El superpoderoso que Pinzón montó al bus de Vargas Lleras

El superpoderoso que Pinzón montó al bus de Vargas Lleras

La semana pasada durante la gira que emprendió Juan Carlos Pinzón en Norte de Santander y el Cesar, hubo dos reuniones que pasaron desapercibidas para los medios locales pero que mostraron que el exministro de Defensa y fórmula presidencial de Germán Varga Lleras tenía apoyos claves que hasta ahora estaban fueran del radar.

En Cúcuta y en Valledupar Pinzón asistió a cenas privadas que fueron organizadas por el grupo empresarial Oleoflores, uno de los principales productores de aceite de palma y sus derivados en el país.

Esa empresa es de propiedad de Carlos Murgas Guerrero, un empresario de origen conservador que fue Ministro de Agricultura en el gobierno de Andrés Pastrana, y que, como ha contado La Silla, es uno de los superpoderosos del Caribe.

Además de que entre Bolívar, Cesar y Norte de Santander tiene 50 mil de las 500 mil hectáreas de palma sembradas en el país, en Tibú -en el Catatumbo- es dueño de una planta procesadora que se proyecta como la más grande en su género en Latinoamérica.

Aunque normalmente estas reuniones suelen ser en apoyo directo al candidato presidencial, cuatro de las cinco fuentes con las que hablamos y que lo saben porque estuvieron en una de las reuniones, nos contaron que las cenas se hicieron fue en respaldo a Pinzón.

“Pinzón es amigo de los Murgas”, nos dijo una de las fuentes que estuvo presente en la reunión de Norte de Santander. “Todo fue en honor a él”.

En el caso de Norte, José Pardo, gerente de la planta de Oleoflores en Tibú, nos confirmó esa información y nos describió la cena no como una reunión política, sino como una “deferencia” con Pinzón, que “es un amigo de la casa”.

En La Silla no logramos establecer de dónde nació la cercanía entre los Murgas y Pinzón, pero lo que sí encontramos es que Carlos Murgas Dávila, uno de los hijos del cacao de la palma que asumió parte de las riendas del negocio, ha estado con la aspiración del exministro de Defensa de Santos desde que no había oficializado su intención de buscar la Presidencia.

Por ejemplo, La Silla encontró que Murgas Dávila trinó las visitas de Pinzón a Bolívar cuando empezó a recorrer en la previa de la recolección de firmas con las que avalaría su aspiración.

Además, pese a que en Twitter la interacción de Murgas Dávila no es mucha, y desde agosto hasta noviembre solo hizo cinco trinos más relacionados con la industria de la palma, volvió a mover su cuenta ese mes solo para retrinar las visitas de Pinzón al Cesar y a La Guajira.

Más allá de los detalles de la relación, lo que quedó claro con esas dos reuniones privadas en Norte y en Cesar fue que Pinzón pasó de ser la fórmula que no logró cautivar el apoyo del Partido Conservador, al portador del respaldo de un cacao que es muy interesante para Germán Vargas Lleras.

Y es que además de la plata que le pueda poner Murgas para apoyar su campaña, su industria le permite al candidato presidencial de Cambio Radical morderle apoyos al uribismo en un gremio donde tiene uno de sus principales fortines.

Oleoflores tiene afiliadas 36 asociaciones de pequeños cultivadores de palma, que en total suman 1.600 sembradores (más sus familias) en los tres departamentos en los que tiene su zona de influencia, y genera otros 1.600 empleos entre directos e indirectos.

“El potencial de votos es grande, es algo por conquistar”, le dijo a La Silla un político de Cambio Radical.

Si bien eso no significa que todos llegarán a respaldar la aspiración de Vargas Lleras, en Norte de Santander y Cesar, departamentos donde el exvicepresidente tiene de su lado a prácticamente toda la maquinaria pública, pero fraccionado el respaldo de los privados, el gremio palmicultor le da un impulso adicional.

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