Con Arias se le puede aparecer la virgen al uribismo

Con Arias se le puede aparecer la virgen al uribismo
 

 

Como habíamos contado que podía pasar en esta historia esta mañana, la Sala Plena de la Corte Constitucional concedió el derecho a la segunda instancia al exministro Andrés Felipe Arias, condenado en única instancia en 2014 a 17 años de prisión por el escándalo de Agro Ingreso Seguro.

Era el único punto en el orden del día, así que había altas probabilidades de que saliera humo blanco del alto tribunal.

Así como también posibilidad de que la acción de tutela que se resolvió saliera a su favor, pues ya la misma Corte se había pronunciado en el pasado en un sentido parecido y, además, así lo aseguraron fuentes de adentro que conocían cómo estaban las posturas.

Aunque aún falta por conocer los detalles de la sentencia, dos tipos de consecuencias se anticipan: la primera es la jurídica, muy comentada ya en la polémica que genera el caso Arias, y tiene que ver con el boquete que se abre para que todos los aforados condenados en única instancia salgan a exigir lo mismo, incluyendo a varios parapolíticos.

Esa posibilidad de alguna manera ya existía con el precedente que sentó la sentencia, en agosto del año pasado, del excongresista de La U Martín Morales (condenado en mayo de 2018 por parapolítica, homicidio y narcotráfico), a quien la Corte Constitucional le concedió el derecho a la segunda instancia, luego de la reforma a la justicia que en enero de 2018 creó nuevas salas en la Corte Suprema y permitió a los aforados acceso a la segunda instancia.

Y, más allá, está la consecuencia política de que esto termine reviviendo a Arias como un actor político (aunque no como candidato o funcionario, pues tiene en firme una inhabilidad de la Procuraduría hasta 2027) que refuerce el discurso uribista de una supuesta persecución política en su contra.

Su histórica segunda instancia es, entonces, un primer paso en ese camino.

"Un mártir en ciernes"

Antes de que estallara el escándalo de Agro Ingreso Seguro, y que después fuera derrotado por la excandidata Noemí Sanín en la consulta presidencial conservadora del 2010, Andrés Felipe Arias iba a ser el presidente de Colombia.

La razón: el entonces mandatario Álvaro Uribe, quien para ese momento tenía una aprobación de más del 70 por ciento, así lo quería.

Por eso, su condena es uno de los grandes golpes judiciales al uribismo (así como también lo es el proceso contra el exgobernador de Antioquia Luis Alfredo Ramos, otra ficha fuerte del uribismo).

Haciendo coro a las voces de Arias y su familia, el uribismo lleva años asegurando que el Exministro es un perseguido político que fue juzgado por una Corte (la Suprema) politizada.

Debido a su inhabilidad y a que está concentrado en su proceso, ni Andrés Felipe Arias ni en el Centro Democrático están considerando que pueda ser un candidato en las próximas elecciones o que juegue tirando línea. 

De hecho, el apoderado de Arias, Víctor Mosquera, nos contó que el Exministro le dijo a su equipo este lunes que, en caso de que le concedieran la segunda instancia, no quería solicitar ni siquiera su libertad, pues quiere salir una vez se pruebe su inocencia.

Pero la narrativa de injusticia en su caso sí podría reforzarse con el resultado de hoy.

Eso le cae bien al uribismo en momentos en que su máximo jefe registra bajadas en su popularidad y enfrenta un proceso por supuestos falsos testigos en la Corte.

“Lo que tenemos acá es un mártir en ciernes. Si lo absuelven se crea una narrativa perfecta para decir que el enfrentamiento con la Corte fue una persecución. Se crea una figura que per se, por su situación, ya es alguien para tener en cuenta, y no por ser el que dijo Uribe”, nos había dicho al respecto el analista Carlos Suárez.

Aunque otro matiz a la situación dio el también analista, y columnista de La Silla, Héctor Riveros: “En términos políticos, si le dan la posibilidad de tener una segunda instancia, no cambia nada, ni va significar nada para el Centro Democrático. Los que creen que es un perseguido político van a seguir creyéndolo y los que creen que es un criminal también. Otra cosa es si lo exoneran”.

Para esa eventual exoneración del todo aún falta un gran trecho jurídico. 

Lo de hoy

Andrés Felipe Arias fue condenado en julio de 2014 por los delitos de peculado por apropiación en favor de terceros y celebración de contrato sin el debido cumplimiento de requisitos en el caso de Agro Ingreso Seguro; en el que subsidios y créditos blandos que ofreció el Ministerio de Agricultura en el segundo periodo de Uribe terminaron principalmente en manos de grandes terratenientes.

Algunos de ellos, como contamos en su momento, habían financiado las campañas del entonces Presidente Uribe.

El caso, no obstante, ha sido objeto de críticas tanto por lo desproporcionado de su condena  (comparada con algunos de los presos por parapolítica, por ejemplo), como por el carácter penal de sus conductas, pues, como contamos en ese entonces, muchas de las irregularidades que le endilgaron las habían hecho otros ministros y en otras entidades.

Desde ese entonces, la condena contra Arias y su defensa se han convertido en una de las principales banderas del uribismo para mostrar la supuesta persecución política de las cortes en contra de Uribe y sus alfiles.

Tras ser extraditado por Estados Unidos y llegar a Colombia en julio del año pasado, Andrés Felipe Arias y su defensa interpusieron el pasado 16 de agosto una tutela contra la Corte Suprema argumentando que ésta le había violado su derecho a que un segundo tribunal revisara su condena.

Su principal argumento, según lo que nos contó su abogado Víctor Mosquera, es un fallo de hace dos años del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas que le ordena al Estado colombiano garantizarle una segunda instancia al Exministro.

Para entender la acción de hoy de la Corte Constitucional es necesario retroceder unos años.

En el 2014, Arias no tuvo derecho a impugnar su condena, porque, para ese momento, los aforados sólo tenían derecho a única instancia bajo el argumento de que estaban siendo juzgados por el máximo tribunal del país y esto le da al investigado el beneficio de no caer en los posibles errores que puedan cometer jueces o tribunales inferiores.

Más allá del pronunciamiento de la ONU, la posibilidad de una segunda instancia se le abrió a Arias por otro lado.

Fue, en 2018, con un acto legislativo, una norma para reformar algún artículo de la Constitución, que emitió el Congreso que crea nuevas salas en la Corte Suprema y les permite a los aforados tener acceso a una segunda instancia.

Arias pudo haber sido beneficiado por este cambio en la Constitución, según nos habían explicado su abogado Víctor Mosquera y el penalista Iván Cancino, por el principio de favorabilidad. Este principio, consagrado en el artículo 29 de la Constitución, establece que si, en el futuro, cambian para bien las condiciones por las cuales una persona fue condenada, ésta podría verse beneficiada por esas nuevas normas.

Más allá de esto, hay un caso particular que genera un precedente que es favorable a Arias y que muestra cómo operaría una segunda instancia en su caso.

Como dijimos arriba, se trata de la condena contra Martín Morales.

Ese Exsenador -quien llegó al Congreso en 2010 luego de que su jefa política Zulema Jattin perdiera su curul por una investigación que todavía tiene abierta por parapolítica- fue condenado el 31 de mayo de 2018 en única instancia, pese a que para ese momento ya se había emitido el acto legislativo que les permitía a los aforados tener derecho a una segunda instancia.

La explicación de la Corte Suprema para hacerlo de esta manera es que el Congreso no dictó una norma para fijar cómo debía darse la transición entre la única instancia y la segunda, y para mayo ya tenían las pruebas suficientes para condenarlo.

Además de que la Sala de Primera Instancia, donde fueron remitidos todos los procesos que estaba adelantando la sala que anteriormente juzgaba a los aforados, tan sólo se posesionó el 18 de julio.

Ante esto, Morales, al igual que Andrés Felipe Arias, radicó una tutela contra la Corte Suprema argumentando que se le había vulnerado el debido proceso.

Esto fue el 11 de septiembre de 2018 y, casi un año más tarde, el 15 de agosto del 2019, la Corte Constitucional le dio la razón y le ordenó a la Corte Suprema darle la posibilidad a Morales de apelar su sentencia.

Para darle la segunda instancia al Exsenador, el 24 de octubre del año pasado la Corte Suprema anunció que conformó lo que llamó una Sala de Decisión conformada por un magistrado, que no participó en el juicio de Morales, y por dos conjueces que serían sorteados de acuerdo a lo que establece la ley.

El precedente que deja el caso de Martín Morales es importante para el caso de Andrés Felipe Arias por dos razones:

1. Muestra un camino de cómo sería su segunda instancia 

La sentencia de la Corte Constitucional y las decisiones que tomó la Corte Suprema dan un indicio de cómo se solucionaría uno de los grandes problemas que había para darle a Arias la oportunidad de impugnar su condena: si el máximo tribunal del país ya lo juzgó culpable una vez, ¿quién y cómo lo juzgaría por segunda vez?

La decisión de la Corte de asignarle el caso de Morales a un magistrado que no participó en el caso y nombrar conjueces podría también aplicarse para el caso del Exministro de Agricultura y los futuros condenados en única instancia que decidan impugnar su condena. Habrá que ver qué detalla la sentencia de hoy.

2. Revela, implícitamente, la noción que tienen los magistrados sobre la segunda instancia para aforados

En la sentencia de la tutela de Martín Morales sólo uno de los magistrados, Carlos Bernal, aclaró su voto diciendo que estaba de acuerdo con la doble instancia para Morales, pero sólo porque ocurrió después del acto legislativo.

Esto quiere decir que los otros magistrados, que son los mismos que hoy discutieron la tutela de Arias, consideran que Morales tenía derecho a la segunda instancia no sólo por el acto legislativo, sino por otras razones que no explicitaron. Por ejemplo, por el principio de favorabilidad.

Por estas razones, sumado a lo que nos contaron dos personas que conocen el caso, es que se veía tan posible el resultado de hoy. 

Ese derecho a la doble instancia, incluso, lo han defendido contradictores del uribismo como el exministro Juan Fernando Cristo y el constitucionalista Rodrigo Uprimny.

Nota de la Editora: después de publicada esta historia, ajustamos parte del enfoque tras confirmar que el Consejo de Estado tiene en firme el fallo de la Procuraduría que inhabilita a Andrés Felipe Arias hasta el 2027. Y actualizamos tras conocer que, efectivamente, la Corte Constitucional le concedió su tutela.

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