La cuesta arriba de Fajardo en Santander


Aunque Santander fue el único departamento del país en el que una lista presentada por la Coalición Colombia puso Representante a la Cámara, y en el que con Leonidas Gómez eligió Senador con votos locales, la aspiración de Sergio Fajardo no tiene tan asegurado el respaldo de todas esas fuerzas en la región.

Además de que ha registrado varias bajas, la estructura natural del Polo y los verdes no le está funcionando en su totalidad.

Las bajas

El 11 de marzo tras el preconteo de votos legislativos, en el Santander político quedó la sensación de que Sergio Fajardo tendría en Santander uno de sus fuertes en la campaña presidencial. 

 

No solo porque la lista a la Cámara contra todos los pronósticos se quedó con una de las 7 curules del departamento al alcanzar 71 mil votos sin mover maquinaria; sino también porque siguiendo el mismo patrón, Leonidas Gómez, quien es el hombre más cercano a la coalición entre Fajardo, Jorge Robledo y Claudia López en la región, alcanzó el Senado con la votación más alta del departamento (84 mil apoyos). 

Eso de entrada le daba impulso a Fajardo como el abanderado de las fuerzas que movieron el voto de opinión; sin embargo, a los pocos días de que se conocieran los resultados la unidad se empezó a diluir en Santander. 

Primero, porque Fabián Díaz, quien fue el que ganó la curul, anunció que se mantendría al margen de la campaña presidencial.

Según nos explicó el representante electo, su decisión obedece a que durante su campaña al Congreso fue imparcial respecto a las presidenciales, entre otras, porque la lista de Alternativa Santandereana también la impulsó la ASI, partido que hoy está con Humberto De la Calle. 

“En el partido saben la decisión y la respetan”, aseguró a La Silla. “Yo estoy invitando a que la gente salga y vote, y no elija ni al continuismo ni a títeres”.

Aunque la elección de Díaz dependió más de la suma de los apoyos de los otros seis integrantes de la lista (él sacó 20 mil de los 71 mil votos) y cinco sí están formalmente con Fajardo, su ausencia es una baja muy simbólica.

No solo porque es extraño que en el departamento en el que triunfó la Coalición Colombia en las legislativas el ganador no lo apoye; sino también porque en el fondo no queda tan clara la marginada de Díaz partiendo de que viene de los verdes mockusianos, y en ese sector hay consenso sobre el apoyo a Fajardo.

El segundo hecho tiene que ver con la carta que ayer enviaron 100 dirigentes del Polo en todo el país a las directivas del partido pidiendo que los dejaran en libertad para las presidenciales.

Uno de los firmantes fue el concejal de Polo en Bucaramanga, Jorge Flórez, quien hace parte de Poder de Unidad de Popular, tendencia liderada por el senador Alberto Castilla

Si bien esa vertiente no es tan fuerte en Santander y el caudal electoral de ese concejal no es muy alto -fue el que se quedó con la última curul en 2015 al alcanzar 2 mil votos-, su petición sí está alineada con las bases de ese partido en lo local, que en buena parte, así como en el resto del país, están llegando a la candidatura de Gustavo Petro.

“Hay que tomar decisiones y lo que no se puede permitir es que por estar apoyando al que tiene menos oportunidades perdamos la posibilidad de pasar a segunda vuelta”, le dijo a La Silla una fuente del grupo del concejal. “Lo que no puede pasar es que nos toque decidir entre Vargas y Duque”.

Y como en todo caso Flórez es un líder del partido, su destape podría propiciar que en otras tendencias donde no están completamente jugados con la campaña de Fajardo o dudando, empiecen a presionar la desbandada formal.

Los verdes, a media marcha

La campaña de Fajardo en Santander funciona a través de dos comités: uno estratégico  dirigido por Leonidas Gómez y Julián Silva (vocero de Compromiso Ciudadano en Santander y excandidato a la Cámara); y otro político, que está en manos de los políticos con curul local de los verdes y el Polo (ambos partidos suman 39 concejales y dos diputados).

Mientras que los primeros se encargan de tirar línea política y de coordinar la movida de la campaña, los segundos tienen delegada principalmente la responsabilidad de ejecutar la estrategia, algo que incluye, hacer reuniones, mover avanzadas, abrir sedes, y en general hacer que la estructura se mantenga activa. 

Los focos de la campaña son principalmente los cuatro municipios del área metropolitana de Bucaramanga, Barrancabermeja, Socorro y San Gil, que son los principales centros electorales del departamento, y también tienen concentrado el voto de opinión. 

Para hacerle seguimiento al avance de la campaña los delegados se están reuniendo semanalmente y aunque lo que nos contaron tanto Julián Silva, como los diputados Fredy Cáceres del Verde, y Camilo Torres del Polo, es que todas las estructuras estaban en la campaña; cinco fuentes entre concejales, directivos y bases locales nos dieron una versión muy diferente. 

El problema estructural está en la Alianza Verde, porque aunque ese partido eligió 34 concejales en Santander en 2015, una buena parte no alza sus banderas 

“Son políticos de otros partidos que  pidieron el aval y el partido en su afán de crecer lo entregaba, pero esos políticos no son verdes en realidad”, le explicó a La Silla una de esas fuentes.

Esa fuerza de entrada está repartida y prueba de ello es que, según un directivo local de los verdes, no se ha sentido en la campaña de Fajardo. 

La única excepción fue una reunión que presidió el senador electo Antanas Mockus el viernes pasado en Bucaramanga, para unificarlos en torno a las presidenciales.

“Son muy pocos los que se han preocupado por ponerse la camiseta para la campaña”, dijo el directivo.

Las razones de fondo están en que Fajardo no ha despegado en las encuestas y que la campaña, como no tiene muchos recursos, tampoco ha sido atractiva para los verdes que en la práctica no tienen afinidad ideológica con el partido.

(En Santander los empresarios que están con Fajardo son el cacao Rafael Ardila, el dueño de Inrale Henry Ramírez y el dueño de Tercer Milenio y papá de Manolo Azuero, jefe de gobernanza de la Alcaldía de Bucaramanga, Ernesto Azuero.)

Por eso, según nos explicaron tres políticos del partido, la sensación es que el costo de estar en la campaña es el de estar en el lado perdedor.

En la campaña le dijeron a La Silla que no ven que las bajas los afecten porque Fajardo tiene de su lado a la tendencia de Dignidad Santandereana, que es la liderada por Leonidas Gómez, a la del Moir (la de Robledo), y a cinco miembros de la lista que sumados alcanzaron cerca de 40 mil votos hace un mes. 

“Esta campaña es de hablar con la gente, de contarle las ideas. Nosotros estamos trabajando desde la tercera semana de marzo y no hemos parado de sumar voluntarios”, dijo a La Silla Julián Silva.

En el caso de Leonidas, el gran elector de la coalición, la pregunta es qué tantos votos podrá sumarle a Fajardo, porque en las votaciones del Congreso quedó claro que su caudal no es endosable. 

El 20 de abril Fajardo llegará a Bucaramanga. En esa visita se medirá si la baja no se siente, como dicen en la campaña; o si la suma de todos los factores le quita impulso en Santander.


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