Duque estrenó sus nuevas alianzas para crecer en el Sur


Con reuniones en las plazas de los cinco municipios con más votos de Huila y Caquetá, estrenando las maquinarias de los cristianos y los congresistas conservadores que se le sumaron en las dos últimas semanas, y acompañado por los empresarios que le copian masivamente, Iván Duque ratificó que el Sur sigue siendo una ‘piedra angular’ del uribismo como lo demostró la consulta de marzo donde, a excepción de Putumayo, el candidato uribista barrió en votos a la consulta de la izquierda.

Para Duque era importante mostrar su poderío en estos departamentos, luego de que Petro demostrara la semana pasada que tiene cómo crecer acá con movilizaciones de espontáneos que inclusive pagaron por verlo.

Y aunque en Neiva no llenó la plaza como Petro, dejó claro que con sus nuevos aliados puede cumplir con la meta de 250 mil votos que se propuso sacar solo en el Huila.

"Es que el uribista no es de marchas, es de convicción, y juiciosito sale a votar sin hacer ruido", nos dijo Juan Felipe Molano, uno de los organizadores del evento.

Entre el fervor uribista y la maquinaria

Iván Duque llegó al sur en los hombros del respaldo popular que mueve Uribe, aunque sin el expresidente.

Aún así, Duque estuvo en municipios como Florencia y San Vicente del Caguán en Caquetá, donde los alcaldes son del Centro Democrático; y en Pitalito, Garzón y Neiva en el Huila donde los congresistas conservadores Esperanza Andrade y Jaime Felipe Lozada, y los uribistas Ernesto Macías y Álvaro Hernán Prada sacaron la mayoría de sus votos en las elecciones de marzo. 

Ellos, más los excandidatos a la cámara César González y Ana María Rincón de La U,  Tito Murcia y Fernando Castro de los azules, y Juan Felipe Molano que dejó tirado a Cambio Radical tras perder en marzo, fueron los que pusieron la logística para llenar las plazas. Demostrando que la campaña es una mezcla de fervor uribista y maquinaria política.

En el evento del Parque Santander de Neiva, que se hizo el viernes en la mañana, aparte de la abundante publicidad en cachuchas, camisetas, bombas y vallas, pagaron buses para sacar la gente de los barrios, los corregimientos y los pueblos cercanos.

Buses urbanos de Flota Huila y Cootransneiva que esperaron al lado de la biblioteca del Banco de la República, a una cuadra del Parque Santander, trajeron y llevaron la gente al corregimiento de El Caguán y a los barrios del Sur y el Oriente.

“Nos contrató la empresa, que eso lo pagaban de la campaña del Centro Democrático. En mi caso que llevo gente para El Caguán se cobró el viaje a 70 mil pesos”, nos dijo un conductor de la empresa Flota Huila. 

Por su parte tres conductores de las chivas que trajeron gente de los municipios de Aipe, La Plata y Tello, nos dijeron que los habían contratado a unos desde la campaña de Esperanza Andrade y a otros los del Centro Democrático. Ellos descargaron y recogieron a las personas en el Parque de la Música, que queda a tres cuadras del Santander. 

Aunque la maquinaria puso los buses, los que fueron a los eventos lo hicieron porque creen en la propuesta de Duque.

“Ellos ponen el bus, pero los que venimos lo hacemos porque estamos convencidos de lo de Duque. En mi casa que nos tocó sufrir con la guerrilla vemos que Duque tiene los pantalones para enfrentar a cualquier delincuencia. Los que venimos en este bus ya teníamos claro el voto por Duque sin necesidad de haberlo escuchado hoy”, nos dijo un habitante de Tello.

Aparte de las personas que movieron los líderes políticos en el evento de Neiva también hubo trabajadores de varias empresas que destaparon su apoyo a Duque.

Con camisetas blancas y cachuchas naranjas estaban los empleados y familiares de Gaseosas Cóndor, la embotelladora y comercializadora de agua y gaseosa que maneja el mercado regional y tiene una planta de unos 200 empleados directos. “El dueño se considera un uribista pura sangre y nos pidió que lo acompañaramos hoy al evento”, nos dijo un empleado.

También habían vigilantes de Seguridad Laos, una empresa que maneja los contratos de vigilancia en entidades públicas como las alcaldías de Pitalito, Garzón, Palermo, hospitales y oficinas descentralizadas de la Gobernación como el instituto de deportes. Y que también tiene presencia en empresas del sector privado..

Como hemos contado en La Silla Sur, en Huila y Caquetá, la campaña de Duque tiene el apoyo de constructores, piscicultores, ganaderos, cafeteros, entre otros empresarios. A ellos el candidato uribista les dedicó en Neiva un desayuno, donde les dijo que iba a bajarles los impuestos.

En la plaza Santander también llegaron integrantes de Colombia Justa Libres, y del Mira, los dos movimientos cristianos que se le unieron a Duque esta semana. Entre los dos partidos sacaron en el Huila cerca de 35 mil votos al Senado.

Con ellos estrenó oficialmente sus alianzas, convirtiéndose en el candidato oficial de los cristianos.

De Colombia Justa Libre el vocero fue el pastor caleño y posible congresista (falta que termine el reconteo) Jhon Milton Rodríguez, uno de los promotores cristianos del NO, y al que el senador Ernesto Macías presentó en tarima como un invitado especial.

Tan especial que, aparte de Duque, fue el único que pudo hablar durante el evento. Lo hizo para hacer una oración y “pedir el acompañamiento de Dios para que nuestro candidato Duque gane en primera vuelta”.

A Rodríguez lo acompañaron en el evento otros 35 pastores que hacen parte de la Asociación de Pastores del Huila, que recogieron unas 30 mil firmas para la lista a Senado de Colombia Justa Libres.

Justamente algunos de los puntos que hacen parte de los acuerdos programáticos con los que Duque selló la alianza con estos movimientos cristianos fueron la base de sus discursos en el Sur.

El discurso

El discurso de Duque tuvo como ejes las banderas que ha liderado el expresidente Uribe, a pesar de que el ahora Senador no hizo parte de las giras.

Que a dos semanas de las elecciones Duque se esté presentando en plaza pública sin su mentor, no es un dato menor pues gracias a él y al fervor que despierta es que hoy está posicionado en las encuestas.

Esa ausencia, según el analista Héctor Riveros, es intencional y responde a una estrategia de campaña para que la asociación Duque-Uribe no sea tan marcada a la hora de conquistar el voto de centro que se necesita en una segunda vuelta.

Pero aún sin tenerlo al lado hace eco de la seguridad democrática, de la necesidad de modificar los acuerdos de paz para tener una justicia sin impunidad, y de tener un gobierno que no sea ‘derrochón’ y que enfrente la corrupción.

Por ejemplo dijo le hará reformas al acuerdo para que el narcotráfico no sea un delito no amnistiable, y para que la sustitución de cultivos ilícitos sea obligatoria (y no voluntaria como está ahora). Y que no iba a tener contemplación con los jefes guerrilleros que incumplan lo que se pactó.

“Vamos a hacer de este un país donde la paz se construya con justicia y no con impunidad”, dijo. Una frase que recoge el inconformismo de una región como la del Sur que votó masivamente No en el Plebiscito.

También dijo que el de él no va a ser un gobierno ‘derrochón’ (como definió Uribe al de Santos) y que va a ser el presidente que va a liderar la lucha contra la corrupción, el que va a empoderar a los ciudadanos para que denuncien y el que va endurecer las penas para que quienes se salgan de legalidad paguen.

(Eso lo planteó en Pitalito donde tiene el apoyo de dos cuestionados por corrupción, el exsenador José Antonio Gómez Hermida y el exgobernador Juan Cárdenas)

Con este discurso, el apoyo de las maquinarias de los nuevos aliados, y manteniendo una base que históricamente le ha copiado a Uribe, el candidato Duque espera no solo doblar sus votos acá, sino hacer del Sur la ‘piedra angular’, como lo dijo en Neiva, de su victoria en primera vuelta.


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