Respuesta a Carlos Caicedo

El miércoles de la semana pasada publicamos la historia “La decencia de Carlos Caicedo” sobre cómo su movimiento Fuerza Ciudadana estaba usando la alcaldía samaria que él controla para buscarle votos para la consulta en la que se enfrentará a Gustavo Petro el 11 de marzo.

Para esa historia, buscamos tanto a Caicedo como al alcalde Rafael Martínez un día antes de publicar la nota para obtener su versión sobre los hechos. Ambos recibieron nuestro mensaje de whatsapp pero ninguno de los dos nos contestó.

Lo hicieron después de publicada.

El sábado a las 9:09 de la mañana, el precandidato Caicedo trinó desde su cuenta (@carlosecaicedo) una carta pública a La Silla en la que, entre otras, nos acusa de manera genérica de actuar “de manera inescrupulosa para torcer la verdad respecto a los proyectos políticos alternativos”, además de afirmar que la intención de nuestra historia parece una estrategia de desprestigio orquestada por Cambio Radical.

Puntualmente, Caicedo usó las palabras “periodismo amañado” para referirse a La Silla.

A las 9:17, una de sus escuderas principales por twitter, puso un primer trino cuestionando esa historia con el HT #LaSillaAmañada.

Tres minutos después, las 9:20, una fuente de Santa Marta nos envió por Whatsapp el pantallazo de un chat telefónico de un grupo de Fuerza Ciudadana (el movimiento de Caicedo), que evidencia que se venía un matoneo virtual contra La Silla por parte de los simpatizantes del precandidato usando esa etiqueta.

Según el mensaje contenido en el pantallazo, los trinos arrancarían a las 9:30 de la mañana.

Efectivamente a esa hora se desataron los trinos sistemáticos contra La Silla acusándola de amañada, lo que desdice -por decir lo menos- del “profundo respeto por el trabajo de los periodistas” que menciona Caicedo en su carta.

Más allá de eso, y como su queja fue pública (la de Martínez fue privada y así la contestaremos), la contestamos por el mismo medio.

En la carta el candidato Caicedo no niega ninguna de las cosas que denuncia La Silla Caribe. Su queja fundamental es por no reconocer los dos millones de firmas (de las que solo fueron válidas un poco menos de 900 mil) ni los logros de su alcaldía y la de su sucesor, un tema que evidentemente no tenía que ver con el contenido del artículo.

Su acusación de ser parte de la estrategia electoral de Germán Vargas Lleras por ser Caicedo un estorbo "en su propósito clientelista de controlar todo el Caribe” se cae de su peso con las historias publicadas por La Silla Vacía durante todo este período sobre las alianzas del candidato avalado por firmas y Cambio Radical. Solo dos días antes de la del candidato de la decencia, publicamos “La maquinaria sin asco de Vargas Lleras”, como se los recordaron muchas personas en redes.

Para hacer la denuncia sobre el abuso de poder a favor de la campaña de Caicedo cruzamos los testimonios de un contratista de la administración de Santa Marta, tres altos ex funcionarios y una persona de su movimiento que, por aparte, ratificaron la información y nos aportaron documentos como prueba.

Hasta el momento, nadie ha negado que lo que dijimos estuviera ocurriendo.

El pasado de Caicedo, como un político independiente que se ha enfrentado a la clase política tradicional, no hace sino poner más en evidencia lo poco que honra el nombre de su lista al Congreso emular a su favor las prácticas clientelistas que denuncia cuando las hacen otros.

 Esta es nuestra respuesta por escrito al candidato.

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