Bavaria, la expoderosa del Congreso que hoy pierde hasta con Duque

Bavaria, la expoderosa del Congreso que hoy pierde hasta con Duque

En medio de polémica y acusaciones, ayer las comisiones económicas del Congreso aprobaron cambiar el IVA que pagan las cervezas y las gaseosas, aumentando lo que pagan al final.

La votación aplastante de 77 a favor y solo 2 en contra, evidencia la caída del poder de Bavaria en el Congreso, un gigante que hasta 2010 fue intocable y era capaz de poner a tambalear ministros.

De hecho, fracasó en su intento por frenar ese cambio, a pesar de que lo promovió un Gobierno tan débil en el Congreso que en menos de cuatro meses ha visto hundir el corazón en recaudo de la tributaria, una de sus tres reformas clave (a la justicia) y tres de sus siete proyectos anticorrupción.

Que el gigante cayó dando la pelea -que puede revivir en las plenarias- se notó en que fue uno de los tres temas que dieron lugar a debate aparte, en que hubo polémica, en que congresistas de las bancadas independientes de Cambio Radical y el Partido Liberal criticaron el cambio, y en que algunos gobiernistas los acusaron de dejarse influenciar por Bavaria.

El resultado final fue una derrota pública para Bavaria, que se había manifestado en contra del cambio, y una victoria para el Gobierno que necesita los 457.000 millones que espera recaudar con este cambio en el IVA a la cerveza.

Esta derrota es una evidencia que confirma que el teflón de Bavaria en el Congreso ya no es tal y que como habíamos contado en La Silla, su capacidad de influenciar el legislativo se ha venido deteriorando desde hace varios años.

La cerveza de la discordia

En la ponencia que se debatió antier y ayer, venía un cambio de la forma en que se cobra el IVA a cervezas y gaseosas.

La discusión, bastante técnica, es que hasta ahora solo lo pagan cuando salen de la fábrica y no en el resto de la cadena de distribución hasta el consumidor final, lo que es conocido como IVA monofásico.

Eso en contraste con el plurifásico que aplica usualmente, en el que cada eslabón de la cadena cobra IVA sobre su margen y que, en este caso, implica que los intermediarios que siguen hasta el consumidor final (distribuidores, comercializadores, supermercados o tiendas) deben cobrar IVA y, cada bimestre pagarle a la Dian la diferencia entre el IVA que pagaron y el que cobraron.

Aunque la propuesta afectaba a las cervezas y las gaseosas, la discusión se centró solo en las cervezas.

Eso porque las bebidas alcohólicas también pagan un impuesto de consumo a los departamentos para financiar la salud, lo que daba un argumento para oponerse; y porque Postobón, la mayor productora de bebidas azucaradas, no se opuso al cambio, según confirmó a La Silla una alta fuente del Ministerio de Hacienda (sí se opone a un impuesto al consumo especial, adicional al IVA y que han propuesto algunos congresistas).

Con ese panorama, el debate ayer fue duro.

Una pelea con mucha espuma

El agarrón en la comisión se dio porque los ponentes ya se habían puesto de acuerdo con hacer el cambio pero el representante de Cambio Radical por Sucre, Salim Villamil, presentó una proposición para retirar el artículo.

Aunque al intervenir el mismo Villamil pidió retirarla, pues dijo que no le veía ambiente, el presidente de la Comisión Tercera, el uribista antioqueño Óscar Darío Pérez, abrió el debate.

En ese momento el senador de Cambio, Richard Aguilar, le pidió públicamente a Villamil que no retirara la proposición, pues a su juicio el cambio afecta el recaudo de los departamentos, un asunto del que conoce pues fue gobernador de Santander.

El argumento de Aguilar, que luego secundó su paisano el representante liberal Víctor Ortiz, era el cambio subía el precio final de la cerveza, por lo que se podía reducir el consumo en general y con eso el recaudo del impuesto al consumo de los departamentos.

A ellos se sumaron el representante liberal antioqueño Jhon Jairo Roldán, que dijo que el cambio iba a perjudicar a los tenderos que venderían menos y serían responsables de pagar y cobrar IVA, y el presidente de la Cámara y copartidario de Ortiz, Alejandro Carlos Chacón, quien dijo que la propuesta afecta a los consumidores.

A esos argumentos de congresistas de bancadas independientes, les respondieron varios de bancadas gobiernistas.

Por ejemplo, el senador conservador David Barguil dijo que el cambio representaría un aumento de entre 120 y 150 pesos por botella, que a su juicio no tendría un efecto mayor en el consumo, en otras palabras que quien paga 1.500 pesos por una cerveza puede pagar 1.650.

Otros congresistas defendieron la medida argumentando que promovía la equidad, pues el IVA monofásico aplica a muy pocos productos. “O todos en la cama o todos en el suelo”, dijo la representante conservadora Nidia Marcela Osorio.

Y la senadora uribista María del Rosario Guerra dijo que el cambio se necesita para financiar el presupuesto y que era justo que el sector cervecero también hiciera su aporte.

Por su parte, el senador verde Iván Marulanda defendió la propuesta por temas de salud pública, dado el impacto del alcohol a la salud.

Durante esa discusión el desorden era evidente. El viceministro de Hacienda, Luis Alberto Rodríguez, y varios de sus asesores daban vueltas por el salón, hablando con congresistas gobiernistas. Según una fuente de Hacienda, estaban tratando de evitar que se cayera el artículo o que se aplazara la discusión y quedara en el limbo la iniciativa.

En un punto, dado el enredo, buena parte de los congresistas se fue a la parte de adelante del recinto para encontrar una salida, mientras el presidente de la Comisión Tercera pedía orden.

Al final, el representante uribista Juan Pablo Celis propuso aplazar la discusión del artículo para el segundo debate, en particular por dudas sobre la redacción del artículo que podría llevar a que comerciantes pagaran doble tributo por la cerveza (IVA e impuesto al consumo). 

Para sacar adelante el artículo, el Congreso y el Gobierno acordaron hacer una comisión que revisará la redacción del artículo para evitar esa doble tributación, y finalmente decidieron votar  por el artículo tal como estaba y lo hicieron a favor del Gobierno.

Ese enredo se dio con la sombra de Bavaria presente.

El run run del lobby de Bavaria

En los pasillos del Congreso el rumor más comentado era el de una reunión entre los liberales y vargaslleristas de la Comisión III de la Cámara y delegados de Bavaria el martes, cuando arrancó la discusión de la tributaria.

Tres congresistas nos dijeron por aparte que el rumor era que se habían reunido en una oficina en el Congreso; dos parlamentarios y un funcionario del Gobierno nos dijeron que en efecto la reunión se había dado pero no nos dijeron con quién ni a qué hora.

“Los buscaron para que intermediaran con el Gobierno, que no atiende a nadie. Pero era el peor tema para hacerlo”, nos dijo uno de los congresistas con los que hablamos.

No pudimos corroborar si esta reunión se dio o no. Buscamos a la encargada de relaciones externas de Bavaria para consultarle éste y otros puntos, pero hasta el momento de publicar esta historia no había contestado las tres llamadas y el mensaje que le hicimos.

Los representantes liberales de esa Comisión y críticos de la propuesta, Fabio Arroyave y Víctor Manuel Ortíz, ambos negaron que se hubieran reunido con Bavaria o que tuvieran compromisos con la empresa. Como evidencia mostraron que finalmente votaron a favor del IVA plurifásico a las cervezas.

“El rumor surge porque estábamos tratando de votar el artículo negativo, pero lo hacemos con argumentos, no por el lobby”, nos dijo Arroyave.

A pesar de esas negativas, y de que La Silla estuvo presente pero no identificó lobbyistas de Bavaria, las acusaciones en la plenaria fueron contundentes.

“Se ha evidenciado cómo la mano de Bavaria ha obrado en la conciencia de muchos compañeros, esa denuncia hay que hacerla pública”, dijo el senador de La U, Juan Felipe Lemus.

“Bavaria viene manoseando este Congreso desde hace varios años”, dijo a su turno el representante liberal Mario Castaño. Por el mismo estilo fueron las intervenciones de los representantes del Centro Democrático, Jhon Jairo Berrío y Christian Garcés. Ninguno de ellos dio pruebas de esos señalamientos.

Para los congresistas implicados esa acusación es ofensiva.

Arroyave nos dijo que el hecho de que estuvieran en oposición a una medida del Gobierno no los hacía aliados de Bavaria, y que en su caso sus críticas buscaban defender los departamentos.  De hecho, sus argumentos se alinean con los que planteó esta semana la Federación Nacional de Departamentos, cuyo director, Carlos Camargo, estaba ayer en el Congreso en este debate.

Sin embargo, hay varios datos que muestran que las sospechas podrían tener sustento.

 

Casualidades y coincidencias

Pese a que las acusaciones de los congresistas no están corroboradas, supimos que Bavaria envió correos con información para defender su posición de no hacer el cambio, algo que no es irregular pero muestra su lobby.

Incluso, el senador Richard Aguilar nos confirmó que los datos que presentó en su intervención, en la que dijo que Santander dejaría de recibir 23.000 millones de pesos al año, se los había suministrado la empresa.

El representante Ortíz utilizó el mismo dato, pero negó que la cifra se le hubiera enviado Bavaria y nos dijo que su fuente era su equipo de asesores.

También es curioso que el representante liberal Jhon Jairo Roldán dijera en su intervención que la medida afectaría a 400.000 tenderos, porque esa cifra se acerca más a la que dio Bavaria en su comunicado (450.000 tenderos) que a los que ha dado la Federación Nacional de Comerciantes (700.000 tenderos), quienes también se oponen a la iniciativa.

Por esas coincidencias, por la posición pública de Bavaria, porque esa cervecera es de lejos la empresa más afectada (las cervecerías pequeñas y los importadores de cervezas también, pero tienen porciones pequeñas del mercado y poco poder de lobby) y por el alto perfil de la discusión, su sombra planeó sobre todo el debate.

Independientemente de qué tan fuerte fue su cabildeo, la decisión de ayer muestra que la compañía está lejos de ser la superpoderosa que fue en el Congreso.

Sin embargo, el tema no está cerrado. En las ponencias para las plenarias se va a ajustar el IVA a la cerveza y, aunque no se sabe aún quiénes estarán en el comité para hacerlo, incluirá a los que presentaron objeciones. Pero si se repite la película, Bavaria tendrá que enfrentar una caída de 10 por ciento en sus ventas, que ella misma ha argumentado como motivo para oponerse al cambio.

    Periodista prueba

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