Los ruidos en la puja por la rectoría de la Ufps


Esta semana se venció el plazo para que los interesados en llegar a la rectoría de la Universidad Francisco de Paula Santander, Ufps, se inscribieran. 

Aunque el proceso cerró con tres nombres en la baraja: Héctor Parra, Claudia Toloza y Julio Tarazona, todo está dado para que la puja se decante entre los primeros dos.

El pulso electoral arranca metido en un cruce de denuncias sobre falta de garantías, presunta intervención indebida del rector encargado a favor de uno de los candidatos y uso de maquinaria para sumar los votos de los estudiantes.

De aliados a rivales

La Ufps es la segunda universidad pública más importante de Norte de Santander y también un fortín que es muy apetecido por los políticos de la región. 

Es atractivo, porque además de que maneja $84 mil millones anuales de presupuesto, tiene la capacidad de proveer más de 500 empleos, y cuenta con sedes en el área metropolitana de Cúcuta y Ocaña, lo que hace que tenga un alcance importante en temporada electoral.

En los últimos 20 años, la balanza de poder se había mantenido ciertamente estática en esa universidad, e inclinada a favor de Héctor Miguel Parra, un profesor que a mediados de los 70 se vinculó a ella, y que desde entonces hizo carrera allí, hasta convertirse en rector y mantenerse por en ese cargo por 15 años.

Todas las fuentes con las que hablamos para esta historia coincidieron en decirnos que parte del secreto del ascenso de Parra estuvo en que a la par de su trabajo en la universidad se fue rodeando políticamente. 

“Es un político profesional”, fue como se lo describió a La Silla uno de los políticos de Norte que trabajado con él. “Sabe cómo agradar”.

Sus orígenes en esa línea datan de su relación con el controvertido exsenador hoy preso por presunto tráfico de inmigrantes, Félix Salcedo Baldión, a quien se acercó en los 70, cuando estaba en el apogeo de su poder.

Sin embargo, con el tiempo se acercó a la casa política del exministro del Interior y uno de los caciques liberales de Norte, Juan Fernando Cristo, con quien en los últimos años hizo campaña política de frente. 

Su hija está Aylen Parra, es la directora de competitividad de la Cámara de Comercio (que también manejan los Cristo), y su hijo Héctor Fabián Parra, es el gerente de la Contraloría General en Norte de Santander, cargo al que accedió, según nos contó un liberal del departamento y un político que conoce la movida del poder en Norte, también como cuota de los Cristo.

Por eso, en el Norte político, la Ufps es conocida como uno de los fortines de ese grupo político. 

Aunque en 2015 Parra se retiró de la rectoría, el plan era que se mantuviera el statu quo a su favor y por eso en esas elecciones lanzó como su candidata a Claudia Toloza, quien también -luego de hacer carrera en la universidad- escaló y llegó a ser la Secretaria General de la institución. 

“Ella era su mano derecha y por eso la postuló”, dijo a La Silla una fuente que ha sido profesor de la Ufps y es cercano a Parra. “Tenía a su favor que su perfil es visto como el de una técnica”.

Sin embargo, en la práctica eso no sucedió, y algunos meses después de que Toloza hubiera llegado a dirigir la universidad se distanció de él. 

Dos fuentes nos dijeron que la razón obedeció a que Parra quería participación, pero que Claudia no se la dio y en su lugar empezó a moverse bajos sus propios intereses. 

En La Silla no logramos comprobar esas versiones; y cuando les preguntamos tanto a Toloza como a Parra nos dijeron que nada en particular había pasado más allá de las expectativas de los dos en seguir en la rectoría 

En todo caso, lo que sí quedó claro es que de su vieja alianza solo quedó el recuerdo.

La maquinaria

Aunque solo hasta hace una semana con la apertura del periodo de inscripciones de candidatos fue que inició formalmente el calendario electoral para elegir al nuevo rector de la Ufps; desde hace semanas el ambiente se venía caldeando en la universidad. 

El punto de partida, se remonta a la elección de Jhan Piero Rojas como el rector encargado de la universidad.

Piero fue designado en la rectoría tras la renuncia de Claudia Toloza y llegó a ese cargo tras haber sido decano de la facultad de Ingenierías con siete de los nueve votos posibles del Consejo Superior (los únicos que no lo respaldaron fueron el delegado de los docentes y el de los administrativos). 

Si bien, hasta antes de la posesión sus referencias eran académicas; desde el 1 de abril, día en el que se posesionó, ha estado en el ojo del huracán por presuntamente estar interfiriendo en la elección y favoreciendo la aspiración de Parra. 

A pocos días de estar ejerciendo, en la universidad se filtraron un audio y una foto de una reunión en la sede de Ocaña a la que asistió junto a Héctor Parra y el concejal conservador de Cúcuta Leonardo Jácome, para hablar de la elección de la rectoría. 

En el audio, Rojas, quien es el presidente del Consejo Electoral (órgano encargado de vigilar y dar garantías en todo el proceso) no solo resalta la aspiración de Parra sino que invita a votar por él. 

“Les pido de corazón, acompañen a este señor, creo que no se van a equivocar”, dice Rojas en su intervención-

Incluso en la misma grabación se escucha a Parra decir que ya tiene la elección asegurada porque cuenta con los mismos votos con los que eligieron a Rojas para el encargo en la rectoría y habla de que tiene un “acuerdo”

“Se pretende llegar a un acuerdo con el Consejo Superior, lo otro no hay necesidad de decirlo, tenemos las mayorías en el Consejo Superior de la universidad, unas mayorías palpables, que ya pues el ingeniero Jean Piero fue elegido de 7 a 2”, dice el candidato a Rector.

Intentamos hablar con Rojas para conocer su versión respecto al discurso, pero no nos contestó ni las llamadas ni los mensajes que dejamos en su número de celular. Parra, por su parte, nos dijo que “los audios pueden ser acomodados” y que no recordaba haber dicho eso.

Los otros dos episodios en los que está envuelto Rojas por intervención en las elecciones están relacionados con el presunto movimiento del andamiaje de la universidad para favorecer la candidatura de Parra. 

Uno tiene que ver con denuncias sobre que habría quitado las ‘becastrabajo’ (un beneficio que consiste en darles medio salario mínimo en la matrícula a estudiantes que cumplan horas de trabajo en programas de la universidad) arbitrariamente, para entregarlos discrecionalmente a estudiantes afines a la aspiración de Parra.

Incluso circularon audios en los que se empezó a hablar de un presunto mercado de esas becas en la universidad a cambio de apoyos políticos.

Juan Sebastian Mendoza, el estudiante que grabó ese audio dijo a La Silla que lo hizo en tono de ‘chanza’ a un amigo que lo malinterpretó; y Rojas aseguró en medios locales que su intención era repartir las becas a estudiantes que todavía no habían tenido ese beneficio.

Sin embargo, en la resolución con la que las revocó argumentó que no había disponibilidad presupuestal, y a los pocos días emitió una resolución nueva dándoles vía libre a los nuevos beneficiarios y con los discursos disponibles.

El otro episodio tiene que ver con que estaría entregando permisos académicos desde varias facultades para que estudiantes asistan a eventos que aunque en el papel son para talleres de liderazgo, en la práctica se estarían utilizando para actividades de campaña.

La Opinión publicó un video en el que quedó registrada la discusión de un grupo de estudiantes por el uso de esas actividades para eventos de campaña.

Además, se filtraron audios en los que relatan lo que pasa en las integraciones.

Aunque también le preguntamos a Rojas por esos encuentros, no nos dio una versión.

Por todos estos hechos, la veeduría ProcuraUfps, dirigida por Carlos Bolívar, un egresado de la facultad de derecho, ya denunció ante la Procuraduría y la Fiscalía a Rojas.

El poder desde adentro

Ese último hecho guarda relación con el Consejo Superior Estudiantil Universitario, Cseu, un órgano que es privado, está conformado por los representantes de los estudiantes, tiene poder dentro de la universidad y está de frente con la campaña de Parra.

Desde que se creó hace 10 años, el Cseu ha logrado que la Francisco de Paula lo reconozca como un actor dentro de la universidad, y, entre otros, consiguió que lo designaran como el encargado de definir la aseguradora a la que se le compra la póliza de riesgo a todos los estudiantes semestralmente.

Si bien esa organización no es la que administra la plata que recoge la Ufps por ese concepto (los 24 mil estudiantes pagan 13 mil pesos en la matrícula para pagar el seguro), además de definir la aseguradora y negociar las condiciones del contrato, el Cseu recibe una tasa retorno cada semestre que depende del número de accidentes que haya tenido que cubrir.

Andrey Téllez, presidente de esa organización, le dijo a La Silla que ese valor estaba en alrededor de $25 millones semestralmente y que ellos lo utilizaban para entregar subsidios de $100 mil en la matrícula a estudiantes que lo necesitarán y en apoyar eventos o a estudiantes que necesitarán respaldo para representar a la universidad en diferentes disciplinas. 

“No es una plata que nos quedemos nosotros”, explicó Téllez. “Todo se invierte”. 

Más allá de eso, el hecho de que el Cseu pueda entregar subsidios o respaldar estudiantes o eventos, hace que sea un actor con poder en la universidad. 

“En una universidad pública cualquier ayuda sirve para tratar de moldear voluntades, aquí somos jóvenes de bajos recursos que hacemos mucho esfuerzo para estudiar”, dijo a La Silla un estudiante que nos pidió la reserva de su nombre para ahorrarse problemas.

Además, debido a que el Cseu es el que coordina varios de los programas que se ejecutan con ayuda de los beneficiarios de las ‘becatrabajo’ termina teniendo injerencia en su adjudicación. 

El poder que ha amasado esa organización es tanto, que de hecho se ha convertido en la base del movimiento político Avanza, el mismo con el que ahora concejal conservador de Cúcuta, Leonardo Jácome, arrancó en política. 

Ese movimiento hoy hace parte de su estructura electoral del concejal Jácome, quien como contamos arriba, apareció en la reunión de Ocaña en la que el Rector estaba haciendo campaña a favor de Parra. 

La campaña de Parra incluso ha estado metida en denuncias sobre el presunto uso de subsidios para mover gente en la campaña. 

Téllez le dijo a La Silla que “toda esa información era falsa” y que, aunque su grupo político sí está apoyando a Parra, la decisión es personal y no institucional haciendo al referencia Cseu. 

En el lado de Claudia Toloza, también ha habido denuncias.

Seguidores de Parra nos dijeron que ella también ha tenido denuncias por el presunto manejo de las ‘becatrabajo’ ´para sus propósitos electorales, que también llevaba haciendo campaña fuera de fechas y que incluso había recorrido varios salones promocionando su aspiración de repetir en la rectoría. 

El sector que se opone a ella dice que sus logros no fueron muchos durante los casi tres años de periodo y que contrario a lo que expone sobre que durante su administración se presentaron cinco carreras para acreditación de calidad, ese fue el resultado de un trabajo de atrás y que venía de la gestión de Parra.

También circuló un audio en el que presuntamente en esa campaña iban a pagar para sobotear la inscripción de Parra.

Sin embargo, eso al final no sucedió.

El consejo superior

Tal y como está planteado el calendario electoral, durante las próximas tres semanas los candidatos a la rectoría harán campaña, y el 1 y 2 de junio los estudiantes, profesores y administrativos irá a las urnas a votar. 

A diferencia de unas elecciones comunes, en este caso los votos no definirán el nombre del nuevo rector, sino que habilitarán a los candidatos para que sus hojas de vida sean estudiadas por el Consejo Superior, que con la mayoría de nueve votos deberá elegir. 

Todos los que compitan, deberán apuntarle a sacar al menos el 20 por ciento de los votos que se depositen para habilitase partiendo de que los votos de los estudiantes y los profesores pesan 40 por ciento del resultado cada uno, y el de los administrativos el 20 por ciento restante. 

Sobre la mecánica electoral hay una discusión de fondo y que viene de atrás. Un sector de los estudiantes está pidiendo que el Consejo Superior se comprometa a elegir en la rectoría al candidato que gane la consulta, y no al de su preferencia dentro de los habilitados. 

Que logren eso para esta elección es muy complicado porque hay varios intereses en juego.

Los nueve votos están repartidos entre el delegado del Presidente (César Camargo), del Ministerio de Educación (Jaime Vargas Vives), del sector productivo (Amilcar Mirep), de los estudiantes (Germán Garrido), de los egresados (Leonardo Sánchez), de los exrectores (Pedro Ontiveros), de los docentes (Henry Gallardo), de las directivas (Ruby Vargas) y el del gobernador William Villamizar.

Como están las fuerzas en este momento el exministro Cristo y aliado de Parra de entrada tiene los de Presidencia -nombró a Camargo en la dirección administrativa del Ministerio del Interior cuando estuvo al frente de él-, los del Ministerio de Educación -Jaime Vargas es hijo del fallecido exsenador liberal barranquillero Jaime Vargas y miembro del partido de Cristo-, y el del sector productivo -Amilcar Mirep es hermano del concejal liberal y alfil de su grupo político Bachir Mirep-.

Además, Parra por su propia cuenta tiene los votos del delegado de los estudiantes -Germán Garrido hace parte del Cseu y del grupo del concejal Jácome que lo respalda-, y según le dijeron a La Silla cuatro fuentes por aparte, el de los egresados y el de los exrectores.

En el caso de esos seis votos, el del Ministerio de Educación ya está denunciado a la Procuraduría, debido a que estudiantes tomaron fotos del delegado con Héctor Parra en un restaurante de Cúcuta el 20 abril, cuando ya se sabía que quería aspirar pero no se había inscrito formalmente. 

Sobre ese encuentro, Vargas le dijo a La Silla que fue una casualidad.

“Ese día que salí del Consejo Superior un poco antes de que se acabara el orden del día, camino al aeropuerto paré en un restaurante a comer algo rápido y ahí él se me acercó, yo no lo conocía, y se presentó”, dijo el delegado del Mineducación a La Silla. “Fue un saludo y además se debe precisar que él no era candidato en ese momento”. 

Parra nos dio una versión muy similar y aseguró que lo hubo fue un saludo protocolario de su parte.

Sin embargo, en el caso de Vargas no queda claro por qué si se sale de la reunión antes de que finalice  por tiempo, decide parar en un restaurante a comer.

De los tres votos restantes, ya el Gobernador Villamizar acordó con los estudiantes que votará por el candidato que gane la consulta. Por su parte, las directivas y docentes normalmente votan alineados por la mejor hoja de vida.

“Con todo lo que ha pasado es muy probable que todo el Consejo Superior haga lo mismo que el Gobernador para mantener la calma en la universidad”, dijo a La Silla un político que conoce cómo se están moviendo las fuerzas en la elección.

Si resulta ser así, la tensión en la temporada de campaña formal que arrancó seguirá en aumento en la Ufps. Por lo que es probable que este no sea el punto álgido de la contienda sino solo el preámbulo de la puja.


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