La conversación nacional arrancó sin rumbo claro

La conversación nacional arrancó sin rumbo claro

El presidente Iván Duque presentó hace una semana un proceso de ‘conversación nacional’ para responder a las multitudinarias marchas del 21N y bajar la presión del paro. Tras una semana en la que arrancaron las reuniones, todavía son más las dudas que las claridades sobre esa conversación, por lo que todavía no es claro si logrará su cometido.

Aunque se hicieron las primeras sesiones de cinco de los seis temas correspondientes a economía, que llama crecimiento con equidad; medio ambiente; educación; paz, que llama paz con legalidad; y corrupción y transparencia (falta la de fortalecimiento de las instituciones), la forma en las que Presidencia las armó, lo que pasó en ellas y lo que se sabe que sigue muestra una falta de claridad que hace que todavía el proceso no cuaje.

Estas son las 10 principales razones para eso:

 
1

Por ahora el Gobierno comunica a la par que escucha

Aunque Duque dijo que la primera etapa de la conversación para escuchar a la gente, el Gobierno ha hablado casi tanto como ha escuchado, una dinámica que rompe la idea de entender para luego buscar soluciones.

Por ejemplo, el viernes en la reunión sobre paz dijo “Creánme, mi único interés acá es escuchar para construir; no es destruir, es construir. Y construir siempre es más difícil que destruir. Construir implica esto: escuchar para actuar”. 

Acto seguido, sin embargo, siguió hablando para defender su administración; como resalta el comunicado de prensa de Presidencia, habló de sus cuatro visitas a Etcr, dijo que los proyectos productivos de los excombatientes son prioritarios para el Gobierno e incluso se refirió al debate sobre si quienes participan del paro deben y pueden interrumpir el tránsito.

“Hay una diferencia muy clara entre la expresión general, que es siempre válida y que merece ser observada y escuchada, pero no interrumpirles a otras personas el desarrollo sus derechos”, dijo.

Al final, hizo dos intervenciones largas, que sumaron 36 minutos, y también hablaron sus consejeros de paz, Miguel Ceballos, y para la implementación, Emilio Archila. 

Esa lógica se repitió en los otros encuentros, pues en la presentación de cada mesa, el presidente comenzó diciendo qué temas ha adelantado en su gobierno: en la de educación habló del aumento de presupuesto para las universidades, y en la ambiental sacó pecho por las políticas de transición energética. 

Todo eso deja el interrogante de si en la conversación el Gobierno buscará escuchar o más bien hablar, comunicar y convencer de sus logros. 

 
2

Incluye a otras reuniones que no están coordinadas

Aunque el viernes 22 de noviembre, Duque anunció que la conversación nacional no comenzaría sino hasta la semana entrante, terminó adelantando la agenda para el domingo y inauguró el diálogo con una reunión de alcaldes y gobernadores electos, que en realidad estaba citada desde antes del paro. 

Esta no fue la única reunión que mostró como parte de la conversación. También hizo lo mismo con la mesa de concertación laboral donde se pacta el salario mínimo del 2020, como se hace todos los años, y con un encuentro que tuvo con los alcaldes salientes de las principales ciudades capitales. 

A pesar de que todas eran citas que iban a pasar hubiera o no paro, el presidente las metió en el paquete de conversación nacional y allí mezclaron los temas de cómo encontrar salidas a las manifestaciones con la agenda propia de cada reunión.

 
3

No es claro cómo se define quienes participan

Es un misterio cómo se eligieron los cerca de 300 invitados que han participado en las cinco conversaciones temáticas, un punto neurálgico porque desde el comienzo la gran pregunta ha sido quién podría representar las diversas peticiones que se han visto en las marchas y la inconformidad que se ha mostrado en los cacerolazos.

Diego Molano, el secretario general de la Presidencia y el coordinador de la conversación nacional, nos dijo antes de que comenzaran las discusiones (después no ha respondido nuestros mensajes) que el Gobierno elegía a los invitados con el rasero de que supieran del tema al que se estaba convocado y que tuvieran diferentes opiniones.

Por eso, el Consejo Gremial estuvo en la mesa de economía, siete rectores estuvieron en la de educación, Transparencia por Colombia en la de corrupción, WWF y Greenpeace en la de medio ambiente, y la Ruta Pacífica de Mujeres en la de paz, solo por mencionar algunos de los que fueron. 

Según Molano, la idea a futuro es que los participantes se elijan a través de una plataforma a la que cualquier persona interesada se podría inscribir. Pero este mecanismo, por ahora, es totalmente desconocido.

 
4

Está divorciada del paro

Aunque la conversación surgió por el paro, por ahora no es claro el vínculo entre las dos cosas, pues Duque definió seis temas mucho más amplios, mientras que el comité que lidera el paro presentó este martes unas reivindicaciones bastante concretas y estructuradas y hay otras más difíciles de concretar de los miles de espontáneos que se han sumado a los cacerolazos.

Eso significa que la conversación podría no abordar, o dejar como secundarios, los reclamos que manifiesta el paro.

“Los asistentes no representamos a la gente en la calle y me parece importante reconocer que estábamos invitados gracias a la presión esa gente. Si esto no hubiera generado un efecto, esta reunión no se hubiera dado”, explicó Silvia Gómez, directora de Greenpeace Colombia y quien estuvo en la reunión sobre ambiente.

Además, el comité prefiere una mesa aparte con el Gobierno porque no está de acuerdo con que este haya decidido de manera unilateral los temas y a que meta más voces a lo que creen que debe ser una negociación bilateral.

Eso le quita fuerza a la conversación en general, y a la participación en sus mesas.

Ya se ha visto con la ausencia de las organizaciones estudiantiles de Acrees y Unes, parte del comité, en la mesa de educación; Defendamos la Paz o el partido Farc que no fueron a la de paz; y con el Movimiento Nacional Ambiental y Alianza Colombia libre de fracking que se fueron de la reunión de ambiente cuando Duque no les respondió si iba a negar la licencia ambiental del proyecto minero en el páramo de Santurbán y a cumplir su promesa de no hacer fracking.

5

La parte digital todavía no existe

Aunque Duque informó desde el fin de semana pasado que la conversación girará alrededor de seis temas y que se haría con una plataforma digital además de encuentros físicos, todavía no hay nada de lo primero, que es un componente clave para que la conversación sea masiva y relevante.

Lo único que se hizo fue hacer streaming de tres de las cinco conversaciones desde la página de Presidencia para que cualquier persona pudiera seguirlos. Al acabarse, las dejaron unas horas en su canal de YouTube, pero luego las quitaron sin ninguna explicación  y solo dejaron las intervenciones de Duque.

De la segunda reunión, sobre educación, solo transmitieron las últimas horas; mientras que las reuniones con alcaldes y gobernadores no tuvieron streaming, como tampoco la del martes sobre economía. 

Molano explicó que esta última fue porque cambiaron la hora de la conversación debido a que el Comité del Paro se reunió por aparte con el presidente y esto hizo cambiar la agenda. 

Pero más allá del cambio de horario, las diferencias para transmitir una reunión u otra muestran que a las conversaciones todavía les falta cuajar la parte digital si quieren llegar a un público más extenso que las decenas de invitados que se reúnen a puerta cerrada.

 
6

No ha salido de Casa de Nariño ni tiene cronograma

Con la misma falta de claridad con la que un cronograma de tres reuniones para esta semana se convirtió en uno de cinco encuentros, avanzan las conversaciones a futuro. 

Al salir de la reunión de paz el pasado viernes, la vicepresidenta explicó que la próxima semana se harán las segundas rondas de las mesas temáticas. Pero es todo un misterio cuándo serán, si invitarán a las mismas personas o no, y cuándo se realizará la que falta de fortalecimiento de instituciones.

Cuando le preguntamos a Molano sobre el cronograma, explicó que las seis conversaciones temáticas continuarán hasta mediados de diciembre y, de ahí, se aterrizará la discusión en las regiones hasta febrero, para finalmente tener unas propuestas concretas en marzo con el fin de que el Gobierno las ayude a incluir en políticas públicas, en planes de desarrollo de los mandatarios locales y en proyectos en el Congreso.

Pero más allá de estos detalles no se conoce nada. Y si la gente ni siquiera sabe cuándo se discutirá qué tema y cómo puede participar, será difícil que las conversaciones realmente tengan el alcance nacional del que habla el Gobierno.

 
7

Los moderadores no tienen lineamientos

Ni siquiera los moderadores tenían clara la metodología antes de coordinar las conversaciones, según nos dijeron cuatro de ellos. 

Por eso, no hubo una línea clara a seguir para que las cientos de personas dieran sus propuestas. 

De hecho, esto dependió más de los moderadores que del mismo Gobierno. Así, mientras Beethoven Herrera intervino después de casi todas las sugerencias económicas, Brigitte Baptiste y Gonzalo Andrade pusieron un límite de dos minutos, que a la final casi ningún asistente respetó.

Los moderadores tienen la tarea de decantar las horas y horas de conversación, y sacar de ahí puntos centrales que sí se puedan traducir en cambios en la política pública o en leyes. 

Todavía no es claro cómo lo harán o si lo tendrán que terminar antes de la segunda ronda de la conversación.

 
8

No hay preparación previa

A ninguno de los 13 invitados que consultamos les explicaron los temas concretos de los que se hablarían o si deberían llevar propuestas, o estar más preparados para un debate. No sabían nada. Incluso, a 12 de ellos los invitó el ministro correspondiente al tema que se hablaría o alguien de Presidencia solo el día anterior a la conversación, sin que les dejaran mucho tiempo para preparar sus presentaciones.

 
9

Las intervenciones son muy dispares

Muchos aprovecharon el espacio con el presidente, ministros, congresistas e incluso presidentes de las Altas Cortes para jalar para su propio lado.

En la reunión de crecimiento con equidad, que trataba de temas económicos, por ejemplo, el representante de una organización de jóvenes en Caquetá se dedicó a explicar los proyectos agropecuarios en los que estaba trabajando y a pedir ayudas, o los microempresarios de Conamic pidieron más fuerza para el empleo familiar.

Hubo otros que se iban a puntos tan abstractos de la discusión que será difícil aterrizar sus ideas en propuestas concretas. 

Este es el caso de Rodrigo Noguera, rector de la Sergio Arboleda, quien en la discusión de cómo enfrentar la corrupción se dedicó a hablar de la falta de formación ética en los jóvenes y que por eso es necesario trabajar en formación del individuo, pues, “el gran problema que existe en Colombia es el ser humano que produce la corrupción”. 

A pesar de esa falta de metodología que dio pie a que hubiera todo tipo de comentarios, también hubo propuestas concretas, como la de que el Estado le reporte al ciudadano en qué invierte sus impuestos (de Samuel Escobar, del Rosario) o la del Consejo Gremial sobre crear unidades de viabilidad de las propuestas que surgen en la conversación para que solo se discutan las que realmente puedan implementarse.

 
10

No es claro cuál será el resultado

Quizás el interrogante más fuerte es que no es claro exactamente cuál es el punto de llegada de la conversación, si un acuerdo o pacto nacional como los que ha buscado Duque en el pasado, que conciten mayores apoyos para el Gobierno pero probablemente impliquen que se mueva de algunas de sus posiciones, o si es solo un ejercicio para que entienda los deseos e ideas de la sociedad civil.

Por eso, tampoco se sabe cuáles son los productos que debe arrojar.

El Gobierno dice que pretende tener textos concretos como proyectos de ley o borradores de decreto. Pero, por otro lado, las intervenciones mostrando lo que se ha hecho del plan nacional de desarrollo hacen entender que se quiere una mejor comprensión de la sociedad civil sobre lo que piensa y hace el Gobierno.

Esa duda hace que la principal respuesta política de Duque a la mayor crisis política en sus 15 meses de presidencia no tenga un norte claro. Mientras, el comité del paro anuncia nuevas movilizaciones el miércoles, lo que podría tener como efecto mayor claridad en la conversación, ya que surgió bajo la presión del 21 N y se aceleró bajo la del 27N.

    Periodista prueba

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