El termómetro de Fajardo el domingo


De todos los candidatos de las listas de la Coalición Colombia, al que Sergio Fajardo le ha hecho más barra y al que muestra de frente como el suyo es Iván Marulanda. Por eso, los rivales de Fajardo le tienen los ojos puestos encima: si no entra al Senado, aprovecharán para dar por derrotado al exgobernador el 11 de marzo.

El de la rosca

Marulanda es el dos en la lista a Senado por la Alianza Verde “porque el primer puesto ya estaba ocupado” por Antanas Mockus, le dijo a La Silla Santiago Londoño, gerente de campaña de Fajardo.

En octubre, cuando Fajardo quedó de candidato presidencial y empezaron a armarse las listas de la Coalición, “él lo pidió a título personal en ese segundo renglón”, le dijo a La Silla otra fuente dentro del Partido. “Tengo la responsabilidad de representar a Compromiso Ciudadano en todo el país”, le dijo Marulanda a La Silla.

Ese guiño del Exgobernador se lo ganó Marulanda por haber estado desde el día uno abogando porque la Coalición Colombia se diera.

Marulanda ue uno de los dos delegados de Compromiso Ciudadano para sentarse durante ocho meses con delegados del Polo y de la Alianza Verde para intentar armar la alianza con Claudia López y Jorge Enrique Robledo, y desde el 2017 es la cabeza del comité político del movimiento de Fajardo a nivel nacional.

Es de tanta confianza para Fajardo que iba a ser secretario de Gobierno de Antioquia el 2012 pero, como era mayor de 65 años, terminó como asesor externo.

Aún así, el ungido de Fajardo no viene de las entrañas de Compromiso Ciudadano. Su carrera política es de más de tres décadas y lleva doce años sin medirse en las urnas.

Fue alcalde de Pereira en los años 70, concejal de Medellín en los 80, cuando fundó el Nuevo Liberalismo con Luis Carlos Galán y Rodrigo Lara Bonilla, Senador entre 1986 y 1990, e hizo parte de la Asamblea Nacional Constituyente del 91.

Intentó ser alcalde de Medellín en el 2003 y luego senador en el 2006 por el liberalismo, pero se quemó y quedó como fórmula de Horacio Serpa, que perdió con Álvaro Uribe en ese año. Siguió como miembro de la Dirección del Partido Liberal hasta que renunció en 2009 y se encontró con Fajardo, quien lo invitó a hacer campaña con él para la Gobernación.

En estos meses, Marulanda se ha dedicado a recorrer los once departamentos donde tiene fórmulas a Cámara de Compromiso Ciudadano, y más de cincuenta municipios en Antioquia donde el movimiento fajardista tiene equipo; pero su campaña se ha concentrado principalmente en ciudades grandes, como Medellín, Bogotá y Cali; en el Eje Cafetero -es pereirano- y en visitas a universidades.

“No tenemos antecedentes como movimiento, no tenemos una historia. Entonces estamos recorriendo el país contando cómo se dio la Coalición, cómo vamos, para dónde vamos, ayudando a organizar los equipos, que son muy nuevos”, le dijo Marulanda a La Silla.

“Es una campaña muy austera, de 150 millones de pesos. Muchas de las reuniones con municipios y en otros departamentos las hacemos incluso por videoconferencia”, añadió.

El termómetro

Con Marulanda, esta es la primera vez que el fajardismo se mide a Congreso después de las elecciones de 2010, cuando la lista a Senado de Compromiso Ciudadano no alcanzó el umbral, con 181 mil votos.

Que Fajardo ahora tenga un solo candidato, aunque en las listas verdes haya varios que son cercanos a su movimiento político (incluido Antanas Mockus, con quien Fajardo ha viajado a algunas zonas pero que tiene su propia vida política), muestra que no le mete la ficha a una lista, sino que quiere concentrar los esfuerzos de su movimiento. Eso hace que si esta vez pierde, el golpe sea más fuerte.

Hace ocho años, cuando se desinfló su lista en las legislativas, Fajardo no había pasado por la Gobernación con 925 mil votos, 100 mil más que los que sacó su antecesor Luis Alfredo Ramos, y de los que obtuvo en 2015 el actual gobernador, Luis Pérez.

Ahora que pasó por uno de los puestos más importantes del país y es el candidato presidencial de dos partidos políticos que suman diez curules en el Senado, su candidato ungido tiene la responsabilidad de dejar bien parado el movimiento político que creó y que lo ha respaldado en su carrera de 18 años. Marulanda será tenido como el termómetro de la fuerza de Fajardo.

Si Marulanda queda en el Senado, demostrará que sin maquinaria y a punta del discurso anticorrupción y pro despolarización de Fajardo, se puede movilizar el voto de opinión.

Si pierde, los adversarios que le pisan los talones a Fajardo (que tienen grandes bancadas), tendrían argumentos para decir que el candidato paisa en más de 15 años que lleva haciendo política no ha sido capaz de estructurar un movimiento con la capacidad de montar ni siquiera un senador.


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