Entre opacidad, militancia y acusaciones a Uribe de genocida, arranca Matarife

Entre opacidad, militancia y acusaciones a Uribe de genocida, arranca Matarife

“Matarife, un genocida innombrable” es el nombre de una serie de 50 videos que desde hoy comenzarán a ser distribuidos, un video a la vez, por Whatsapp y Telegram, para contar, según sus creadores, “la historia criminal del expresidente Álvaro Uribe”, que no está comprobada por la justicia y que incluye acusaciones de nexos con el narcotráfico, masacres y paramilitarismo. 

La serie la creó el abogado Daniel Mendoza, quien tiene vínculos y simpatías con la izquierda y cuando le preguntamos por su financiación no nos dio detalles, y dice haberse basado en artículos propios y de los periodistas Gonzalo Guillén y Julián Martínez, dos investigadores abiertamente activistas antiuribistas que escriben en el portal La Nueva Prensa, que cofundaron Guillén y Mendoza. 

Por ahora, lo que se ha visto es el trailer en el que se evidencia una producción de calidad, que en los últimos días ha sido promocionado y vuelto tendencia por figuras reconocidas de la izquierda y el antiuribismo como estas:

A juzgar por la cantidad de trinos, que tengan en sus redes sumados más de 200 mil seguidores y casi 200 mil más en grupos de difusión de mensajería, el producto se va a volver viral y a ratificar las ideas y posiciones, tanto a favor como en contra de Uribe.

Es posible, también, que contribuya a sembrar en las generaciones más jóvenes, que nacieron después de la Seguridad Democrática, la idea que la izquierda ha promovido sobre el legado de Uribe.

Y más allá, va a ser el objeto de todo un debate alrededor de la libertad de expresión, los alcances y límites éticos del periodismo y la viralización de un contenido por canales de mensajería cerrada que va a ser imparable porque entrará al hoyo negro que es Whatsapp.

Sin estrenarse, Matarife es viral y ampolló en el uribismo

El abogado que creó Matarife se llama Daniel Mendoza Leal, es también criminólogo, ambas profesiones de la Universidad Externado, y cofundó con Gonzalo Guillén el portal La Nueva Prensa. 

Guillén es un investigador del fenómeno Uribe, lleva casi 30 años siguiéndole los pasos, y previamente fundó la agencia Colprensa, dirigió el desaparecido noticiero TV Hoy y fue editor de El País de Cali.

Es reconocido por haber denunciado al exgobernador de La Guajira Kiko Gómez, hoy condenado por homicidio.

Junto al periodista Julián Martínez, quien trabajó una década en Noticias Uno y sacó un libro sobre las Chuzadas del DAS, Guillén recientemente reveló una presunta compra de votos del asesinado ganadero y acusado narco Ñeñe Hernández, a favor de su amigo el presidente Iván Duque en 2018 en La Guajira y Cesar.

Ellos bautizaron sus artículos como la ‘Ñeñepolítica’ y han impulsado la narrativa de que el narcotráfico le compró la Presidencia a Duque, un asunto que genera dudas teniendo en cuenta que La Guajira y el Cesar pusieron menos del 1 por ciento de los votos con los que ganó Duque (aunque, en cualquier caso, sí revela que en la campaña Duque estuvo un personaje dudoso y cuestionado).

Además de eso, Guillén se destaca en Twitter por su virulencia y teorías conspirativas, como se puede ver en este trino:

O en este otro, en el que critica a militantes uribistas que, obviamente, salieron a desprestigiar la investigación:

Tras la publicación, Guillén y Martínez denunciaron haber sido blanco de amenazas. En marzo, la Fundación para la Libertad de Prensa Flip documentó que un Senador, cuyo nombre no fue revelado, les pasó a los dos investigadores y a la Fundación un audio que detalla un supuesto plan para matar a Guillén, Martínez y Mendoza.

Con ese antecedente y lo que el avance de la serie muestra, Matarife se volvió en tres semanas un fenómeno viral: su canal de reproducciones en youtube ya cuenta con más de 127 mil suscriptores y los cuatro videos de expectativa ya tienen más de un millón de reproducciones; su cuenta en Twitter, 62 mil seguidores y durante varios días ha sido tendencia en esa red social.

Además, la página que actualmente clona las publicaciones de las columnas de Daniel Samper Pizano, Daniel Samper Ospina y Daniel Coronell, hizo publicidad al trailer

Hay expectativa por lo que promete en el trailer decir y la justicia no ha comprobado: que Uribe tiene nexos con narcotraficantes, con los paramilitares y es un brazo político de la derecha armada del país, una narrativa que en general han manejado los contradictores del expresidente, políticos o no.

Los videos serán enviados vía grupos que armaron por WhatsApp y Telegram, en los que ya hay 200 mil miembros, desde periodistas hasta políticos.

Es una estrategia audaz: por un lado, al no salir en un medio de comunicación, los videos  evaden el filtro de verificación que los medios serios hacen previo a una publicación; y por el otro, al no salir en redes sociales abiertas como Twitter o en Facebook, que ha instalado mecanismos de verificación de contenidos, se salta la posibilidad de que las plataformas bajen los contenidos si violan sus políticas de publicación.

Que los videos salgan por redes de mensajería, además de volverlos una cadena imparable, no blindan a Mendoza de una eventual demanda para rectificar, pero sí le garantizan que, en esa eventualidad, la rectificación no tenga el mismo alcance.

Cuando por vía legal una fuente gana el derecho a rectificar una noticia, el medio debe publicarlo en el mismo espacio o con el mismo tiempo de emisión que tuvo la nota original, para garantizar que tendrá una audiencia similar y el daño será reparado.

En este caso, si llegase a pasar, no sería así.

“Una rectificación no va a llegar a todos los celulares donde haya llegado efectivamente el contenido. O que obliguen a Daniel (Mendoza) a rectificar algo, no va a llegar a todas las personas, porque algorítmicamente es imposible llegar a todas las personas a las que le llegó el primer video de Daniel”, nos dijo María Paula Martínez, periodista y politóloga especializada en crítica de medios. 

Según Julián Martínez, periodista de La Nueva Prensa y quien trabaja con el creador de la serie Daniel Mendoza, decidieron sacar los videos por Whatsapp para que la información fluya de forma libre.

“Whatsapp se ha convertido en un canal de comunicación que en este momento puede converger a distintos sectores sociales y económicos. Esto democratiza la información, se decide por eso, para que le llegue directamente a la gente. Es como haciéndole estrategia y contrapeso a las noticias falsas, y tiene el propósito de alfabetizar a la sociedad, de que sí hay pruebas contra Uribe”, nos dijo.

Sin haber sido publicado su primer capítulo, el Centro Democrático, el partido de Uribe, comenzó a responder: primero con el anuncio de su propia serie de videos llamados “Hechos de la vida pública de Álvaro Uribe”, cuyo primer episodio habla de la labor del hoy Senador en la Aerocivil entre 1980 y 1982, época polémica para Uribe por denuncias, no comprobadas, de presuntos favorecimientos a la mafia vía la expedición de licencias de aviación.

El miércoles, Uribe publicó un comunicado de 2017 que reencauchó “ante las mismas calumnias” y en el que da su versión de episodios de delitos por los que no ha sido investigado, pero que se cometieron bajo su gobierno, como las chuzadas, los falsos positivos, Agro Ingreso Seguro, entre muchos otros.

Ese mismo día, Uribe bloqueó en Twitter la cuenta oficial que promociona la serie. 

La directora del Centro Democrático, Nubia Stella Martínez, quien revisa cada producto audiovisual que sale del Partido, nos dijo que sus videos no eran respuesta a Matarife. Uribe, a su vez, por su lado nos respondió que no hablará del tema porque está concentrado en la pandemia del coronavirus.

Y ayer la Directora del Centro Democrático mandó una carta a la revista gringa Rolling Stone, en la que se queja de que la versión colombiana de la publicación haya hecho una nota sobre Matarife y acusó a esta revista (que tiene más de 40 años de historia) de ser “caja de resonancia y se convierta de esta manera en cómplice de acciones ilegales, a cargo de personas irresponsables, que hacen de la difamación y la calumnia, instrumentos para librar una acción política beligerante e insensata, que no corresponde al estilo ni a la temática de esa publicación”, dice la carta. 

En el uribismo califican a Matarife como una nueva táctica de la izquierda para atacar lo que llaman “el legado” de Uribe en seguridad y en cambiarle la cara al país con la estrategia antiterrorista contra las entonces Farc.

“La idea es tratar de acabar su imagen, esa es la estrategia política, lo han tratado de hacer de todas las formas posibles existentes y esta es otra más, con el fin de tergiversar esa parte de la historia de Colombia”, nos dijo el senador Ciro Ramírez y de forma similar nos respondieron otros tres políticos de ese partido.

Lo que se sabe (y lo que no) de Matarife

El nombre de la serie sale del apodo que Guillén le puso a Uribe en esta columna de 2018 y sobre la cual el expresidente perdió una tutela para que el periodista rectificara porque el juez consideró que debió solicitarse una rectificación previamente antes de acudir a la tutela. En la ganadería, los matarifes son las personas que matan a las reses.

Daniel Mendoza lleva 20 años en el derecho penal. Algunas veces ha litigado para políticos -especialmente de izquierda- y protagonizado esporádicas polémicas en medios.

”Todo está documentado, no tengo nada que probar”

Daniel Mendoza

Hace 20 años fundó con su socio, el abogado Juan Trujillo, la firma Mendoza & Trujillo. En 2013, Mendoza defendió al senador liberal Luis Fernando Velasco, en el proceso que ganó por falsos testigos que lo acusaron de ser aliado de los paramilitares. También fue abogado de la excandidata presidencial del Polo Clara López en un caso de reconteo de votos (que perdió); y de la exsenadora de izquierda Piedad Córdoba y de comunidades afro que la política asesoraba y defendía. 

A mediados de la década pasada, Mendoza comenzó a cazar peleas con miembros de la élite bogotana por sus escritos en libros y blogs.

En 2016 fue expulsado del club El Nogal del que era socio, luego de la publicación de un libro y blogs en los que se refería a varios de sus miembros de tener nexos con paramilitares y grupos neonazis; de corrupción, racismo y homofobia. Y en 2017, denunció que El Tiempo le bajó su blog por contar una presunta connivencia de la élite con pedófilos, a propósito del asesinato de la niña Yuliana Samboní.  

Este año, Mendoza es el abogado de Guillén en casos relacionados con libertad de expresión, tema en el que se ha especializado. Ganó tutelas como esta de marzo, en la que el abogado Jaime Lombana, uno de los abogados de Uribe, exigía que Guillén se retractara de acusaciones que le hizo de “lavador de activos” y “borracho”, entre otros.  

Tras la publicación de la investigación de la Ñeñepolítica, Mendoza denunció a Duque en la Comisión de Acusación y a Uribe en la Corte Suprema. En ese último caso, el senador Gustavo Petro se acreditó como víctima y es defendido por Juan Trujillo, el socio de Mendoza.

Trujillo, quien enfatizó que su firma de abogados no está involucrada en Matarife, nos dijo que no podía revelarnos quién le hizo el contacto con Petro. En la UTL del excandidato presidencial, dos fuentes nos dijeron que solo hasta ahora por la serie es que conocían de los abogados.

Mendoza nos dijo que es abiertamente petrista, pero que no conoce al Senador. “Como ciudadano le tengo aprecio. Si me preguntas si soy petrista, lo soy, creo en su discurso, me gusta en lo que cree”.

Pese a la cercanía ideológica, Mendoza y dos políticos del petrismo negaron que el movimiento del principal opositor de Uribe haya participado en Matarife. 

”Si me preguntas si soy petrista, lo soy”

Daniel Mendoza

El senador Gustavo Bolívar, de la bancada de Decentes y quien ha sido libretista de varias series sobre la mafia, nos contó que cuando salió el trailer, congresistas de otros partidos llamaron a felicitarlo por el video pero dice que no tuvo nada que ver. Asegura que conoció a Mendoza a inicios de marzo, cuando éste fue a su oficina a ofrecerle sus servicios de abogado para defenderlo de unas rectificaciones que exigía Uribe de 12 trinos suyos. El Senador rechazó la oferta.

Según nos dijo Mendoza, los videos de no más de cinco minutos cada uno están basados, además de los artículos de Julián Martínez y Guillén, en otras publicaciones que escribió (como esta y esta) sobre Uribe en La Nueva Prensa desde 2018. 

Además, de una vasta biografía que desde hace años existe y que, según él y esas publicaciones, dice comprobar, que “él (Uribe) había gestado una fábrica del crimen y corporación criminal”. 

Dice que se basó en libros como El Señor de las Sombras, una biografía no autorizada de Uribe de 2002, escrita por Fernando Garavito y Joseph Contreras; Mi Vida en el Mundo de los Caballos, de Fabio Ochoa Restrepo, padre de los tres hermanos Ochoa aliados de Pablo Escobar; Los Doce Apóstoles de Olga Behar; investigaciones de Guillén y Martínez sobre supuestos nexos de Uribe con el cartel de Sinaloa; entrevistas publicadas a alias Popeye donde habla de Uribe, entre muchos otros.

A su turno, Martínez nos contó que también tendrá “un trabajo de hemeroteca de 40 años” de revisión de trabajos periodísticos y judiciales previos, de periodistas como Ignacio Gómez, el asesinado Guillermo Cano y Fabio Castillo, así como sentencias judiciales como estas dos, del Tribunal de Justicia y Paz de Medellín, y del Tribunal Administrativo de Medellín de 2015 y 2018, respectivamente, que compulsan copias ante la Comisión de Acusación para investigar a Uribe por la masacre del Aro en 1997, cuando era Gobernador de Antioquia.

“Cuando yo digo, por ejemplo, que Uribe nació en el seno de la familia de los Ochoa y era familiar de Fabio Ochoa lo digo porque el mismo Ochoa lo dice en su libro, donde llama a Uribe ‘Varito’ y le dice que tiene talla presidencial”, nos dijo Mendoza. 

Aunque se vende como tal, Matarife no es un documental. De entrada, se salta cánones periodísticos de verificación y contraste de fuentes, porque Mendoza, nos dijo, no entrevistó a nadie para los videos y no tiene comunicación con el uribismo.  

“No es una serie documental con entrevistas, tampoco hay actores. Es una narrativa de los hechos, donde yo le explico a la gente este aparato organizado de poder, de cómo Uribe estructuró una fábrica del crimen, una corporación criminal que tiene unas piezas engranadas y que las ha ido engranando a lo largo de la historia, que empieza cuando él funda las Convivir, que lo que hace es servirle al cartel como miembro de la Aerocivil y la Alcaldía de Medellín”, nos aseguró. “No va a botar chivas”, sino que hace “un recuento histórico”. 

Sobre la financiación y las caras detrás del proyecto, que en su trailer se ve de una calidad similar a la de Netflix, la información es opaca. 

”¿Cómo controlas ese poder? Con la posibilidad de que la libertad, en este caso de expresión, sea lo más amplia posible”

Juan Upegui, Dejusticia

Mendoza nos dijo que lo apoyan “tres ONG internacionales interesadas en que se conozca la verdad, entre esas una norteamericana” y que lo contactaron a mediados de 2018 para realizar los videos. Pero nada más.

Cuando le preguntamos por los nombres de esas ONG, dijo que no podía darlos por seguridad y que lo hará eventualmente. 

En los créditos de los tres videos de expectativa publicados, aparecen los logos de La Nueva Prensa y la productora Box Jellyfish Films. En uno solo aparece el logo de una ONG australiana llamada Latin Australian Alliance for Peace and Human Rights (Aula).

La productora no tiene registros previos de otros audiovisuales, tampoco en internet. Aula tampoco tiene página web, solamente tiene un perfil de Twitter creado este mes. Según Mendoza, esa no es una de las tres ONG que financiaron el proyecto, sino que organizó el grupo de Telegram donde enviarán el primer video.

Como director aparece una persona llamada Jack Nielsen, que Mendoza dice que es un universitario recién graduado (que tiene el mismo nombre de un director de cine), una productora virtual llamada Emma Thompson y un editor de guión llamado Pedro Valdés, quien es un antropólogo mexicano que ha trabajado en proyectos audiovisuales desde la década pasada.

Valdés declinó una entrevista con La Silla y a los demás no pudimos encontrarlos.

No es claro cómo Mendoza los contactó. 

“No los contraté, que quede bien claro, no contraté. A mí me contactaron internacionalmente, ellos son los que dirigen. Son cineastas jóvenes, creativos, con proyectos universitarios. Uno es canadiense, el otro es mexicano y ambos están por fuera de Colombia”, nos dijo.

La razón de la opacidad es, según Mendoza, por motivos de seguridad. “Nosotros tenemos miedo y tienen miedo hasta internacionalmente, entonces hay cosas que son complejas en las fuentes”. Actualmente, el abogado tiene un esquema de seguridad de la UNP por amenazas.

En este contexto de amenazas, misterio y denuncias de genocidio, paramilitarismo y narcotráfico es con el que arranca la publicación de Matarife, que desata un debate sobre los límites de la libertad de expresión y el periodismo militante.

El debate sobre libertad de expresión y el periodismo militante

Matarife abre un debate sobre los límites de la libertad de expresión en una época en que la información circula ya no sólo en medios de comunicación que siguen unas pautas de ética periodística, ni siquiera en redes sociales abiertas, sino por cadenas de mensajería cerrada.  

 

Esto, de entrada, restringe un debate abierto en el que puedan participar voces diferentes que contrasten o respalden el contenido de Matarife.  

Los jóvenes que reciban el link para verlo en su celular se formarán una idea del Expresidente y no tendrán -salvo que la busquen deliberadamente- la forma de contrastar esas narrativas con otras porque el contenido circula por un medio cerrado y por lo tanto no permite la confrontación pública. 

Mendoza presenta su proyecto como el resultado de un trabajo periodístico y acusa de genocida al hombre más poderoso de la política del país en los últimos 20 años, que además puso a sus dos sucesores, y al que la justicia no le ha probado delitos, a pesar de tener un cuestionado círculo político (que La Silla Vacía detalló en una historia) y de los abusos que la justicia sí ha comprobado que subalternos suyos cometieron.

Según Mendoza, el blindaje jurídico que tiene es que no dirá nada que no haya sido publicado previamente.

“El blindaje que yo tengo es la verdad, esto es un recuento histórico, yo hablo de datos que ya están repasados y remachados por la historia. Todo lo mío está escrito y estudiado por otros periodistas en artículos, libros y expedientes. No necesito probar nada”, nos dijo.

Según nos dijeron dos expertos que consultamos específicamente para este tema, las normas de libertad de expresión favorecen a Mendoza y Matarife, siempre y cuando sí tengan los datos.

“Si tienes horas de grabaciones y evidencias y señalamientos y la evidencia es suficiente para sugerirlo, puedes hacerlo porque el ejercicio de la libertad de expresión no supone que tengas que esperar que un juez determine la calificación de esa conducta o no”, nos dijo el abogado y doctor en derecho Juan Upegui, investigador de DeJusticia.

Una tesis sustentada por la Corte Constitucional en sentencias como esta de 2009 y más recientemente en esta de 2019.

“La defensa típica (de quien demanda por injuria) es que no se puede decir nada hasta que no sea condenado, pero la Corte ha dicho que no hay que tener una sentencia condenatoria para decirle a alguien que ha cometido un delito”, nos dijo a su turno el abogado Emmanuel Vargas, quien trabajó en la Flip varios años y es codirector de El Veinte, una ONG de defensa de la libertad de expresión.

“Por ser quién es (Uribe) tiene la carga de someterse a la crítica, a la sátira, a la denuncia.

Es una lógica constitucional, una dicotomía poder-libertad. ¿Cómo controlas ese poder? Con la posibilidad de que la libertad, en este caso de expresión, sea lo más amplia posible”, nos dijo Upegui.

Hoy a las 7 de la noche llegará a miles de celulares el primer episodio, por lo que será a partir de ahí que se verá si Matarife logra afectar el papel de Uribe en la Historia, como quieren sus promotores.

Nota de la Editora: a raíz de una respuesta del periodista Julián Martínez a la historia, revisamos la reportería y reforzamos dos ideas que nos dijo Martínez y que no aparecían en la historia originalmente: el uso de WhatsApp como medio difusor de los videos, y sentencias judiciales en las que se basa la serie.

 

    Periodista prueba

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