Entre ‘Santrich’ y ‘Guacho’ el posconflicto hace agua


El presidente de Ecuador, Lenin Moreno, dio un plazo de 12 horas (que concluyen a las 10 de la mañana de hoy) para que la disidencia que comanda Walter Artízala, alias ‘Guacho’ entregue pruebas de vida del periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra, del diario El Comercio de Ecuador, secuestrados desde el 26 de marzo en Matajes, a 400 kilómetros de Colombia y de los cuales desde hace dos días hay informaciones -no confirmadas- de que habrían sido asesinados. De lo contrario, advirtió con voz entrecortada, arrancará una operación militar binacional en contra de ese grupo y rescatar a los secuestrados.

La dimensión de esta operación binacional contra una disidencia de las Farc, que en un año ha pasado de pelear a nivel local por el control de la ruta del narcotráfico del sur de Nariño a convertirse en un desafío de seguridad nacional, es una nueva señal de que el posconflicto hace agua a menos de dos años de firmado el Acuerdo de Paz.

El nuevo enemigo

La presencia de ‘Guacho’ no es nueva en Nariño, principalmente en Tumaco.

Su autodenominado frente Óliver Aldana lleva al menos año y medio, desde la primera firma del Acuerdo de Paz con las Farc, haciendo presencia en Alto Mira, Frontera, en zona rural de Tumaco, además de Cumbal y Candelillas, al sur del departamento.

 

En este último municipio aparecieron desde febrero del 2017 casas pintadas con el nombre de la disidencia como una forma de mostrar control territorial.

Aunque no es el único que pelea la ruta del narcotráfico desde la cordillera hasta el puerto de Tumaco, ni el único que también actúa dentro del casco urbano del puerto (hay al menos 11 grupos más, entre ellos otra disidencia al mando de alias David, enemigo de Guacho, el clan del Golfo, el ELN, la Gente del Orden, la Empresa, entre otros), desde que mató a seis campesinos en zona rural de Tumaco en octubre, sus acciones se han vuelto más violentas.

Como contamos en La Pacífico al menos este año, sin contar el secuestro de los tres trabajadores de El Comercio, Guacho ya había atacado tres veces en Ecuador, una por mes, con carros bomba en enero, un ataque a una estación del Ejército con mortero y una bomba a una patrulla de infantería de marina

En marzo, seis días después del último ataque en Ecuador, un atentado de esa disidencia a tres torres de energía dejó sin luz al puerto afectando a 200 mil tumaqueños.

Y ese mismo día ocurrió el secuestro de los tres ecuatorianos en Mataje, donde, según le confirmó a La Silla Vacía la Fundación para la Libertad de Prensa, estaban reporteando sobre la muerte de los tres militares de la infantería de marina.

Desde allí, los disidentes de ‘Guacho’ los habrían traído a Colombia, para asesinarlos.

La Fuerza de Tarea Hércules, que tiene 10 mil uniformados desplegados en Tumaco para combatir las disidencias y garantizar la sustitución de cultivos en el marco del plan implementado por el presidente Juan Manuel Santos para Tumaco, estima que la disidencia de ‘Guacho’ tiene cerca de 170 miembros, muchos menos de los que tiene Gentil Duarte en el Sur (que son casi 500).

Pero ‘Guacho’ conoce el terreno de Alto Mira en Tumaco porque era donde se movía cuando estaba en el frente Daniel Aldana de las Farc. También el de la provincia de Esmeraldas, en Ecuador, porque nació en la zona, lo que le permitiría pasar la frontera con facilidad y aprovechar los contactos que dejó entre milicianos y redes de apoyo en ambos países, según nos contó un investigador en terreno.

Por el accionar de la Fuerza de Tarea Hércules, ‘Guacho’ se ha ido replegando hacia otras zonas como Cumbal, más hacia el sur de Nariño, y Mataje, en Ecuador, según nos dijo esa fuente y otro funcionario humanitario, por aparte.

‘Guacho’ hace parte del proyecto de una nueva guerrilla que quiere crear Gentil Duarte desde el Sur, como contamos, y ha tomado decisiones que lo diferencian de una banda criminal como las otras.

Por ejemplo, una de las razones por las cuales peleó con alias ‘Cachi’, narcotraficante con el que se alió el año pasado y ya fue detenido, fue que, según nos dijo una fuente en terreno, ‘Guacho’ quería mantener “la estructura guerrillera de las Farc y no pagarle a nadie por el trabajo”, mientras que ‘Cachi’ sí ofrecía plata.

“Él (Guacho) quiere control territorial”, nos dijo, a su turno, un funcionario de la Gobernación de Nariño que dice habérselo encontrado al menos tres veces por Alto Mira en los últimos meses.

Para conseguir ese control, ‘Guacho’ no ha tenido problema en atacar a la Fuerza Pública ecuatoriana al otro lado de la frontera, una fuerza mucho menos experimentada (que Colombia se comprometió a entrenar a inicios de mes) en represalia por sus acciones contra el tráfico de drogas.

“Vivíamos en paz, pero vivíamos una paz en la cual se permitía que la droga transite por nuestro territorio”, dijo a inicios de esta semana el presidente Moreno, explicando la situación en esa frontera, según reportó El Comercio.

Del lado colombiano, los militares -pese a su superioridad numérica, a su experiencia y a que ya no tienen que combatir a toda las Farc- tampoco han logrado evitar su expansión.

Esto pese a que Tumaco y su región aledaña son el ‘laboratorio del posconflicto’ declarado por el presidente Santos en octubre pasado y una zona priorizada por el Gobierno para que el vicepresidente, Óscar Naranjo, coordinara una ofensiva militar con el Mindefensa y social para contrarrestar la crisis del Puerto.

Hasta ahora la estrategia no ha dado resultados. Los homicidios en Tumaco, en lo corrido del año han aumentado respecto al año pasado: de 51 en el primer trimestre de 2017 a 67 a corte de marzo de 2018; todos los líderes sociales se han desplazado al casco urbano de Tumaco o al Valle, según ha denunciado la Defensoría; y en las calles impera la ley del silencio que ningún medio local se atreve a desafiar.

La operación binacional para dar con el paradero de los periodistas o con sus cuerpos es la última señal del fracaso de la estrategia del Gobierno que no ha podido ni erradicar la coca (en Tumaco hay 23 mil hectáreas de cultivos, según el último informe de la ONU y 4 mil familias con una hectárea cada una están en el programa de sustitución voluntaria Pnis), ni erradicar la violencia, ni erradicar la pobreza del Puerto. Ni siquiera lograr una verdadera coordinación entre la Consejería para el Posconflicto, el Vicepresidente y el Ministro de Defensa.

Este episodio, salvo el improbable caso de un desenlace feliz hoy, se suma a la captura del designado representante a la Cámara por las Farc Jesús Santrich el pasado lunes por estar presuntamente involucrado en narcotráfico. Ambos hechos reforzarán el discurso anti-Acuerdo de Paz en plena campaña electoral.

 

 

 

 


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