Bogotá llegó a su peor momento y la cuarentena estricta ya no será suficiente

Bogotá llegó a su peor momento y la cuarentena estricta ya no será suficiente

Por Paula Doria 16 de Julio de 2020

El concejal de Bogotá de La U Rubén Torrado le armó una tormenta ayer a la alcaldesa Claudia López, al afirmar que los ventiladores que ha comprado el Distrito para instalar Unidades de Cuidado Intensivo (UCI) en atención a la pandemia del coronavirus son los más caros del país.

La Silla Vacía indagó y confirmó que eso tiene de cierto pero también matices.

Si bien es verdad que, a 108 millones de pesos cada uno, los ventiladores que compró Bogotá son más caros que los de las demás regiones que reseñó el Concejal, como Valle, Antioquia y Cundinamarca; en el sistema de contratación pública consta que el Ministerio de Salud compró un lote de 100 ventiladores a 126 millones de pesos cada uno, y la subgerencia del covid (delegada del gerente Luis Guillermo Plata) pagó un lote de 600 ventiladores a 138 millones de pesos la unidad. 

Más allá de esa polémica, es un hecho que la ciudad no logró la meta de UCI que necesitaba para este momento y el sistema, según los expertos, con un 90 por ciento de ocupación de estas camas, ya está colapsado y con los profesionales de la salud comenzando a tener que pensar en a quién priorizan.

Así lo confirmaron anoche los mismos gremios de la salud que se reunieron con la mandataria para informarle.

Una situación por la cual López anunció que está considerando la cuarentena total estricta y que lo evaluarán el próximo martes con el Ministerio de Salud.  

La complicación adicional es que ni el confinamiento por localidades, que es la medida a la que apeló la Alcaldesa para enfrentar este “peor momento” o “momento más crítico”, como lo han señalado autoridades nacionales y locales; ni confinamiento total del que empezó a hablar anoche son ya suficientes o fáciles de hacer cumplir.

El colapso

“El sistema de Salud de Bogotá ya está colapsado. En pocos días llegaremos a la ocupación del 100 por ciento de las UCI. Es un hecho. Los médicos ya están en el debate de a quién le dan una cama”, nos dijo ayer Luis Jorge Hernández, médico salubrista, profesor de la Universidad de los Andes y quien ha sido asesor de la Alcaldía de Bogotá en el manejo de esta crisis. 

La Alcaldesa López ha dicho en las últimas horas que se está trabajando en la instalación de estas unidades y a agosto esperan tener las 2.090, pero que así como se instalan, se ocupan.

De hecho, los hospitales públicos El Tunal y Kennedy ya llegaron al límite de su ocupación de UCI. Y este miércoles se reportaron 73 muertes por coronavirus en la ciudad, el mayor número registrado en un día desde que inició la pandemia. 

La capital cuenta en total con 1.296 UCI para la atención de los pacientes críticos de covid, de las cuales están ocupadas 1.164. Según los anuncios de López a inicio de la cuarentena nacional, para este momento debían haber 2.090 o más, una meta que no ha sido posible lograr por las dificultades de importación de estos equipos debido a la alta demanda.

Aunque, igualmente esos números le han costado críticas a la Alcaldesa porque, con todo y dificultades de compra, otros mandatarios locales sí pudieron adquirir más ventiladores que ella, que apenas compró 70 en estos tres meses, como contamos en esta historia. 

De la situación crítica de la capital, que a ayer tenía 33.080 casos activos y 1.214 fallecidos, también da cuenta una carta que 14 asociaciones médicas, entre las que están Fedesalud, la Federación Médica Colombiana y el Colegio Médico de Bogotá; le enviaron a Claudia López y al presidente Iván Duque pidiéndoles una cuarentena estricta en toda la ciudad por dos semanas. 

“Estamos en una situación de desastre (...) Ya se está presentando un desequilibrio entre la demanda y la oferta en términos de capacidades de respuesta de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI)”, dice el documento dado a conocer el pasado lunes. 

En la misiva, los expertos también señalan con preocupación la falta de talento humano para manejar estas unidades y que la velocidad del contagio ha crecido de forma vertiginosa. 

Desde que se empezaron a abrir varios sectores económicos el pasado 27 de abril, Bogotá pasó de 4.305 casos el 11 de mayo a 53.131 contagios el 15 de julio, según los datos del Observatorio de Salud de Bogotá SALUDATA de la Secretaría Distrital de Salud. 

Carlos Álvarez, coordinador nacional sobre estudios covid-19 de la OMS, nos dijo que vamos a llegar al 100 por ciento de la ocupación de UCI en Bogotá porque “no se puede esperar que en pocos meses los alcaldes y el Presidente hagan lo que no ha logrado en décadas en Colombia”.

Destacó que, de todas maneras, hace cuatro meses en el país había en total 5.200 UCI y hoy hay 7.500. Que a inicios de marzo, Bogotá tenía solo 300 para covid-19 y hoy cuenta con 1.239. 

Aún así, el colapso es inminente. “Los mejores sistemas de salud, como el de Francia, colapsaron –anotó Álvarez– Estados Unidos colapsó y en América Latina, Santiago de Chile llevaba tres semanas con las UCI por encima del 100”. 

A esto se suma que el endurecimiento de las cuarentenas que se están haciendo en la capital, y también en ciudades como Barranquilla y Cali, solo tendrán resultados dos semanas más tarde. 

Además, el cumplimiento de la medida tampoco es fácil de garantizar. Por eso la Alcaldía está apelando a la consciencia y el autocuidado de los bogotanos. 

La cuarentena estricta por pedazos es compleja

Esta semana Bogotá volvió a la cuarentena estricta, pero por localidades, en un sistema de turnos con el que cada 15 días 2,5 millones de habitantes irán a confinamiento total. Por ahora, todas las localidades cumplirán confinamiento estricto, excepto Usaquén, Teusaquillo, Antonio Nariño y Candelaria. 

El Distrito venía haciendo cuarentenas por UPZ (un área menor a las localidades), pero optó por localidades por la logística y la velocidad del contagio. 

La razón de las excepciones es que, además de la tasa de contagio, se tuvieron en cuenta factores como la vulnerabilidad social. Por ejemplo, Chapinero, aunque tiene menos contagios que Usaquén, es una localidad más vulnerable por su gran cantidad de comercios en los que se pueden formar aglomeraciones. Y en localidades como Ciudad Bolívar la vulnerabilidad no está medida solo por el comercio, sino también por el nivel de hacinamiento en que viven algunas personas y las condiciones de pobreza. 

Se trata de un giro importante en las medidas de salud, pues a principios de abril Claudia López había dicho que cerraría la ciudad completamente, y no por pedazos, cuando se superara el 70 por ciento de ocupación de estas unidades.

Más allá de eso, los expertos señalan que ya no es una medida que baste.

“No podemos seguir confiando en el azar y los cierres de cuarentena, tenemos que pensar en cómo hacerlo mejor más adelante, vía la vigilancia efectiva de los casos”, nos dijo esta semana Andrés Vecino, salubrista y experto de la universidad Johns Hopkins (y miembro de La Silla Llena), que hace seguimiento diario a la pandemia a nivel mundial.

Esto significa, según Vecino, que hay que lograr identificar los brotes y cercarlos a través del testeo masivo, campañas de pedagogía, el rastreo de personas que han estado en contacto con positivas para covid-19 o que están en riesgo por su trabajo, entre otros. 

Además, la cuarentena por pedazos es compleja de lograr y cumplir.

En términos de logística, el Distrito no cuenta con el personal necesario para garantizar que 2,5 millones de personas se queden en sus casas. Se trata de controlar poblaciones similares a la de Medellín o Cali. El propio secretario de Gobierno, Luis Ernesto Gómez, reconoció que “lo más efectivo en este momento es el autocontrol”. 

Bogotá, con 16.663 policías, ya tiene un déficit de 10.500 uniformados, según los datos de la Secretaría de Seguridad. Pero además en este momento cuentan con un 5 por ciento menos de policías porque algunos han tenido que entrar en toma de muestras y cuarentenas para que no haya contagio masivo dentro de la institución. 

Otro punto es que, aunque las autoridades locales cuentan con 1.800 funcionarios trabajando en el control de la cuarentena, 500 hombres del Ejército Nacional y 28 puestos de control en los principales ejes viales; no se puede garantizar que la gente no pase de una localidad a otra por las calles secundarias. 

Así que buena parte de la responsabilidad de lo que suceda con el contagio recae en los hombros de la ciudadanía, por el peso de la realidad y cuando, hasta hace poco,  la Alcaldía venía hablando más de la necesidad de que el Estado cuide a los ciudadanos.

Por eso, según cuenta el Secretario de Gobierno, se están haciendo campañas pedagógicas, a través de redes sociales, medios de comunicación y también en calle. Se están haciendo pruebas masivas y se están entregando mercados o transferencias bancarias en las localidades en cuarentena, con lo que se espera lograr que la gente cumpla el confinamiento. 

En cuanto a la velocidad del contagio, al inicio de la pandemia, en marzo, la cifra estaba en 2,5 rt. Es decir, que cada infectado contagiaba en promedio a tres personas más. Con la cuarentena general, en Bogotá ese dato pasó a uno, pero ahora está en 1,29. Es decir, un promedio de dos contagios más por cada positivo.

Pero si la cuarentena por localidades es compleja, hacerla de manera general, como en marzo, tampoco es una opción a largo plazo por los efectos colaterales que tiene. 

El infectólogo Carlos Agudelo de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín aseguró que aunque la medida es muy útil para reducir la velocidad del contagio, también tiene efectos negativos que inciden en la salud. Según él y como lo han demostrado las cifras, aumenta la violencia intrafamiliar, los casos de depresión y ansiedad y va en detrimento de la atención de otros pacientes. 

“Cuando se dio la pandemia del Ébola, luego se comprobó que el número de personas que fallecían por esa enfermedad era igual al que moría por falta de atención. En Colombia podría estar pasando lo mismo. Podríamos estar detectando más tarde el cáncer, por ejemplo”, dijo. 

De hecho, la Secretaría de Salud de Bogotá ya había dicho que cada vez menos personas acuden a los hospitales por malestares leves por temor al contagio.  

Para Agudelo tampoco hay que dejar de lado las necesidades sociales y económicas de los ciudadanos. “Incluso la gente ya no estaba logrando hacer lo del diario con la cuarentena relajada y esto más adelante puede terminar en una bomba social”, dijo . A esa voz se suman entidades como Fenalco y ProBogotá que han señalado los efectos que está teniendo las cuarentenas en la economía de la ciudad. 

El tanque de pensamiento Fedesarrollo estima que Bogotá está girando hacia un escenario más pesimista del crecimiento económico por estas medidas, y podría tener un crecimiento negativo del PIB del 9 por ciento, un aumento de desempleo al 21,5 por ciento y una tasa de la pobreza monetaria cercana al 18,7 por ciento este año. 

Los seis expertos consultados para esta historia coinciden en que es necesario aprender a vivir con el virus pues la vacuna se va a tardar un tiempo en llegar al país aún después de ser descubierta (cosa que no ha pasado). 

Lo argumentan destacando cómo Estados Unidos compró todo el stock del tratamiento Remdesivir, un antiviral que permite el tratamiento de los pacientes con neumonía, y anticipando que cuando exista la vacuna puede pasar algo similar.

    Periodista prueba

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