Claudia López le apuesta a un Concejo con aliados, pero sin puestos

Claudia López le apuesta a un Concejo con aliados, pero sin puestos

Por Carlos Hernández Osorio 03 de Febrero de 2020

 

Esta semana la Alcaldesa de Bogotá, Claudia López, comienza a reunirse con concejales de diferentes partidos para que le cuenten qué quieren incluir en el Plan de Desarrollo, el proyecto más importante que presentará este año y que para sacarlo adelante necesita respaldo más allá del Polo y los verdes, los únicos partidos de gobierno.

Ella comienza así a andar el camino para lograr mayorías en el Concejo, donde tiene resistencia en sectores de izquierda y derecha, pero al que necesitará cuando pida plata, por ejemplo, para extender el metro hasta la calle 100, para crear la Agencia de educación superior que propone o para aprobar un nuevo POT.

A López le interesa contar, sobre todo, con la petrista Colombia Humana, Bogotá para la gente (el movimiento de Carlos Fernando Galán) y los liberales; no busca acercamientos de esa índole con Cambio Radical (que se declaró en oposición) ni con el uribismo (que se declaró independiente pero con el que tiene un enfrentamiento histórico).

Sin embargo, es casi imposible, por las diferencias políticas y programáticas, que arme una coalición permanente, en particular con los rojos, que la respaldarían a cambio de puestos, algo que ella descartó y en lo que parece difícil que ceda después de haber liderado la consulta anticorrupción.

Eso significará una relación diferente a la que sostuvo Enrique Peñalosa con el Concejo, sin puestos y con más dificultad para tener éxito.

La necesidad de más votos

Con un mes de gobierno, Claudia López no tiene asegurada una coalición que le garantice pasar sus proyectos en el Concejo, a diferencia de Peñalosa, que la armó con Cambio Radical (que lo avaló en campaña), los conservadores, liberales, el Centro Democrático y La U.

Eso le dio una aplanadora de 34 de los 45 concejales, gracias a que los alineó con su plan de gobierno, y les dio secretarías, cargos de menor rango y contratistas.

López ha reiterado que no dará puestos a concejales que no la hayan respaldado (el Polo, los verdes y políticos cercanos a ella sí tienen cargos en el gabinete), lo que le plantea un reto porque necesita sumar 23 votos y arranca con 16 (12 verdes y 4 del Polo), que ni siquiera están seguros.

En el Polo está Carlos Carrillo, que no votó por ella y es uno de sus más duros críticos, sobre todo en movilidad; entre los verdes está Lucía Bastidas, una peñalosista que busca que López mantenga los proyectos de su antecesor, algunos de los que la Alcaldesa ya comenzó a cambiar con su idea de no hacer una troncal de Transmilenio por la Séptima y al retirar la solicitud de urbanizar en la reserva Van der Hammen.

Eso hace depender a López de votos de concejales de partidos que no le hicieron campaña y que en su mayoría son de centroderecha, no de la centroizquierda con la que ella se alineó para ganar.

De hecho, sumar votos de izquierda se hace más difícil por su pelea con Gustavo Petro, que le ha hecho tantas críticas que la Alcaldesa dijo la semana pasada que él “tiene la decisión de destruir la Alcaldía”, con lo que marcó aún más distancia de él y de las cuatro concejales de la Colombia Humana.

Aunque está prevista una reunión con ellas en los próximos días y en temas de política social podrían llegar a acuerdos, incluso si se aliaran esos votos serían insuficientes para armar mayoría.

Por eso son clave las relaciones con los tres concejales de Bogotá para la gente, con los que también tiene programado un encuentro, y con los siete liberales, que en campaña estaban mucho más distantes de ella que el petrismo, pero a los que buscó antes que a los demás.

Ellos pueden ser estratégicos porque le asegurarían una mayoría, pero sin puestos de por medio es difícil que haya una alianza fija.

Con los liberales se nota el cambio de modelo

La Alcaldesa y los siete concejales liberales se reunieron hace tres semanas.

Ella los invitó para saber cuáles de las ideas de cada uno pueden entrar al Plan de Desarrollo.

También les dijo que tenía la intención de que hicieran parte de “una coalición grande”, nos dijo la concejala Luz Marina Gordillo. Lo mismo nos confirmaron otros tres concejales por aparte.

A los liberales les suena hacer parte de la coalición, y los cuatro a los que consultó La Silla dijeron que una posibilidad de concretarlo sería teniendo representación en el gabinete “con un acuerdo sobre la mesa”.

Aunque eso no se tocó en el encuentro, nos dijeron que lo consideran una posibilidad, pero López lo tiene descartado desde que fue elegida.

De acuerdo con un concejal que pidió reserva, otro de ellos (no nos dijo quién) preguntó cómo iban a poder meter contratistas de su cuerda al Distrito, y López respondió que tendrían que usar la plataforma Talento no palanca.

Esa es la página web que ella lanzó la semana pasada para que cualquier persona interesada en un contrato temporal de prestación de servicios con el Distrito (serán 4 mil este año) meta su hoja de vida sin necesidad de recomendaciones. 

Es decir: López les dijo que no tendría preferencias con ellos y, aunque tampoco los vetó, no abrió la puerta que ellos esperan.

Eso se suma a que, paulatinamente, los contratistas que tenían desde la administración Peñalosa han ido saliendo sin que puedan hacer mayor cosa para mantenerlos, como nos dijo la concejala Gordillo y nos confirmó un concejal de Cambio.

Fuera de micrófono, dos concejales liberales nos dijeron, por aparte, que ven difícil que el respaldo de su bancada a López se concrete si no hay burocracia. 

“Ellos (la Alcaldía) saben que tienen que manejar el Concejo y que para eso tienen que dar puestos”, precisó uno. “Yo siento que se están enredando con eso de la plataforma de empleo”, nos dijo el otro.

Sin embargo, el vínculo no está no está roto porque la Alcaldesa está dispuesta a darles otros incentivos.

“Yo les dije a los concejales: para reelegirse sirve tener causas, no cuotas. Cuenten con nosotros para sus causas”, le dijo López a La Silla. La idea es que eso se traduzca en garantizarles a las bancadas que no la apoyaron la priorización del trámite de sus proyectos, que hagan sin obstáculos sus debates de control político y hacer visible la gestión de los concejales.

Esto último nos lo corroboró el concejal liberal Álvaro Acevedo, que nos dijo: “Ella ha hecho mucho énfasis en fortalecer la gestión de nosotros. Yo no sentí eso con Peñalosa, que se llevaba todo el crédito de las obras a pesar de que a nosotros nos interesa mostrarle a la gente lo que gestionamos ante la Alcaldía”.

“Sentimos una diferencia frente a Petro, porque ese man sí llegó a romper y no quiso llegar a acuerdos, mientras que Claudia ha mostrado disposición a hablar”, nos dijo otro concejal liberal.

(Eso quizás aplica para los liberales pero no para La U, pues en su momento Petro le dio la Secretaría de Movilidad a ese partido. Sin embargo, su relación con el Concejo nunca fue buena).

Hasta ahora López ha tratado de mostrar diligencia con las peticiones que los concejales normalmente hacen ante las secretarías para que atiendan asuntos que le interesan a sus electores.

Para eso su Secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez (con quien intentamos hablar para esta historia desde el lunes pasado pero no fue posible), nombró como Director de Relaciones Políticas a Jaime Flórez, un militante del verde que, entre otras, sirve como puente entre los políticos y los secretarios para ayudarles a patinar las demandas de sus votantes.

Ese cargo en alcaldías anteriores no tenía un alto perfil porque generalmente los concejales trataban directamente con el Secretario, pero la idea ahora es que Flórez sirva para que la relación sea fluida.

Sin una aplanadora asegurada, entonces, López tendrá que buscar mayorías cada que presente un proyecto, con los riesgos que eso trae.

    Periodista prueba

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