y sin plata.

Falta ver cómo se compara la votación de Duque versus la de Uribe y el resto del Centro Democrático para ver si él logró convocar votos por fuera de su partido, lo que daría un indicador de qué tanta capacidad tiene para conservar los votos que sacó y para crecer.

También será interesante ver cómo con unas votaciones tan fuertes tanto en la derecha como en la izquierda, si la campaña tenderá a polarizarse entre Duque y Petro o si el 50 por ciento de los potenciales votantes que no participaron en ninguna de las dos consultas -y que seguramente les asusta el regreso de Uribe al poder o el de Gustavo Petro- se inclinarán por una opción de centro, y si será Fajardo, Vargas o De la Calle el que los capitalice.

Lo que sí queda bastante claro es que Álvaro Uribe es un fenómeno electoral, que logra convertir a cualquier candidato, por desconocido que sea, en un puntero en muy pocos meses. También, que su regreso al poder hoy parece más probable que nunca.

    Periodista prueba

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