Nuestro balance del cubrimiento electoral


Esta semana terminamos nuestro cubrimiento de las elecciones, y para La Silla Vacía llega el momento de sacar lecciones sobre su cubrimiento de la contienda electoral que para nosotros duró casi un año.

Cubrir elecciones es nuestra especialidad, y por lo tanto, es algo en lo que nos empleamos a fondo y sobre lo que reflexionamos constantemente para tratar de hacer cada vez mejor.

Durante estas elecciones hicimos varias series: los perfiles de los candidatos, las emociones que suscitaron, los ejes de la campaña sobre los que decidirían los votantes, la viabilidad de las propuestas, los programas, los logros en el área de la principal bandera del candidato, etc.

También hicimos un especial muy completo sobre lo que los expertos de La Silla Llena consideraban que deberían ser las prioridades del próximo presidente en cada una de las áreas que maneja esta plataforma de debate.

También hicimos dos alianzas para conocer más a fondo a los candidatos. Una con el programa Zona Franca y la Universidad Sergio Arboleda que llamamos “los charladitos” para conocer a los candidatos en una entrevista amena y más dirigida a explorar su lado humano, trayectoria y visión antes de primera vuelta. Fueron todos salvo Germán Vargas Lleras (que nos canceló el día antes) y Gustavo Petro, que nunca nos contestó, a pesar de que los invitamos durante dos meses para que fueran el día y hora que quisieran.

La segunda alianza fue con Hora 20 y Red+ para entrevistar a fondo a los candidatos y confrontarlos con las preguntas sobre los temas más polémicos sobre ellos. A esta fueron todos los candidatos.

Le aplicamos el Detector de Mentiras a cada una de estas entrevistas, y también a tres debates en vivo en TV nacional y por lo menos uno en cada región.

Por último, chequeamos un sinnúmero de cadenas de whastapp y noticias falsas en Facebook como parte de un convenio con Facebook para detectar noticias falsas.

Escribimos el libro “El dulce poder, así se hace política en Colombia” como un esfuerzo para describir cómo funcionan las maquinarias electorales, y celebramos varias reuniones con nuestros Súperamigos para discutir los pronósticos electorales y otros temas de campaña.

Invitamos a dos columnistas nuevos, Francisco Miranda y Álvaro Jiménez, para que durante este período aportaran nuevos puntos de vista desde vertientes ideológicas muy diferentes sobre la contienda, un aporte que creo que aportó miradas nuevas y diversas.

Trabajamos mucho y yo, personalmente, estoy muy orgullosa del entusiasmo, profesionalismo y compromiso de todo el equipo de La Silla Vacía.  Creo que logramos abordar la campaña desde ángulos muy diferentes, combinando las movidas de maquinaria con los temas programáticos, contando las campañas desde adentro pero también desde los seguidores, manteniendo una diversidad de formatos, fuentes, puntos de vista nacionales y regionales.

¿Qué podríamos hacer mejor?

En el consejo de redacción evalúamos qué podríamos hacer mejor.

Reflexionamos sobre la metodología del detector de mentiras y los ajustes que le hicimos en el camino. Inicialmente, aplicamos el mismo método que usamos desde que arrancamos los detectores hace casi dos años y era chequear cualquier afirmación verificable que hicieran los candidatos.

Después de los primeros, nos dimos cuenta -gracias a las críticas de nuestros usuarios- que terminaba siendo un ejercicio desbalanceado porque mientras Germán Vargas Lleras, por ejemplo, daba cifras y hechos en cada oración, Sergio Fajardo decía muchas obviedades, que eran verificables, pero no por eso menos obvias.

Al final, eso creaba más oportunidades para afirmaciones falsas o exageradas en Vargas que en Fajardo, por ejemplo. Decidimos, entonces, ajustar la metodología y no chequear las afirmaciones evidentes.

Creemos, también, que tenemos que ajustar el formato gráfico de los detectores porque cuando son muchas afirmaciones se vuelven tediosos de leer. Aún con estas críticas, nos parece que fue muy valioso el ejercicio. Nos dimos cuenta que varios candidatos comenzaron a ajustar sus afirmaciones exageradas o apresuradas para que fueran verdaderas y que quizás en eso ayudamos a que el discurso electoral fuera menos falaz.

Consideramos que también nos faltó apostarle a más experiencias interactivas con los usuarios, que recuperamos en la segunda vuelta pero que habría sido chévere hacer desde la primera.

Y nos dimos cuenta que tenemos que dedicar más tiempo y reflexión a cómo manejamos nuestras redes sociales porque hay toda una porción de nuestros lectores que se quedan con los trinos o los posts de Facebook y nunca van a leer la historia. Nuestro plan, ahora, es diseñar otra forma de llegarle a esos usuarios que les interesa la política pero no tanto como para leerse nuestros artículos largos.

Durante todo nuestro cubrimiento fuimos acusados de petristas, de mamertos, de chavistas, de uribistas, de uribistas light, de fajardistas, e incluso de vargaslleristas. En una ocasión, con una diferencia de 21 segundos, nos dijeron petristas y uribistas.

María Mercedes Maldonado, la coordinadora programática de Petro dijo que la “Silla es lo más tendencioso y cochino como periodismo, que me tocó en esta campaña”; Alicia Arango, la coordinadora de la campaña de Duque nos dijo que “estaba bien que odiaramos a Uribe, pero que no podíamos ser tan sesgados; Luis Felipe Henao, el gerente de la campaña de Vargas, nos acusó de mentir para defender los intereses de Fajardo. Y Claudia López nos acusó de ser la oficina de prensa de la Fiscalía cuando los datos de las investigaciones no sustentaban sus acusaciones del uso de la entidad a favor de Vargas Lleras.

Seguidores de unos y otros se manifestaron en las redes en el mismo sentido.

Se podría decir que el que de todas las campañas nos criticaran indicaría que estábamos haciendo bien nuestro trabajo. Pero también cabría la opinión contraria: que si todos estaban de acuerdo en criticar nuestro trabajo es porque lo estábamos haciendo mal.

Es posible que la verdad esté en el medio. Que parte de la reacción de las campañas obedecía a una estrategia para deslegitimar información que golpeaba sus narrativas o credibilidad pero también que nos hubiéramos equivocado. No basta con haber hecho las cosas de buena fe ni con haberse esforzado al máximo, a veces las cosas no salen como uno quisiera.

Somos conscientes de que con algunos de nuestros usuarios se fracturó nuestra relación por el cubrimiento que hicimos particularmente de Petro y no fue fácil para el equipo, tan acostumbrado a que nuestros usuarios apoyen nuestro cubrimiento, sentir ese rechazo y aún así mantenernos fieles a nuestra reportería y publicar historias a sabiendas de las críticas que generarían.

Con el fin de aprender hacia el futuro, de evitar cometer los errores que cometimos en esta y de repetir los aciertos, hemos decidido pedirle a Jaime Abello, director de la Fundación García Márquez de Periodismo, el centro más prestigioso de periodismo en el continente, que por favor escoja a la persona que él considere más idónea para que haga un estudio de caso sobre el cubrimiento de La Silla de estas elecciones, que pagaremos nosotros.

Nuestra idea es compartir el documento que haga esta persona con ustedes para que juntos podamos tener insumos objetivos para aprender para las próximas elecciones. Nosotros para mejorar nuestro cubrimiento y ustedes, para tener más y mejores argumentos para sus próximas críticas.

 

    Periodista prueba

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