Ojo por ojo, ecosistema por ecosistema

El Presidente acaba de firmar la nueva resolución que regula las compensaciones por pérdida de biodiversidad en Colombia. Esto es lo que trae y lo que implica. 

El ministro del Medio Ambiente y el presidente de la República acaban de firmar la nueva resolución que regula las compensaciones por pérdida de biodiversidad en Colombia. Este manual es una significativa mejora en la política y prácticas de mitigación, es decir cómo evitar, minimizar y compensar los impactos ambientales de las obras del desarrollo, y es un avance importante hacia el logro de los objetivos del desarrollo sostenible.

Este manual es una herramienta esencial para enfrentar el gran reto mundial de cómo seguir satisfaciendo la creciente demanda de energía, alimentos, agua, minerales y obras de infraestructura y cómo compensar efectivamente por los impactos que genera su expansión garantizando a la vez la salud de las tierras y aguas del cual depende la vida de las generaciones actuales y venideras.

Los impactos acumulativos del desarrollo de los últimos 150 años están cambiando el clima, agotando los recursos naturales y es preciso y urgente lograr reestablecer un equilibrio entre bienestar humano y salud del planeta, que según un análisis de TNC es aún viable, pero asumiendo cambios radicales en nuestra relación con la naturaleza.

Estas son algunas herramientas que nos direccionan hacia ese objetivo.

 

Estudios de impacto y licenciamiento ambiental

Estos estudios deben establecer “a priori” el balance entre beneficios económicos y sociales de obras de desarrollo con el “costo” ambiental que estas conllevan.

En teoría si los costos ambientales son mayores a los beneficios económicos de una obra esta no debería recibir una licencia.

Los impactos residuales, es decir aquellos que no se pueden evitar o minimizar a través de una adecuada planificación de buenas prácticas, se deben entonces compensar.

Lamentablemente antes de agosto de 2012, cuando se aprobó el primer manual de compensaciones por pérdida de biodiversidad, los impactos se compensaban sólo con reforestaciones y la obligación de mantenerlas se acababa después de tres años.

El balance final de este enfoque de las compensaciones fue muy lamentable. Estas no lograron contrarrestar la grave pérdida de nuestros ecosistemas y miles de millones de pesos en compensaciones se perdieron o las áreas reforestadas no tienen los atributos necesarios para considerarlas como activos de conservación.  De esta manera permitimos que nuestra riqueza natural se fuera perdiendo gradualmente bajo una aparente idea de avance en desarrollo.

 

Ojo por ojo, ecosistema por ecosistema

Ante este panorama poco alentador de la efectividad de las compensaciones el Ministerio del Medio y Desarrollo Sostenible con apoyo de TNC y otras ONGs se dieron a principios de 2010 a la tarea de cambiar el enfoque de las compensaciones por pérdida de biodiversidad en Colombia. Se consideró que el enfoque conceptual de la jerarquía de la mitigación debería orientar la planificación efectiva de nuevos proyectos de infraestructura para evitar, minimizar, remediar o compensar sus impactos ambientales. Se acordó que las compensaciones deben estar regidas por unos principios simples y transparentes fácilmente entendibles por los sectores regulados, pero también garantizando la no pérdida de nuestra incomparable biodiversidad.  

El cambio fundamental del manual de 2012 fue cambiar el enfoque de compensar árbol por árbol por el de compensar ecosistema por ecosistema, es decir, si una obra de infraestructura impacta un tipo de ecosistema, debo compensar en el mismo tipo de ecosistema y no con una reforestación en cualquier lugar y con cualquier tipo de especies. Otro principio que cambió fue la duración de las compensaciones. Era necesario asegurar que estas no se pierdan en el tiempo, y por esto se propuso que deben perdurar al menos durante la vida útil de las obras generaron el impacto.

Las compensaciones dentro del nuevo manual de nuevo están estructuradas en tres preguntas guía: qué y cuánto, dónde y cómo compensar.

 

¿Cuánto se debe compensar?

Aquí surgieron varias dudas de cómo enfocar el tema. ¿Sería suficiente compensar un área igual a la impactada?  

Consideramos que no, ya que no todos los ecosistemas están bien representados en nuestro sistema de áreas protegidas, como por ejemplo, las sabanas de la Orinoquia, otros ya están en riesgo de desaparecer como nuestro bosque seco, otros son muy raros y únicos como los arbustales semiáridos del Valle seco del Chicamocha, y muchos otros se siguen perdiendo por deforestación o transformación hacia otros usos del suelo.

Estos ecosistemas únicos, en alto riesgo de pérdida para el país deberían no tocarse y por lo tanto tener un “costo mayor” para inducir a su protección y así reducir el riesgo de pérdida o de impulsar la restauración de elementos únicos de nuestra biodiversidad.

Podemos mencionar acá también los ecosistemas estratégicos como nuestros páramos, los manglares y humedales para los cuales se definieron los multiplicadores de 1 a 10, esto significa que por cada hectárea perdida se deben compensar diez y para otros ecosistemas menos amenazados se fijó un factor de 1 a 4.

Estos factores o multiplicadores también deben verse como un “seguro” para reducir el riesgo de pérdida de algunas acciones de compensación que pueden ser exitosas en algunos lugares y no exitosas en otros.

 

¿Dónde se debe compensar?

El principio que rige acá es simple, se deben encontrar áreas del mismo tipo de ecosistema lo más cerca posible del lugar en donde se generó el impacto, para que la biodiversidad allí presente se siga conservando y que a la vez siga prestando beneficios a la comunidad como cantidad y calidad de agua, control de plagas, medicinas naturales, belleza escénica y otros muchos más.

Con el nuevo Manual recién ajustado y revisado se busca que las compensaciones de varias empresas no queden dispersas en el territorio sino que se agrupen espacialmente y así aumente la probabilidad que estas perduren en el tiempo.

Ya se sabe que entre mayor el tamaño de un área de conservación mayor el número de especies que puede conservar en el largo plazo. Los planes de ordenamiento territorial deberían facilitar la tarea de identificar áreas estratégicas de conservación en un municipio o departamento.

 

¿Cómo compensar?

Este ha sido el tema que más dificultades ha generado en la aplicación del manual anterior y se enmendaron en el actual. En este se definen todos los mecanismos que hay disponibles en el país para la lograr cumplir con las compensaciones asignadas en una licencia ambiental.

En éste se crean los bancos de hábitat que permiten saber en donde diferentes actores pueden ofrecer terrenos que  cumplen con las mismas características de ecosistema que se está afectando permite que se cumpla con los requerimientos de una compensación, dando además las garantías para que éstas se mantengan en el tiempo establecido.

También permite utilizar otras opciones, como contratar entidades que asuman la ubicación y administración de sus compensaciones durante el tiempo requerido y por último, la opción que las empresas mismas asuman esta tarea.  

Este último enfoque enredó a muchas empresas en la búsqueda de áreas para la compensación para su posible compra sin tener, además, claridad de cómo medir la equivalencia ecosistémica.

Para finalizar, el manual hace también claridad de todos los pasos y elementos que debe incluir un plan de compensaciones para que este sea aprobado por las autoridades ambientales y se reduzcan así los factores de incertidumbre en su elaboración, implementación y aprobación.

Otro gran avance con el nuevo manual de compensaciones por pérdida de biodiversidad es que este aplica tanto a nivel nacional como regional. Debemos mencionar que este nuevo manual fue objeto de amplias consultas y discusiones con el sector regulado y que no debe verse como obstáculo para el desarrollo, sino todo lo contrario, como un pacto colectivo que busca reestablecer ese equilibrio urgente hacia un desarrollo sostenible en donde se garantice el bienestar humano en el largo plazo manteniendo nuestra única y privilegiada riqueza natural.

Thomas Walschburger
Thomas Walschburger
Senior Science Advisor Northern Andes and South Central America Conservation Program, TNC
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